Sistemas de iluminación para bicicletas



Sistemas de iluminación para bicicletas


Faro delantera de bici para dinamo convencional con arco reflectante incorporado. Abajo, un foco para dinamo de buje con el típico interruptor para que de día no vayamos con la luz encendida


Los reflectores constituyen un elemento obligatorio en la señalización de la bicicleta. En la primera imagen se aprecia la banda reflectante también del neumático




Dinamo de buje en la imagen superior comparada con la dinamo  convencional para bicicleta


Piloto delantero magnético y piloto trasero mixto standlight


El siglo XX se puede considerar el siglo de la luz gracias al invento del genial Edison. Pero si bien la luz eléctrica todavía no es accesible para más de 1.000 millones de personas no es por falta de tecnología disponible. Entre estos no contamos a la mayoría de biciclistas que no usan luces para señalizar convenientemente su vehículo.  ¿Por qué motivo casi nadie utiliza luces cuando circula de noche con su bicicleta? ¿Es por la pereza de encenderlas porque consideramos que nosotros ya vemos suficientemente con la luz ambiental?  ¿Es porque la dinamo nos quita eficiencia al esforzado pedaleo al final de un día de trabajo? ¿Es porque estamos hartos de que se fundan las bombillas?

Utilizar luces de noche, ya sea en dentro del casco urbano bien iluminado o en carreteras o caminos a parte de ser obligatorio es aconsejable. La iluminación de la bicicleta es un elemento clave de seguridad. La tecnología para que la bicicleta esté bien señalizada y sea cómoda está disponible. Vamos a adentrarnos al universo de la luz en la bicicleta .


La normativa de señalización
El código de circulación deja claro que como vehículo la bicicleta para circular de noche debe obligatoriamente utilizar luces entre la puesta y la salida de sol así como reflectantes laterales. La luz delantera debe ser blanca mientras que el piloto trasero debe ser rojo. Los reflectantes deben colocarse entre los radios de las ruedas y los neumáticos deben incorporarlo como un filete circular alrededor. Así mismo deben incorporarse reflectantes delanteros y traseros, vayan o no incorporados en las mismas luces de la bicicleta.

En vías interurbanas además también es necesario utilizar chaleco reflectante (esto también es obligatorio en circulación interurbana diurna). En contra de lo que todo el mundo piensa, las luces a la hora de circular deben ser fijas y no intermitentes. Aunque sobre esta manía de los agentes de tráfico no ponen pegas, sí multan por circular sin las luces reglamentarias.  

En concreto la Ley 43/1999, de 25 de noviembre, sobre adaptación de las normas de circulación a la práctica del ciclismo deja claro: en el artículo 4 que "las bicicletas, además, estarán dotadas de los elementos reflectantes debidamente homologados que reglamentariamente se determinen. Cuando sea obligatorio el uso de alumbrado, los conductores de bicicletas además llevarán colocada alguna prenda reflectante si circulan por vía interurbana". Este artículo complementa a los ya vigentes del Real Decreto legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico: "la cual en Sección 9 sobre Utilización del alumbrado el artículo 42 estable el  uso obligatorio de alumbrado de todos los vehículos que circulen entre la puesta y la salida del sol o cualquier hora del día en los túneles y demás tramos afectados por la señal…"

Como curiosidad legal comentaremos que en Alemania está prohibido vender luces que tengan la posibilidad de ser intermitentes en las tiendas de bicicletas, y hay fabricantes que hacen distintas luces para el mercado alemán y para el resto de Europa.


El universo de la luz en la bicicleta
Existen distintos sistemas de iluminación para las bicicletas, desde que se invento la generación de electricidad con la llamado dínamo por parte de Zénoble-Theophile Gramme en 1870. En definitiva, si de generar electricidad moviendo unos imanes dentro de una bobina de hilo de cobre, la bicicleta lo tiene claro pues es un móvil. Aunque parezca mentira la tecnología ha evolucionado pero el principio físico para generar luz en una bicicleta sigue siendo el mismo.

