Dos libros sobre ballenas

Las ballenas, animales míticos por excelencia de los mares y océanos, han estado al borde de la extinción. Una extinción en la que su verdugo ha sido el ser humano. Una relación trágica que hoy continúa, aunque menos mediática que hace unas décadas. Documentarse sobre la relación entre los humanos y las ballenas es una tarea que nos permiten dos interesantes libros cada uno con una visión particular.

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Autor: Joe Roman
Colección: Serie Animal
Editorial Melusina
Santa Cruz de Tenerife, 2008
Páginas: 240 pp

El primero, Ballena, de Joe Roman y el segundo Leviatán o la ballena de Philip Hoare. Ambos aportan dos visiones especiales. El primero, de Roman, un reputado biólogo experto en cetáceos, nos adentra en el papel que ha desempeñado la ballena en la historia del ser humano así como su importancia en la mitología, el arte, la literatura, el comercio y la ciencia. El segundo, Leviatán o la ballena, es una introspección más literaria, no en vano está escrito por Hoare, un punk que luego se pasó a las letras, y que se ha convertido en uno de los valores de la literatura actual inglesa. Así que mientras Ballena es una obra documentada y llena de interesantes ilustraciones históricas sobre este cetáceo, Leviatán o la ballena explora la historia cultural de este mamífero marino.

“En Europa, el gran desarrollo de la pesca ballenera coincidió con el cambio hacia una sociedad urbana que se beneficiaba de la luz artificial de la ballena. Desde que los europeos emprendieron la colonización de América, las ballenas desempeñaron un papel fundamental en al economía imperial. Según Melville, la pesca ballenera de los yanquis era “la madre egipcia, que daba a luz hijos que a su vez estaban embarazados en su útero. Después de la Guerra de la Independencia estadounidense, John Adams rogó a William Pitt que abriese las puertas británicas a los productos de la ballena procedentes de Norteamérica. Adams arguyó que, sin el aceite de ballena que da una llama más bonita y limpia que cualquier otra sustancia conocida en la naturaleza”. La industria ballenera siempre mantuvo que cazar estos cetáceos era una forma de conservar su recurso. Lo cierto es que sólo el petróleo y sus derivados salvó a las ballenas afirma Roman. “La demanda de aceite de cachalote cayó tras el descubrimiento de los combustibles fósiles, los avances tecnológicos en la exploración espacial impulsaron la demanda de ésteres de cera en la década de 1950. La carrera especial que emprendieron Estados Unidos y la URSS quintuplicó su precio, así que volvió a ser rentable pescar cachalotes. Hacia 1963 se mataban 20.000 cachalotes anules para lubricar maquinaria especializada”. Además el espermaceti, un éster de cera estable, se usa todavía en los cosméticos más refinados.

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Título: Leviatán o la ballena
Autor: Philip Hoare
Editorial: Ático de Libros
Barcelona, 2010.
Páginas: 500 pp

La historia del interés económico de los productos extraídos de las ballenas está bien documentada en todo el libro de Roman. Su lectura constituye pues un buen ejercicio para ver el mundo de la explotación de las ballenas desde todas sus ópticas posibles desde la caza ancestral por parte de los pueblos árticos hasta la explotación ballenera industrial que todavía persiste lamentablemente bajo el concepto de “pesca científica” a pesar de Greenpeace y otras organizaciones ecologistas internacionales que no han escatimado esfuerzos para frenar su destrucción.

La obra de Hoare es mucho más detallista y se centra en las relaciones que la ballena ha tenido en autores de la literatura moderna. En este sentido ahonda en uno de los capítulos con la relación entre Thoreau, autor de Walden y Melville de Moby Dick: “Walden se publicó y, como Moby Dick, no tuvo mucha repercusión. Thoreau siguió siendo fiel a la atracción de la naturaleza y sentía la llamada del océano. Era una tentación irresistible para un solitario”. En las playas de Cap Cod Thoreau fue testigo de una matanza de ballenas y “pudo distinguir las siluetas de los hombres que saltaban desde los botes hacia el agua poco profunda de la playa para rematar a los animales a medida que estos iban embarrancando”. La imagen de las ballenas abatidas persiguió a Thoreau y predijo que “llegará un día en que esta costa se convertirá en un lugar de descanso para todos los habitantes de Nueva Inglaterra que realmente deseen visitar el mar”. Hoy divisar o acercarse a las ballenas constituyen una atracción turística en los sitios donde estas van a descansar, des la península de Valdés en la Patagonia argentina hasta el golfo de California o el mar de Liguria en el Mediteráneo. 

A la obra de Hoare no le faltan datos biológicos algunos tan impresionantes como que el corazón de una ballena tiene el tamaño de un coche, por ejemplo; pero lo es todavía más la descripción que Hoare hace de la industria ballenera y su evolución a lo largo de varios cientos de años. Con un estilo propio el autor combina sus experiencias, sus conocimientos de historia y sus reflexiones personales, para transportarnos al pasado en un párrafo y devolvernos al presente en otro. Nos muestra como la industria de la ballena se ha usado para todo, desde lubricantes hasta ropas, y luego humaniza a estos animales hasta hacer que al lector le resulte incomprensible su caza. Su libro está llena de anécdotas en las que la historia humana y sus personajes están ligados a las ballenas como que la esposa de John Fitzgerald Kennedy le regaló en la navidad de 1963 un sello presidencial grabado en un diente de ballena. Un regalo que este entregó a Greta Garbo en la Casa Blanca en una cena privada. Un diente que la actriz devolvió a la difunta esposa presidencial el mismo día del asesinato de Kennedy y que aquella colocó en el ataúd.

Ilustración de la época a la caza de cachalotes. Ilustración recopilada por el libro Leviatán o la ballena.

El libro de Hoare es un ensayo que combina la historia, la biología y la literatura de forma deliciosa que no sólo está dirigido a los amantes de la mar, la historia y la literatura, sino que hará que el lector termine enamorado de las tres. En cambio, el libro de Roman ofrece una visión mucho más documental a modo de paseo entre el amor y la muerte de esta increíble historia de un mamífero lleno de inteligencia y cuyos cantos nostálgicos fueron incorporados en nuestro elenco auditivo gracias a las grabaciones de los cantos de las ballenas de Roger Payne y a la magia musical de Paul Winter para mezclarlos con música en discos como Whales Alive. Ambos libros tienen públicos diferentes. Sin duda, Ballena de Joe Roman además tiene la gracia de formar parte de una colección de libros no menos interesantes sobre animales tan cercanos como la Cucaracha de Marion Copeland entre otros títulos, todos ellos realizados con una esmerada edición, eso sí impresos en China, mientras que Leviatán o la ballena de Hoare está impresa en nuestro país.

 

Canviat
09/02/2017

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