You are here

Decorar tu casa, respetar tu entorno




Decorar tu casa, respetar tu entorno


Pocas casas gozan de tanta luz y pueden lucir impecables el ritmo de la vida cuotidiana.


Hay que valorar el lujo de forrar una pared de mármol.


Aumenta la tendencia de crear zonas de agua con ducha y grandes bañeras; una incitación al despilfarro de agua.


La imaginación y habilidad para crear con materiales reciclados no tiene límites.
 
Una casa para vivir y disfrutar
Un hogar implica, a parte de unos metros cuadrados cubiertos en los que tener refugio e intimidad, un espacio acogedor y personal en el que descansar y hacer vida (solo, con amigos o familia) y sentirse a gusto en orden y armonía. Una distribución adecuada a las necesidades de cada familia y una decoración acertada son claves para que la casa se convierta en el espacio que deseamos encontrar después de un día agotador.

Al abrir cualquier revista de decoración nos encontramos con casas que se alejan mucho de las de la mayoría de la gente. Son viviendas muy grandes, con mucho espacio y mucha luz y a menudo amuebladas y decoradas como si se tratara de una exposición, no de un espacio para vivir. Realmente uno queda admirado por esas imágenes de serenidad, orden, armonía y pulcritud, porque, ¿cómo está nuestra casa normalmente?

Para disfrutar de nuestro espacio privado no es necesario tener una casa tan grande ni  llenarla de muebles delicados, grandes espejos y cuadros apoyados por el suelo, tapicerías muy claras, alfombras exclusivas y objetos de lujo y complementos innecesarios. Solamente hay que encontrar la manera de compatibilizar el uso de los espacios y sus relaciones con nuestros hábitos y necesidades, hacerla cómoda y ordenada y escoger muy bien lo que ponemos para que nos sintamos identificados con ello y valoremos lo que nos rodea. Quizás deberíamos reflexionar sobre la presión publicitaria de "redecorar" la casa año sí año también. Un hogar debería ser un reflejo de nuestro respeto por el entorno.

Decidir un estilo
Estilos decorativos hay muchos, y dependen de los gustos personales, pero una decoración que tenga en cuenta criterios de sostenibilidad no es compatible con las líneas más atrevidas y vanguardistas que conforman espacios muy llamativos pero que a la vez cansan en seguida y exigen cambios permanentes para seguir estando entre las tendencias más actuales. Se acostumbran a llenar de muebles y complementos que se han visto en revistas, pero que junto con el cambio de ambientación, todo el conjunto queda obsoleto y debe renovarse, creando decoraciones de usar y tirar. Porque tampoco se ha hecho una identificación con los objetos, y todo es sustituible.

Lejos de esos criterios, una apuesta más racional y respetuosa con los recursos naturales es crear un espacio armonioso y neutro con unos muebles de calidad, inocuos y bien escogidos, que nos gusten y que puedan durar muchos años, e ir decorando la casa con complementos progresivamente, con objetos que nos aporten sensaciones agradables, que personalicen los rincones más íntimos y a los que demos un valor añadido al material. Una opción interesante es reciclar muebles viejos; algún mueble o complemento antiguo entre una decoración más moderna y actual crea interés en el espacio y refuerza los dos estilos.

Se puede pensar que una decoración tan neutra puede aburrir, pero hay maneras de aportarle dinamismo y actualidad con pequeños cambios. Los textiles nos pueden ayudar mucho, ya que cambiando las fundas de los cojines, las cortinas o los cubrecamas se pueden conseguir cambios muy sorprendentes que nos acerquen a la frescura de la primavera o a la calidez y el recogimiento del otoño. Para otros complementos como jarrones y centros, se pueden tener dos juegos e irlos cambiando cuando se crea necesario, poniendo elementos naturales de la estación recogidos en un paseo, o desarrollando creaciones manuales reutilizando materiales como cintas de tela, botones… Hasta se pueden intercambiar algunos complementos con amigos y familiares e ir sacando el máximo partido a nuestros objetos decorativos. El intercambio de determinados complementos se convertiría en un motivo más de unión con los amigos.

