Cataluña pretende potenciar los cultivos transgenicos




Barcelona, 17 de marzo 2005. Durante una semana, La plataforma Transgènics Fora ha realizado un singular número de actuaciones ciudadanas para denunciar que la Administración catalana no quiere controlar el etiquetado de los alimentos en cuya composición se incorporan organismos modificados genéticamente (OGM). Hace casi un año, el 10 de abril del 2004 entró en vigor la normativa sobre etiquetado de estos productos, pero los ciudadanos aún no han visto en ningún alimento que lleve esta indicación. Curiosamente, la normativa estatal señala que están obligados a ser etiquetados los productos en cuya composición haya más de un 1% de OGM.

El problema se acentua por el nulo interés del Gobierno Catalán por declarar esta región libre de transgénicos y de las cuales ya hay más de 16.000 hectáreas de maiz transgénico, el cual amenaza con contaminar los cultivos convencionales. En las últimas semanas ha ahbido una intensa actividad de protesta que se visualizó porqué un grupo del colectivo antitransgénicos se subió a los árboles de la Gran Via de les Corts Catalanes frente a la sede del Departament de Agricultura de la Generalitat de Catalunya. Este departamente, que dirige un conseller de Lleida de los socialistas (en la anterior legislatura convergente también era un leridano) se muestra especialmente proactivo contra la conservación de la naturaleza. Hace unos días también se oponía a que se incrementaran los hábitats protegidos de acuerdo con la Directiva europea Natura 2000 (todo un ejemplo de involucionismo en el seno del supuesto tripartito progresista).

La base de la chapuza transgénica del gobierno catalán radica en que el Departament d'Agricultura pretende garantizar la coexistencia y la separación de los cultivos transgénicos de los tradicionales o ecológicos con un decreto que autoriza distancias mínimas de 25 metros entre cultivos. Los expertos señalan que dejar un margen de seguridad de metros en lugar de kilómetros es insuficiente y no sirve para nada dado que el polen viaja por el viento.

La Federación Catalana de ONG para el Desarrollo promueve que Cataluña sea declarada zona libre de transgénicos. Aunque la proclamación no tendría un carácter jurídico vinculante, serviría para frenar la implantación de estos cultivos. Por su parte, el Departament de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya interpreta que el Departament d¡Agricultura no está respetando el acuerdo institucional del tripartito conocido como Pacto del Tinell.



Manifestación antitransgénicos en Barcelona












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09/02/2017