Esconder las antenas de telefonía

A principios del año 2000 redactamos una monografía sobre los riesgos del electromagnetismo tomando los estudios de referencia de la época. Para aquella investigación estudiamos algunos casos concretos. Uno de ellos, el de una antena de telefonía móvil ubicada en un edificio del ensanche barcelonés (cerca del recinto de la Escuela Industrial). Tomamos una foto de la misma desde un edificio aledaño. Luego, la imagen se archivó dado que formó tan sólo parte de la documentación sobre el tema.

Por alguna razón, aquella foto, al cabo de un tiempo, tomaría un valor significativo pues la solución adoptada por el operador de telefonía frente a las inquietudes de la población fue "esconder" la mencionada antena. Para ello se "encerró" la antena en un receptáculo hecho de una tela especial que deja pasar las ondas pero disimula totalmente su estructura. Tiempo después supimos de la estrategia mimética adoptada pero no logramos encontrar el original de la antena al descubierto para mostrar la comparativa. Han pasado años, pero hace unas semanas encontramos unos negativos fotográficos, uno de los cuales era de la antena antes de ser mimetizada. Así que tanto la foto de este documento como la misma imagen tal y como sigue en la actualidad, hablan por si solas.

En 1999 cuando todavía los riesgos de las antenas de telefonía para los habitantes de los edificios donde se instalaban o de sus alrededores no constituían una amenaza. Foto: Fundación Tierra.

Aprovechando esta ocasión recopilamos algunos de los últimos estudios y referencias sobre los riesgos de la telefonía móvil sobretodo en lo que respecta a las radiaciones electromagnéticas que emiten las antenas repartidas por todas partes, tanto en las azoteas de los edificios como en fachadas a poca altura de la calzada. 

La estrategia para esconder la antena de telefonía de la vista de los inquilinos de los edificios circundantes es evidente y contundente. Esta imagen tomada en la primavera de 2014, de paso, también permite apreciar la "limpieza" de antenas de televisión convencional que se realizó en esta zona y la aparición de numerosas chimeneas de "cocinas de bares" en aplicación de normativas municipales ambientales.  Foto: Fundación Tierra.

El número de antenas de telefonía a medida que se incrementan los servicios ofrecidos por este medio aumentan. Sólo en Barcelona que hay unas 800 entre 2014 y 2018 se colocaran 500 nuevos puntos de telecomunicaciones según la nueva normativa municipal al respecto. La razón de esta claudicación municipal en todos los casos siempre tiene el mismo argumento se podrá disponer de servicios 4 G en todos los barrios, algo que se considera políticamente un gran avance porqué permite el desarrollo económico y social. Y si bien es cierto en parte, la nueva ordenanza de telecomunicaciones de Barcelona ha obviado todas las restricciones o prevenciones para la salud de las personas de la anterior. 

La buena sintonía de las operadoras de telefonía con el ayuntamiento de Barcelona (aunque esto sucede en la mayoría de las grandes metrópolis del país) llega a extremos inauditos. Por ejemplo, el servicio de bicicleta pública de Barcelona, el Bicing se ha estrenado (marzo 2014) con publicidad de la operadora Vodafone. Hay que decir que desde su implantación el ayuntamiento de Barcelona siempre había afirmado que las bicis del Bicing jamás llevarían publicidad como en otras ciudades españolas. Todo tiene su explicación, el último Mobile Congress (2014) reunió a más de 85.000 visitantes de 21 países (un 18 % más que en la edición anterior) lo cual los políticos consideran muy positivo no tanto para la economía de la ciudad sino sobretodo por su caché político.

Las empresas de telefonía insisten en que no hay estudios científicos que demuestren que las radiaciones electromagnéticas tengan efecto alguno sobre la salud humana. Sin embargo, la Unión Europea está promoviendo una campaña para que los niños y los jóvenes de menos de 12 años reduzcan el uso del móbil pues las pruebas de diagnosis médica muestran como las ondas electromagnéticas penetran el cráneo óseo de los niños y preadolescentes.  Un estudio sobre la absorción de las radiaciones electromagnéticas de teléfonos móviles de 835 MHz a 1999 MHz en el cerebro y el cuello muestra que la tasa de absorción en un niño de 5 años es de 4,49 W/kg, de 3,21 W/kg en un niño de 10 años y de 2,93 W/kg en un adulto. En este sentido, Bélgica ha prohibido la venta de teléfonos móviles a menores de 7 años (en este país, dos de cada tres niños menores de 10 años tiene un teléfono móvil y a partir de los 12 años todos). El Informe Bioiniciative aporta pruebas científicas de los efectos de la radiación electromagnética en la salud humana.

Imagen de un estudio de Gandhi, Om P. y otros (1) divulgada por Next-Up

De todas maneras ya en 1972 el ruso V.P. Korobkova (2) demostró que observaba síntomas extraños en trabajadores del sector eléctrico sometidos a campos electromagnéticos. Y posteriormente, hay otros estudios que avalan el efecto nocivo de los campos electromagnéticos sobre la salud humana. La aparición de los móviles no ha hecho sino incrementar este riesgo. Y sin embargo, a pesar de que se acumulan las pruebas del riesgo electromagnético la alegría en el uso de las telecomunicaciones inalámbricas no para de crecer. Desde los routers, pasando por los dipositivos bluetooth hasta los tablets y lógicamente los propios terminales de telefonía móviles y la red de antenas extendida por todo el país (se cifra en más de cincuenta mil sólo en España). 

Las cefaleas, fatiga crónica, depresiones, estrés, hipertensión, y otras enfermedades no se asocian al riesgo electromagnético, pero cuando la exposición a estos campos se reduce la salud de los afectados mejora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la Agencia Internacional de Investigación del Càncer (IARC) clasificó en mayo 2011 los campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la categoria de posibles cancerígenos (2B). Los campos electromagnéticos de los móviles (están dentro de las llamadas radiaciones no ionizantes de baja frecuencia) operan de 900 MHz a 2,4 GHz igual que el microondas doméstico. En las áreas urbanas el aumento medio de la radiación de microondas ha pasado de 0,6  V/m en 2008 a 1,9 V/m (2011). Por este motivo, campañas como Escuela sin WIFI pretenden sensibilizar y presionar para que las conexiones a internet en las aulas sean alámbricas.

(1) Exposure Limits: The underestimation of absorbed cell Exposure Limits: The underestimation of absorbed cell phone radiation, especially in children Om P. Gandhi, L. Lloyd Morgan, Alvaro Augusto de Salles,Yueh-Ying Han, Ronald B. Herberman & Devra Lee Davis
(2) V.P. Korobkova, Yu. A, Morozov, M.D. Stolarov and Yu A. Yakub. Influence of the electric field in 500 and 750 kV switchyards on maintenance staff and means for its protection, CIGRE Paper 23-06 (1972).

 

 

 

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 Artículo elaborado por la redacción del equipo de terra.org. Fotos: Fundación Tierra

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09/02/2017

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