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¿Cómo se reforestan los bosques?

Los bosques ya no son lo que eran. El cambio climático, con las situaciones extremas de lluvias, sequías y otros impactos en el medio van a aumentar los riesgos de desertificación e incendios forestales, especialmente en zonas como el mediterráneo.

 

A lo largo de estos últimos años, los bosques de nuestro planeta han ido desapareciendo o han ido cambiando y los motivos son diversos, desde la desforestación masiva en Indonesia para obtener aceite de palma hasta la aparición de “nuevos bosques” en zonas agrícolas abandonadas del Mediterráneo.

En esta última región, los incendios también son un factor de cambio frecuente. Muchos de ellos aparecen de manera natural y controlada gracias a la gestión forestal del bosque mediante quemas preescritas. Y, en realidad, es incluso beneficioso que existan, pues se trata de una zona árida que está adaptada al fuego. Por ejemplo, los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) tienen piñas serótinas que solo se abren en situaciones de temperaturas extremas o muy bajas humedades, como son los incendios o las sequías.

En otras ocasiones, en cambio, los incendios forestales del Mediterráneo son provocados o se dan en zonas que no han sido gestionadas y acaban arrasando hectáreas y hectáreas de bosque y su biodiversidad.

¿Qué podemos hacer una vez el bosque ya ha sido devastado?

Una de las opciones más efectivas es plantar nuevos árboles que se adecuen a las condiciones de clima, suelo, etc. de la zona. De hecho, existe un método innovador llamado ‘Cocoon’, que ha sido diseñado por la empresa holandesa Land Life Company justamente para aumentar la supervivencia de los individuos más jóvenes que se plantan (plantones o pimpollos). Esta técnica no solo es útil para restaurar áreas degradadas, sino que también puede utilizarse para facilitar los cultivos de secano.

 

 

El ‘Cocoon’ está formado por un tiesto biodegradable que se llena con 25 litros de agua y va conectado al plantón mediante un par de cuerdas. Gracias a estas, el agua se transfiere del tiesto a la planta mediante capilaridad y se va regando progresivamente durante dos o tres meses. Además, también cuenta con un protector que evita que los herbívoros perjudiquen los arbolitos y que reduce las pérdidas de agua por evotranspiración. Pasados dos años, el tiesto se degrada y no deja ningún residuo.

 

La técnica ya ha sido utilizada en 25 países y ha ayudado a reforestar unas 600 hectáreas en todo el mundo. Sin embargo, su objetivo es todavía más ambicioso: buscan reforestar 150 millones de hectáreas para el año que viene y 350 millones para el 2030. El estado español va incluido en este propósito, pues el grupo de protección de suelos del centro de investigación en ecología CREAF ha utilizado esta tecnología para su proyecto europeo The Green Link. Un proyecto que busca replantar 24.000 árboles en tres estados de la Unión Europea y conseguir que, como mínimo, el 80% sobreviva.

Entre las zonas escogidas se encuentra el área quemada por un incendio en 2015 en El Bruc, en Catalunya, pues se trata de un terreno con mucho potencial agrícola y forestal. Aquí se han plantado 4.000 individuos. También se está probando en otros puntos del Mediterráneo, las Canarias y Castilla León, dónde se plantaron en 2018 unos 16.000, de los cuales el 96% han sobrevivido.

Otro de los puntos a favor del Cocoon es que amplía la ventana de tiempo para hacer las plantaciones, pues permite que se hagan durante toda la primavera e, incluso, a principios de verano. Además, es una técnica ideal para combinar esta reforestación con zonas de usos agrícolas y de pastura, así se rompe la continuidad del bosque y reducir la vulnerabilidad y riesgo delante de nuevos incendios.

 

Si quieres saber más sobre el tema:

http://thegreenlink.eu/

https://landlifecompany.com/

http://www.creaf.cat/es/funcionamiento-de-los-ecosistemas/funciones-de-los-suelos-y-su-restauracion