En los sistemas de iluminación para la bicicletas hay que diferenciar tres elementos de alimentación o generación (baterías, dinamos o magnéticos) y dos sistemas de alumbrado (pilotos y faros).

La elección de cada sistema de luz dependerá de las condiciones ambientales del lugar por donde circulamos. Si lo hacemos por calles o caminos iluminados por un alumbrado artificial solo será necesario utilizar luces delanteras y traseras que indiquen a la gente que pueda circular por nuestro camino que nosotros estamos allí, o sea, simplemente para anunciar nuestra presencia. Podríamos concluir que con luces tipo pilotos (blancos por delante y rojos por detrás) es suficiente.
Si circulamos por calles o caminos poco iluminados será necesario una buena luz delantera que enfoque claramente a varios metros por delante nuestro para poder ver lo que se nos viene encima y poder maniobrar con antelación. Cuanto mayor sea la intensidad de la luz y mayor su transmisión más rápidos y seguros podremos circular. La intensidad de la luz trasera puede ser menor, pero es recomendable que sea visible fácilmente a más de 100 metros y en áreas propensas a nieblas pues que lo sea a un mínimo de 25 metros.

Dinamos de buje
Las dinamos de buje fueron las primeras en entrar en acción en el mundo de la bicicleta. Curiosamente, luego cayeron en el olvido puesto que sin ellas se podían fabricar ruedas más baratas. Sin embargo, en la actualidad es en las dinamos de buje donde se han volcado mayores esfuerzos tecnológicos para disponer de un producto de alta calidad y eficiencia. Su instalación es un poco más elaborada ya que es necesario montar una rueda nueva con distintas medidas de radios y disponer de algún conocimiento básico de electricidad.  Actualmente, cualquier marca de bicicletas que se precie ya incorpora en sus gamas medias y altas dinamos de buje. Estas dinamos van incorporadas dentro del buje de la rueda delantera. La presencia de este ingenio se distingue fácilmente ya que estos bujes son mucho mayores que los convencionales. Las ventajas que nos ofrece respecto a las dinamos convencionales son:

•Nos reduce la fricción al generar la corriente, hasta el punto que es imposible saber si está funcionando o no,  ya que trabaja justo en el eje de la rueda. Una dinamo convencional frena un poco más porque actúa sobre el neumático y provoca el efecto de la palanca. Cuánto más lejos del eje de la rueda se aplique un freno, ya sea debido a la generación de corriente o al apretar el freno de la bicicleta, más afecta al rodaje de la rueda.

•Al tener menor fricción se pueden montar dinamos más potentes de forma que circulando a menor velocidad consigamos suficiente corriente eléctrica.

•También elimina los problemas de las dinamos convencionales que pierden tracción entre la ruedecilla de la dinamo y el neumático cuando estos están mojados, sucios de barro o por acumulación de nieve o hielo en la ruedecilla de la dinamo (poco probable en la mayor parte de nuestra geografía). También se evita el problema cuando el neumático se deforma por un golpe en la rueda o el neumático está deteriorado.

•Dado que la dinamo de buje siempre está girando en realidad está generando electricidad en todo momento, aunque mientras no se le conecte ninguna luz se puede decir que su trabajo es mínimo. Esto obliga a montar un interruptor automático o no, para poder encender y apagar las luces a conveniencia. Este interruptor normalmente va situado en el mismo foco delantero. Cuando decimos que es automático nos referimos que incorpora una célula fotoeléctrica que nos enciende y apaga el sistema según la luz ambiental. La dinamo de buje nos evita mancharnos las manos cuando en una de convencional tenemos que  colocarla sobre la rueda.

Las únicas desventajas que se le advierten es que es un poco más pesada y que su coste es mayor.

