Acabar con el poder de los bancos

La crisis la han provocado los bancos más ricos (alemanes, franceses, etc.) que azuzaron el fuego del endeudamiento, no sólo con la burbuja del ladrillo sino también con los créditos basura y las hipotecas sobrevaloradas -que además incluían créditos al consumo-. La reorganización del sector bancario por mandato político no es más que el resultado de la propia presión del sector económico para eximirse de responsabilidades y sobrevivir. En todo el mundo se han invertido sumas astronómicas para sanear la banca. Es hora de impedirlo por la vía de las urnas. La solvencia política sólo la pueden aportar grupos que dejen claro que no pueden socializarse las pérdidas de unos pocos que se la jugaron en el filo de las reglas. La banca son nuestros ahorros no sus beneficios inmorales.

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La movilización social contra la codicia bancaria es imprescindible.

Asistimos como ciudadanos impasibles a estos desmanes con absoluta indefensión, pero también con pasotismo. Según expertos el rescate del FROB a Bankia (mayo 2012) oscilaría entre los 5.000 y los 7.000 millones de euros, aunque otras fuentes elevan este rescate a los 10.000 millones de euros. Y mientras esto sucede su ex presidente, que ha dimitió se retira con una pensión millonaria. Por su parte el ministerio de Economía y el Banco de España preparan un plan de saneamiento de la entidad para mitigar su exposición inmobiliaria tales como la concesión de préstamos a un tipo de interés a precio de mercado. Con estas ayudas Bankia podría incrementar sus dotaciones y ganar solvencia a partir del saneamiento de sus balances de activos inmobiliarios tóxicos. Estas son las excusas. Lo que técnicamente y políticamente hay que impulsar es nacionalizar o expropiar a Bankia.

 

La hora de poner el contador a cero
No se puede continuar un juego cuando se cambian las reglas durante el mismo. Por este motivo no hay más opción que detenerlo. En el ámbito económico mundial actual hay que poner el contador a cero y terminar con el negocio bancario especulativo. Los bancos son para facilitar la financiación de proyectos reales. Su falta de recursos hoy es fruto de una mala planificación del negocio y de otras jugadas sucias.

La banca española y especialmente el caso Bankia pone de manifiesto que la frontera entre el gobierno elegido democrácticamente y el poder financiero que trabaja para intereses privados es muy ténue.

Los bancos deben ser éticos, pero no basta, los bancos deberían ser cooperativas formadas por los propios clientes. El sector bancario necesita urgentemente nuevas reglas de juego y un golpe de timón político claro al estilo de la expropiación de Rumasa en 1983. Pero para esto no basta con sólo una decisión política, sino también que la ciudadanía sea consecuente. Por eso el primer paso debería ser dejar de ser cliente de la banca convencional y hacerlo sólo de la cooperativa. Por otra parte los bancos deberían tener prohibido participar directamente en el accionariado de otras empresas y especialmente las que tienen que ver con recursos energéticos y otros servicios claves (agua, comunicaciones, etc.).

 

Decrecimiento con austeridad
Hoy parece que el debate político se centre en la dicotomía entre políticas de austeridad o de crecimiento o que ambas sean compatibles. La realidad económica debe orientarse hacia una economía no basada en el consumo sino en el servicio de los bienes. Y esto conducirá irremediablemente a una sociedad próspera porqué con los recursos de los asociados a un servicio se puede innovar y avanzar pero sin generar deshechos. Debemos dejar de imaginar exportar bienes para trabajar por ofrecer servicios a los cuales puedan participar ciudadanos de todo el planeta. Internet ha demostrado que esto es posible y funciona, pero debemos dejar de pensar en el "todo gratis" porque este modelo sólo puede soportarse con el consumo derivado de la publicidad. Y la publicidad es lo más similar al opio del pueblo.

El dinero tiene que ser un instrumento a favor de la dignidad humana.

La otra cara de la moneda está en la formación de la ciudadanía. No basta en disponer de universidades sino que hay que combinar una educación teórica con una práctica en el mundo de la emprendeduría. Suiza, por ejemplo que tiene una larga tradición de formación profesional de calidad permite más opciones frente a los cambios socioeconómicos.  En contraposición, la política alemana impulsada por Angela Merkel está diseñada para asegurar el cobro de los créditos de la banca de su país por toda Europa. Jugaron de forma suicida con la deuda y ahora no la podemos pagar. La llamada austeridad o recortes sociales, en realidad, no son más que traspasar los servicios comunes a empresas controladas por el poder financiero y hacernos esclavos de por vida. El trabajo dignifica cuando este contribuye a la creatividad colectiva. En cualquier caso es hora de que nuestros economistas se dejen seducir por la economía ecológica o la bioeconomía de Nicholas-George Roentgen. Y nosotros la ciudadanía además de indignarnos, pasar a la acción de verdad.

 

Canviat
09/02/2017

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