La pirámide de la salud

Este no es un libro de dietas normal ya que parte de la premisa de que la alimentación desempeña un papel extraordinariamente importante en el proceso de envejecimiento y de enfermedad. Una buena dieta en esta obra se argumenta para que la persona se mantenga sana el máximo tiempo posible. Cuando la alimentación nos procura una salud fuerte, otras realidades, como la pérdida de peso, tan anhelada por algunas personas, se produce de forma automática. En este atípico libro sobre la nutrición, La pirámide de la salud, se aporta un buen modelo de alimentación basado en lo que el autor llama el "reloj de arena de la alimentación" y la rueda de los alimentos: un modelo basado en los resultados de innovadoras investigaciones científicas.

Portada del libro publicado en 2015 por Grijalbo.

El autor del libro, el Dr. Kris Verburgh, un médico belga, sostiene que numerosos científicos y estudiosos de tendencias nutricionales, creen que en las próximas décadas las autoridades, las compañías de seguros médicos y cada vez más doctores y pacientes comprenderán la importancia de la nutrición a la hora de prevenir enfermedades crónicas. Las aseguradoras centrarán cada vez más su atención en la alimentación y en la medicina preventiva para reducir los enormes costes que provocan las enfermedades crónicas.

Una dieta de verdad es aquella que nunca termina, es un hábito que se aprende y que se prolonga durante toda la vida, de tal modo que a largo plazo revela todos sus efectos en la salud. Por tanto, la única dieta buena es la que se convierte en un modelo alimentario para toda la vida y cuyo objetivo no es la pérdida de peso sino conservar la salud durante más tiempo. Algunos de los consejos habituales, como la famosa dieta Atkins, la critica argumentadamente y expone que la mayoría de las dietas no son saludables porque se centran sólo en un mecanismo bioquímico y no tienen en cuenta la totalidad del esquema bioquímico (por ejemplo, que los azúcares dañinos para la salud son reemplazados por proteínas saludables, según la dieta Atkins) .

El reloj de arena que se explica detalladamente en La pirámide de la salud se basa en siete reglas y su principal ventaja es que muestra claramente qué alimentos son perjudiciales para la salud, de forma que uno sabe a qué atenerse:

- Dejar de comer (o comer muy poco) pan, patatas, pasta y arroz;
- Sustituir el pan por la crema de avena o sustituir las patatas, pasta y arroz por legumbres, setas, verduras o tofu;
- Nada de leche o yogur. Sustituirlos por leche vegetal y yogur o crema de soja;
- Poca carne roja y mucho pescado azul y carne de ave;
- Las verduras y la fruta son la base del reloj de arena de la alimentación;
- Beber muchas agua, algunas tazas de té verde o blanco al día y por lo menos, un vaso de fruto exprimida o zumo de verdura;
- Tomar complementos alimenticios inteligentes (yodo, magnesio, vitamina D, selenio, vitaminas del grupo B.

Mezcla de vegetales saludables elaborada por Pàmies Hortícoles. Foto: Fundación Tierra.

Las dos pirámides del "reloj de arena de la alimentación" son simétricas; eso significa que las subdivisiones están contrapuestas las unas con las otras. En el vértice superior hay lo que deberíamos comer en mínima cantidad, y en la inferior lo que deberíamos comer tanto como sea posible. Pero tampoco debemos olvidar que nos alimentamos con comida poco saludable, que apenas nos movemos, que pasamos mucho tiempo en casa sin recibir la luz del sol y que estamos sentados una buena parte de nuestra vida.

El reloj de arena que propone el Dr. Verburgh no es sólo una dieta sino un modo de vida saludable cuyo objetivo es realizar un cambio en los hábitos de alimentación. A algunas personas puede parecerles radical, pero sirve para reflexionar sobre algo tan valioso como es la salud personal.  Sabiendo que somos adictos a alimentos perjudiciales, como los azúcares y las grasas, el libro también nos ofrece consejos para que los nuevos hábitos alimentarios que propone surjan efecto.

La pirámide de la salud también incluye diversas consideraciones sobre nuestra salud que complementan una alimentación saludable tales como andar cada día una hora, respirar con conciencia, una buena postura del cuerpo o masticar bien. Para aquellos que piensan que comer lentamente puede ser aburrido podemos el auto propone que intentemos comer de forma consciente, por ejemplo, paladeando, concentrándonos en la textura de la comida. Sugiere así mismo que cuando comamos una ensalada pensemos en el recorrido del tomate para llegar a nuestro plato, desde que es una semilla plantada hasta que llega el momento que podemos saborearlo. Para quienes tengan un espíritu más filosófico invita a ir más allá y maravillarse mientras se mastica, porqué los átomos que hoy forman el tomate, en realidad son polvo de unas estrellas que explotaron hace millones de años atrás.

La intención de este libro es subrayar la importancia de la alimentación para nuestra salud con una visión holística y basada en el conocimiento científico para que de algún modo, lo que comamos sea saludable puesto que todos y cada uno de los átomos que forman nuestro organismo proceden, al fin y al cabo, de la comida que ingerimos.

Ensaldad de zanahora, manzana y otros vegetales. Foto Fundación Tierra.

Somos lo que comemos y este libro es una lectura recomendable que además nos sugiere algunas recetas y menús. Contiene una extensa bibliografia que documenta todas sus afirmaciones. Un libro que cambia el paradigma que hasta ahora se vende sobre la dieta y la salud. Un libro con ideas innovadoras que debería llegar a los menús escolares y garantizar así la salud de las futuras generaciones. Un libro que contribuye a reducir a nuestra dependencia de los medicamentos que nos tienen esclavizados.

> Leer un fragmento del primer capítulo

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Artículo elaborado por la redacción de terra.org. Foto: Fundación Tierra.

Canviat
09/02/2017

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