Encuentro con un biciberg




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Encuentro con un biciberg

 
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Una novedad inesperada

 

 

Rodando en bici he visto algo como que flotaba en la acera y su aspecto curioso, vidriado y estético me ha llamado la atención. Y ante el nuevo mobiliario urbano he parado para observar con detalle de que iba el invento.
Ya me habían hablado de ello, e incluso había visto algunas imágenes, pero encontrarme por sorpresa un biceberg en Barcelona me ha alegrado el rato.

Según leo, un biceberg es un aparcamiento automático y subterráneo para bicicletas. Recibe y devuelve la bicicleta a pie de calle y además permite guardar otros elementos necesarios para su uso, como la mochila o el casco.
El usuario realiza las operaciones de aparcamiento y retirada de la bici mediante una tarjeta chip con código personal secreto, siguiendo un proceso tan sencillo como el de los cajeros automáticos. Hay que contratarla con la empresa para poder usar su servicio, y se le pagan las cuotas establecidas.
El tiempo de acceso hasta cada plaza de aparcamiento es de 30 segundos, tanto para su depósito como para su retirada.

Afina bien su nombre, resulta que sólo asoma una parte del sistema, debajo hasta más de dos veces su altura exterior puede ocupar la obra de este peculiar sistema de consigna subterráneo. Una estructura circular dispone en plan quesito de los alojamientos para las bicis, y un automatismo las entra y las saca como si nada.
Aquí puedes ver en movimiento como funciona un biceberg

A estas alturas la pregunta es ¿cuántas bicis cogen en el tecnocacharro?, pues bien, hay bicebergs con capacidad para 23, 46, 69 ó 92 bicicletas.
La empresa gestora además ofrece al usuario una garantía del 100 % contra el robo de la bicicleta y el equipaje, rapidez de acceso y una total comodidad de uso.
En referencia a las indicaciones de uso y seguridad que se encuentran en el lugar, mira si lo han hecho con tacto que biceberg ha sido testado por equipos pedagógicos que lo han valorado como “muy positivo” para ayudar a los niños en el aprendizaje de los conceptos de autonomía y responsabilidad.

Los inventores, que son maños, andaban con el objetivo de parir un sistema seguro de custodia de bicicletas. Y en parto les salió biceberg, como aparcamiento automático y subterráneo. Hoy en algunas de las grandes ciudades del país podemos ver a sus cajones y andan ya instalando en algunos intercambiadores modales de Catalunya, Pais Vasco y Aragón. Sin duda una buena ubicación para estimular a más ciudadanos a combinar el transporte público una bici a tiro de estación.

Podría ser critico con un sistema de almacén subterráneo y seguro para bicicletas y equipaje solo para los que pueden pagar, pero no, ya que cualquier avance para la seguridad de la casi siempre indefensa bicicleta es bienvenido.
Lo de seguridad para todos es el trabajo que tenemos que realizar con cultura y el diseño. Sólo de esta forma avanzamos en el camino de una sociedad más equilibrada y justa. Sin duda, esta es una ardua faena que nos debe ocupar y preocupar.

Para garantizar algo la seguridad contra robos, en BCN se está hablando de un chip insertado en el cuadro de la bici y del marcaje en el bastidor. En las tiendas te recomiendan unos cadenotes y sistemas con los mejores materiales anticizalla, pero amigos, aunque no he sido victima todavía, he visto como las mejores “pitones” y “ues” han sido cortados sin más y de lo que protegían, ni rastro.
Un brindis por la iniciativa, que aunque selectiva, aliviará a algunos de esas tensiones que se sienten cuando al atar la bici nueva o vieja pero siempre amadas. ¡¡ Felices y seguras pedaladas ¡¡


¿Porqué éste diario?

Canviat
09/02/2017

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