El ruido, una cuestión de salud

El ruido en nuestras ciudades se está convirtiendo en la agresión ambiental más inquietante. Cada año se pierden en Europa 1,6 millones de años de vida saludable a causa del ruido ambiental. El tráfico terrestre, la aviación y distintas formas de ocio poco respetuosas son las principales causas. El ruido puede provocar efectos auditivos nefastos, como pérdida de la audición, pero también numerosos efectos extrauditivos: trastornos profundos del sueño, efectos del sistema cardiocirculatorio, interferencias en al comunicación oral, reducción del rendimiento, estrés e, incluso, incremento de la mortalidad.

La empresa de seguros DKV en colaboración con GAES Centros Auditivos han colaborado para crear el Observatorio DKV de Salud y Medio Ambiente cuyo objetivo es contribuir a un mayor conocimiento de la relación existente entre medio ambiente y salud. Anualmente publican distintos informes y en su tercer informe Ruido y Salud <accesible en la página del Observatorio -DKV en formato PDF) se analiza cómo el ruido afecta nuestra vida más allá de lo que imaginamos. El ruido constituye un serio problema de salud pública, ambiental y laboral, y la gente de DKV quiere acercarnos esta problemática con una amena publicación, llena de datos interesantes, poco conocidos y en un formato de claras infografías. Y es que España es el segundo país del mundo, después de Japón, con más índice de población expuesta a altos niveles de ruido, con cerca de 9 millones de ciudadanos que soportan niveles medios mayores de 65 decibelios (dB).

Los contenidos que desarrolla el informe son:

- Comprender qué es el ruido
- Efectos auditivos del ruido
- Ruido y salud: efectos extraauditivos del ruido
- La lucha contra el ruido: prevención y acción contra el ruido ambiebtal y mejora de la calidad sonora

El ruido no solo puede impedirnos conciliar el sueño, o despertarnos, sino que de forma más sutil es capaz de afectar profundamente la “arquitectura” del sueño, alterando sus ciclos, etapas y profundidad. Fuente imagen: DKV Seguros.

 

Ruido: el sonido no deseado

El ruido es un caso particular de sonido. Un sonido no deseado o molesto. La más excelsa música puede ser calificada como ruido por aquella persona que en cierto momento no desea oírla. De hecho, existe una diferencia subjetiva e incluso a veces sutil, entre sonido y ruido. Las actitudes de las personas hacia la fuente del ruido, la disponibilidad de recursos para hacerle frente, la sensibilidad personal frente al estímulo auditivo puede tener más peso en la percepción de las molestias ocasionadas por el ruido que los niveles del mismo. Pero, en todo caso, es igual de peligroso para nuestros oidos 100 dB de un motor de un avión que 100 dB de una sinfonía de Mozart.

Los efectos de este ruido se traducen en múltiples consecuencias en nuestra salud, pero el órgano con el que oímos es el cerebro. Y éste, se asoma a la realidad sonora a través de nuestros oídos. En el oído interno, las señales acústicas provenientes del oído externo y medio se transforman en impulsos eléctricos que son interpretados por el cerebro y se produce el fenómeno de la audición. Vale la pena hacer todos los esfuerzos por conservar y cuidar un mecanismo tan prodigioso, porque nuestros oídos no tienen párpados como nuestros ojos. No los podemos cerrar. Y están expuestos a una gran variedad de fuentes de ruido, de las que el tráfico es la principal. El ruido del tráfico causa 3.000 muertes al año en el Reino Unido.

Aunque muchas veces pasen por delante otros contaminantes en la agenda de problemas ambientales, el ruido es el más ubicuo de todos. Se ha convertido en la principal molestia del medio ambiente en Europa, según la OMS. La población europea se queja del exceso de ruido cada vez con más frecuencia. Y es que cerca del 20% de la población de la Unión Europea (unas 80 millones de personas) sufren niveles de ruido que expertos y científicos consideran inaceptables. Otros 170 millones están expuestos a niveles de ruido menores pero que causan serias molestias durante el día. De hecho, tanto una explosión, -un ruido de intensidad extraordinariamente alta de corta duración-, puede ocasionar un trauma acústico agudo y llegar a producir sordera definitiva. Pero también la exposición a niveles elevados de ruido durante el tiempo suficiente provoca deterioro auditivo, así como otros efectos negativos en la salud, como la pérdida de audición, hipoacusia o sordera. Y la música a gran volumen de aparatos reproductores portátiles, en o conciertos o discotecas, puede provocar daño auditivo. Se señala que, si el nivel sonoro está por debajo de los 70 dBA, no hay daños auditivos sea cual sea el tiempo de exposición. Pero cuando el nivel sonoro supera los 85 dBA y la exposición es superior a las 8 horas diarias, se provocará daño auditivo.

Clasificación de las quejas de los ciudadanos por fuentes de ruido (izquierda) y Grado de exposición de la población al ruido en España en su vivienda. Fuentes: Elaboración de DKV Seguros de Defensor del Pueblo, Sostenibilidad 2005 e INE.

 

Auriculares a gran volumen: un gran riesgo

Los acúfenos o tinnitus son un trastorno poco conocido por el público que puede llegar a ser muy molesto e incapacitante para las personas que los sufren. Son la percepción de un sonido que no procede de ninguna fuente externa. 1 de cada 5 personas los ha sufrido. Puede tener diversas causas, pero la mayor parte se debe a exposición aguda o crónica al ruido.

