Much@s, en tren y de fiesta




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Much@s, en tren y de fiesta

 
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Tren a tope de marchos@s

 

 

Estación de Sants-Estación en Barcelona a las 22:30. Yo esperando el tren preferido para uno de esos viajes: el Tren-hotel Talgo Barcelona-Madrid. Cuatro vías mas allá un jolgorio que va ganando en intensidad nos llama la atención. Silbidos y gritos anuncian la llegada del tren de cercanías y una inevitable mirada rápida cautiva mi atención: el anden está lleno a rebosar de una variopinta mezcla de enfermer@s, cromañones, dráculas, momias, cornudos, inclasificables y normales, todos camino en práctico y seguro medio de transporte rumbo a los tradicionales carnavales de Sitges y Vilanova i la Geltrú.

No aguanto y me dirijo al centro del festival, cuesta bajar las escaleras, está todo saturado, el tren lleno a rebentar y más gente en el exterior haciendo intentos para hacerse con un mini espacio comprimido, otros no saben para donde tirar. En fin, el tren está bloqueado por la masa. El conductor abandona la cabina para descubrir si su comboy tiene todas las piezas y no hay nadie hundido en la vía. 
Sin duda, está es la mayor tasa de usuarios de tren jamás vista de mi vida. Sólo el ataque de la marabunta podría igualarlo. La escena me recuerda estos reportajes de los trenes en la Índia. He llegado a imaginar aquellos países donde el tren todavía es la estrella del transporte, imagino y sé que además no hay todos los que hacen falta y que una situación de intensidad parecida se debe dar en numerosas y destartaladas estaciones allende a nuestras fronteras. Allá donde el tren es una valiosa herramienta de movilidad, las aglomeraciones tienen otro sentido, lógicamente nada festivo.

Retorno a mi andén y la aglomeración entorno a un tren lleno hasta los topes sigue aumentando, ¿cómo se resuelve esto? Le pregunto a un interventor de mi tren, que a pesar de ser del ramo también alucina con el espectáculo. Pues seguro que mandan un tren de refuerzo para complementar el comboy bloqueado y que pueda darse el servicio. Vamos, no acaba de decirlo y desde nuestra perspectiva sale aquello de ¡¡mira, ya llega¡¡.

Efectivamente, al poco están enganchando tres nuevos vagones de una unidad que han mandado de la estación de final de trayecto en L'Hospitalet.  Lo divertido viene cuando el mogollón de gente percibe el parto de los nuevos espacios y la carrera colectiva que se inicia hacia ellos impresiona. Un asalto pirata no hubiera estado mejor organizado. Al final, más o menos, toda la gente más paciente creo que habrá encontrado su hueco.

El tren inicia su marcha rumbo a la fiesta, no sé cuantos cientos de personas han elegido el medio de transporte más limpio, más seguro, más emocionante para ya dentro de el comenzar la diversión enlatados sobre raíles.  Felicitaciones por la capacidad de reacción de esos trabajadores anónimos que con los medios disponibles por está vez han ayudan a que la fiesta siga su curso.

Como una rua acallada, debido al cierre de puertas, el tren se pierde de la vista cargado de ilusiones disfrazadas.


¿Porqué éste diario?

Changed
09/02/2017

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