Actualmente, algunos fabricantes de dinamos de buje también fabrican para las bicicletas plegables que suelen tener el buje delantero más estrecho. Las marcas de componentes de bicicletas como Shimano y Sram incorporan en sus catálogos estos ingenios. Pero la empresa líder de esta tecnología sigue siendo la alemana Schmidt Maschinenbau que fabrica su dinamo SON para ruedas de 36, 32 y 28 radios e incluso para bicicletas plegables.


Luces con baterías o pilas
Este tipo de luces quizás son las más utilizadas en España, ya que son muy fáciles de instalar y prácticas. Normalmente este tipo de iluminación solo es aconsejable en entornos iluminados como puede ser una ciudad, pueblo, urbanización, etc… que disponen de alumbrado en la calle. Ya sean delanteros o traseros, ejercen de luz piloto y sólo sirven para alertar sobre nuestra presencia al resto de vehículos que circulan por nuestro camino. También podemos encontrar faros que funcionan con pilas o baterías pero diseñados para alumbrar nuestro camino en ausencia total de luz ambiental. En realidad son como linternas potentes adaptadas para ser utilizadas específicamente en bicicletas. Normalmente, se ofrecen con baterías recargables debido a su alto consumo energético. Existen modelos de quita y pon e incluso hay algunos preparados para ser recargados con paneles solares. Sin embargo, no son muy recomendables cuando no se usan a diario puesto que las baterías recargables pierden algo de carga cada día y las pilas alcalinas suponen contribuir a generar residuos peligrosos.

Dinamos
Continúa siendo el sistema más popular que existe para generar luz en las bicicletas. Las dinamos son eficaces, ecológicas y a la larga económicas. Son relativamente fáciles de instalar aunque la orientación de un profesional siempre es útil. Existen diferentes calidades de dinamos.
La más conocida es la dinamo convencional, sujetada en el chasis o la horquilla de la bicicleta que al accionarla, apoya la ruedecilla superior en el lateral del neumático, en una  zona rallada del neumático para mejorar la tracción de la ruedecilla con el neumático.
A mucha gente no les gusta la dinamo por el ruidillo y porque argumentan que frena la rueda al circular, aunque esto es sólo cuando utilizamos dinamos de baja calidad. Las dinamos modernas y de calidad tienen rendimientos muy altos, son silenciosas y no nos frenan al usarlas. Pero, seamos claros son una rareza en las tiendas españolas.
Aunque no lo parezca, las dinamos convencionales también tienen ajustes para su óptimo funcionamiento. Para no desgastar prematuramente la ruedecilla de la dinamo ni el neumático a la vez que se evitan los ruidos innecesarios debemos colocar la dinamo en una posición tal sobre la cubierta de manera que si trazamos una línea imaginaria a lo largo del eje de la dinamo, esta debe pasar por el centro del eje de la rueda.

Faros delanteros de dinamo
Los faros delanteros en sistemas con dinamo están diseñados para iluminar sitios que no están suficientemente iluminados. La calidad e intensidad lumínica varía según marcas y modelos. La mayoría utilizan bombillas halógenas aunque como ya hemos comentado los leds ganan terreno día a día en el universo luminoso de las bicicletas.
Una bombilla no deja de ser un filamento incandescente que en el caso de la bicicleta está sometido a fuertes vibraciones, lo que le convierte en un elemento frágil. En cambio un led es un semiconductor que emite luz al recibir electricidad y se le estima una duración de más de 100.000 horas y no se funde. Sólo puede dejar de emitir luz a causa de una sobrecarga eléctrica, algo poco probable cuando hablamos de dinamos que no superan los 6 voltios (¡aunque todo es posible!).
Actualmente un led que ilumine igual que una bombilla estándar de bicicleta de 2,4 vatios no es nada complicado, el problema son los costes elevados actuales para fabricar leds de esta potencia.
Existen faros con pequeños circuitos electrónicos para protegen la bombilla o el led de sobrecargas o picos de tensión  que puedan fundir la bombilla o quemar el led. Destacamos en este sentido el faro de Schmitd E6.