Diversos estudios sobre el uso de auriculares resultan reveladores: entre un 5 y un 10% de las personas que escucha música con cascos experimenta pérdidas auditivas. También sufren acúfenos, cada vez más frecuentes en los jóvenes. 1 de cada 4 jóvenes alemanes de 18 a 25 años tiene pérdidas de audición ocasionadas por la música a gran volumen. 1 de cada 20 jóvenes americanos de entre 12 y 19 años presenta disminución auditiva moderada. Muchos sufrirán por esta causa presbiacusia prematura (la sordera asociada a la edad) que puede adelantarse a los 40-45 años frente a los 60 o 65 habituales.

Circulan variadas recomendaciones para protegerse de la música de los auriculares: no rebasar el 60% del volumen máximo del aparato y utilizarlo menos de 60 minutos al día. O menos de 80 dB y 90 minutos al día, menos de 5 horas a la semana si la presión sonora alcanza los 89 dB... En definitiva, limitar el tiempo de escucha y el volumen protegerá nuestros oídos. Los aparatos con limitador de volumen permiten dejar fijo un nivel de seguridad que no se rebase.

 

Los efectos del ruido sobre la salud

Hay evidencia científica de la asociación entre la exposición al ruido, por ejemplo del tráfico, y enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y el infarto de miocardio. De hecho, el ruido nocturno está más asociado a alteraciones cardiovasculares que el diurno. El ruido no solo puede impedirnos conciliar el sueño, o despertarnos, sino que de forma más sutil es capaz de afectar profundamente la “arquitectura” del sueño, alterando sus ciclos, etapas y profundidad. La OMS marca unos exigentes niveles de ruido durante el sueño menores de 30 dBA equivalentes en 8 horas. Los epidemiólogos estiman que cada año se pierden en la UE entre 0,5 y 1 millón de años de vida saludable por discapacidad por los efectos del ruido sobre el sueño.

Igualmente, el ruido es un factor de estrés ambiental. Puede producir reacciones de estrés agudo y de estrés crónico, que mediadas por hormonas como la adrenalina y el cortisol producen efectos psicológicos y en los sistemas cardiovascular, endocrino e inmune. El estrés, es un mecanismo para hacer frente a las amenazas y son la adrenalina y el cortisol, las principales hormonas que intervienen en él. El estrés generado por el ruido nos puede enfermar: el estrés crónico debido a la exposición al ruido puede deprimir la inmunidad frente a las infecciones y aumentar la susceptibilidad a las infecciones por virus.

 

Efectos del ruido sobre la salud y nivel a partir del que se pueden producir. Fuente: WHO. Fact Sheet 258, 2001. Elaboración: DKV Seguros.

 

La lucha contra el ruido

La planificación territorial, el diseño y planeamiento urbano, las soluciones técnicas y tecnológicas, la legislación y normativa y la educación para el respeto, la convivencia y los ambientes sonoros agradables y de gran calidad sonora son algunos de los instrumentos de los que disponemos para luchar contra el ruido. Desde un mayor control de emisión de ruido de vehículos a motor, al aislamiento acústico exterior e interiores de viviendas (muros, acristalamientos, etc.), fomento de vehículos silenciosos (como híbridos y eléctricos), hasta un actitudes de respeto de vecinos y viandantes.

Anuncio de la campaña contra el rudio en la ciudad de Barcelona el 2017.

Para ellos algunas ciudades han elaborado su propio mapa estratégico del ruido. A modo de ejemplo facilitamos el enlace al web interactivo del mapa del ruido de Barcelona o al documento estratégico sobre el ruido en Madrid.  La contaminación acústica en una ciudad proviene fundamentalmente de las actividades que desarrollan sus ciudadanos, y requiere que la administración responsable disponga de una política de actuación que garantice unos niveles de calidad de vida aceptables.

Más del 20,2 % de la ciudadanía barcelonesa ha sufrido algún tipo de conflicto de convivencia en la que el ruido ha sido el desencadenante según se desprende de una encuesta de victimización del Ayuntamiento de Barcelona elaborada en 2016. Sin duda, los problemas ocasionado por el ruido generado por los vecinos es una cuestión preocupante en las grandes ciudades con un importante potencial turístico. El segundo conflicto de convivencia más denunciado en la encuesta está relacionado con los apartamentos turísticos. En este apartado el 14,4% se consideran víctimas de los perjuicios generados por estos alojamientos, una cifra que es el doble de los datos aportados en 2015 (7,2%).

Cada lugar debería asociarse a un sonido. Establecer áreas acústicas según sus usos, con unos objetivos de calidad acústica, es un paso primordial para actuar contra el ruido siguiendo unas directrices orientadoras dadas por los valores límite de ruido que no se deben sobrepasar. Esto permitiría dar una oportunidad al silencio. Para ser capaces de crear entornos sonores promotores de salud, el cuidado, la conservación y la potenciación de espacios sonoros positivos sin ruidos, pero no sin sonidos, es uno de los retos que se plantean.

 

Extraído de la publicación Ruido y Salud, del Observatorio Salud y Medio Ambiente de DKV Seguros Médicos. Número 3. Publicado en 2012. Posteriormente se ha actualizado para estudios en Barcelona y Madrid.
Puede descargarse directamente desde la web de DKV Seguros.

Canviat
30/10/2017

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