Abrir la puerta

Cada día podemos levantarnos para ver la salida del Sol. No lo hacemos porqué sabemos que este sale tanto si estamos presente como si no. Porqué el Sol gira servicialmente en esta galaxia a la que pertenecemos como lo hace nuestro planeta a su alrededor. Sin embargo, al dejar de maravillarnos con el alba diaria nos perdemos la oportunidad de iniciar nuestra cotidianidad abriendo una nueva puerta llena de Luz. 

Abrir la puerta con el alba del nuevo día es un pequeño gesto que nos permite traspasar nuestros sueños, nuestros miedos y dejar atrás nuestros hábitos, nuestro pasado borrado por la noche anterior para abrirnos a un nuevo presente de forma más consciente.

Abrir la puerta es un instante casi imperceptible en el cual albiramos que nuestra existencia forma parte del Todo; que la Vía Láctea, que el Sol y nosotros, como cada ser vivo de este planeta, somos Uno. Que todos los seres vivos estamos compuestos de la misma materia y energía. Que el aire que respiramos nosotros lo ha sido antes por los árboles o después lo será por el plancton marino o viceversa.

Abrir la puerta es mirar hacia adentro para aceptar la humilde grandeza de nosotros mismos. Al abrir la puerta dejamos de repetir la cotidianidad de forma circular y permitimos que los gestos, las acciones y las actitudes no sean una repetición anterior. 

Abrir la puerta es admitir que podemos asumir una forma más consciente de nosotros mismos. En nuestro estilo de vida, podemos incorporar la elección; elegir respetando un único impulso: el del Amor hacia este planeta y todos los seres que lo habitan. 

Abrir la puerta es inspirar nuestro espíritu hasta que este vibre por todo nuestro ser. Cuando nuestro espíritu y nuestra sangre se fusionan, nuestras dudas, frustraciones o infelicidades se diluyen. Entonces las preguntas se conviertan en certezas gracias a las nuevas vivencias conscientes. 

Abrir la puerta es una oportunidad visible, para nosotros y nuestro entorno, sólo cuando somos capaces de aceptar que estamos hechos del mismo polvo y luz que las estrellas del firmamento. Su luz es nuestra Luz. La nuestra brilla desde el corazón. 

Abrir la puerta es expandir nuestro corazón para que brille esta potente Luz que llevamos dentro y esta guíe nuestra existencia desde el Amor, el Servicio, la Constancia y la Humildad.  

Texto y fotos: Fundación Tierra

Canviat
09/02/2017

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