Pilotos traseros de dinamo
Como ya hemos dicho los pilotos traseros no es necesario que hagan mucha luz, solo lo suficiente para ser vistos por otros ciclistas o vehículos. En este caso sí que los leds tienen el camino llano gracias a sus ventajas. Una bombilla estándar de luz trasera de dinamo suele tener una potencia de 0,6 vatios, un led con el mismo rendimiento hoy por hoy es muy económico, por eso es más frecuente encontrar luces traseras equipadas con leds que no las delanteras.


Sistemas magnéticos
Un imán al pasar por delante de una bobina produce electricidad. Esta es proporcional a la carga magnética del imán y al número de espirales de la bobina entre otros. La aparición de la iluminación LED o de diodos ha promovido esta tecnología en las bicicletas Sin duda son los menos conocidos, pero tienen atractivo, aunque tienen el inconveniente de ser útiles sólo como elemento de señalización. Se podría decir que son un híbrido entre las luces con pilas y las dinamos. Genera la luz solo para situar nuestra posición respecto al entorno ya que no pueden aportar la intensidad necesaria para alumbrar un camino donde no haya nada de luz. Pero como señalizadores y para el ciclista urbano son ideales por que no dependemos de pilas, porqué son económicos y sobre todo, porque es el sistema más ecológico para este menester.  Actualmente hay diversos sistemas, con pilotos magnéticos tanto para rueda delantera como trasera en formato de luz continua. Quizás pronto existan sistemas que además de mantener la luz continuada el propio pedaleo permita guardar algo de energía a un pequeño condensador que se descargue mientras estamos en un semáforo (por ejemplo) de modo que seamos visibles cuando las ruedas no giran. Hoy por hoy sólo hay un fabricante en Europa: Reelight.

Funciona colocando un potente imán en los radios de la bicicleta y en el chasis o la horquilla una bobina que recoge este magnetismo. El imán de la rueda, al pasar por delante de la bobina que está en el chasis, genera un pequeño impulso eléctrico capaz de encender dos, tres o cuatro leds. Esto hace que la luz sea intermitente, y que cuanto más rápido circulemos mas alta será la frecuencia del parpadeo. Sin embargo, cuándo nos detengamos nos quedamos sin luz y corremos el riesgo que alguien no que circula por nuestra vía no nos vea. No tiene fricción alguna. Es un complemento ideal para el piloto trasero obligatorio permanentemente en funcionamiento y de día una advertencia para conductores despistados.

Standlight
Es fácil deducir que cuando circulamos en bicicleta con una dinamo y nos paramos nos quedamos sin luces. Esto puede crear situaciones de riesgo. Existen pilotos traseros y delanteros que incorporan un pequeño acumulador como ya hemos comentado. Este acumulador suele ser un condensador o una simple pila recargable. Tienen la capacidad de cargarse en pocos segundos con la misma corriente que alimenta el piloto trasero o la luz delantera. Una vez cargado, cuando paremos en un semáforo o por otro motivo, la dinamo deja de generar corriente y deja que el condensador se descargue y alimente así al piloto trasero o la luz delantera. Según la marca y modelo pueden alumbrar de 3 a 10 minutos como mucho. Este sistema solo se puede montar en luces o pilotos equipados con leds, ya que una bombilla convencional precisa de mayor energía que la que puede acumularse con estos sistemas (y no digamos ya de una bombilla halógena). Para solucionar este problema algunos fabricantes montan leds en el mismo faro junto a la lámpara halógena que se encienden sólo cuando la dinamo deja de generar corriente.

En fin, lo importante es que nuestra bicicleta no sólo circule de acuerdo con la normativa legal sino que seamos conscientes de la necesidad de ver y ser vistos, algo imprescindible en cualquier vehículo.


Espaibici colabora en esta sección




Canviat
09/02/2017

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