Por donde empezar
En el caso de no poder hacer cambios en la distribución de espacios fijos, podemos agudizar el ingenio para sacar el mejor partido a lo que tenemos. Seguro que un buen comienzo será aprovechar al máximo la luz natural, que da vitalidad y riqueza al espacio, a parte de agrandarlo visualmente. Para eso hay que procurar que la luz que entra por las aberturas de ventanas y puertas de balcones se expanda lo máximo posible. Eso puede conseguirse con cortinas claras y ligeras, no poniendo muebles que obstaculicen o hagan barreras a la luz, y hasta poniendo un espejo en un lugar estratégico que multiplique su efecto. Otro aspecto básico es pintar las paredes con tonos muy claros, que amplían la sensación de espacio y potencian la luz, optando siempre por pinturas ecológicas (minerales o vegetales) o por lo menos con alguna etiqueta de certificación, como Ecolabel. Los colores más fuertes sólo son aptos para estancias amplias y con mucha luz; es posible pintar sólo una pared con un color más intenso, pero también se puede probar de aplicar texturas que le den personalidad e interés a la pared sin necesidad de subirle mucho el tono.

En lo que se refiere a revestimientos de paredes y suelos hay que pensar en materiales de bajo impacto energético, no perjudiciales para la salud a largo plazo y a la vez resistentes, fáciles de mantener y limpios. El gres porcelánico para alicatar paredes de cocinas y baños y suelos es un material muy adecuado y del que se puede escoger entre un gran abanico de colores, texturas y acabados. En este caso las superficies compactas de cuarzo triturado totalmente impermeables, duras y no porosas son una solución adecuada. Otros materiales aconsejables son el corcho y la madera (certificada) tratados ecológicamente para suelos, que aportan calidez pero requieren de un cuidado más especial.

Una vez está preparado el espacio hay que decidir la mejor manera de amueblarlo, teniendo en cuenta lo que ya se tiene y cuál es la mejor manera de sacar partido al espacio, ganando capacidad de almacenaje, funcionalidad y a la vez armonía estética, sin saturar las piezas de la casa. Eso no siempre es fácil, y depende de la cantidad de cosas que debamos guardar. Además se pueden seguir diferentes criterios y estilos personales, pero los que aquí proponemos buscan la comodidad de uso y de mantenimiento. Por eso creemos que un buen aliado es un armario con puertas no transparentes, que se ve recogido, ordenado, permite guardar cosas sin que el polvo las deteriore, pero hay que vigilar que no sea demasiado grande, porque puede quedar muy pesado a la vista. De todos modos, un ropero transparente y bien ordenado puede ser un motivo para dedicar el tiempo a situar la ropa con cuidado y darle el valor que les corresponde.

Otra idea que no debemos olvidar son los muebles multifuncionales como sofás-cama, mesas con alas plegables que pueden servir de pequeña repisa, cabeceros de cama con otras funciones, pufs con cajón interior, y los plegables como camas, mesas extensibles o oscilantes, mesas nido, sillas-escalera…

Recordamos que la madera es un recurso renovable pero que es imprescindible respetar su ritmo y apoyar una buena gestión forestal, por lo que hay que evitar las maderas tropicales y pedir alguna certificación, en especial la del sello FSC, la más exigente. Además es posible tratarla con productos naturales en lugar de los sintéticos. Habría que evitar los muebles y maderas aglomeradas con formaldehído y colas tóxicas, o las tratadas con lindane o pentaclorofenol, porque las sustancias químicas que llevan son muy tóxicas.

Por último conviene aclarar que decorar no significa llenar las habitaciones de objetos, jarrones y figuritas, es saber encontrar el equilibrio entre las cosas para que cada una de las seleccionadas capten la atención y formen un conjunto agradable. En ese sentido, a veces es mejor quedarse corto que convertir la casa en un aparador de cosas, recuerdos y regalos. Por eso, en viviendas de dimensiones reducidas es bueno, a parte de mirar la calidad de los materiales y su adecuación ambiental, elegir los elementos funcionales que queden a la vista con un diseño atractivo que les dé un valor estético y se conviertan en piezas también de decoración.

Además, por la estética y la exclusividad no todo vale, hay objetos demasiado caros ambientalmente. Maderas en peligro, corales, metales preciosos, conchas de tortugas, pieles, animales disecados… En el fondo nos sentiremos más a gusto en casa sabiendo que no tenemos como trofeos elementos naturales amenazados y sociedades explotadas y expoliadas. Hay muchas opciones más éticas y tan o más atractivas realizadas con materiales más correctos y menos recursos energéticos o que fomentan oficios tradicionales y artesanía con recursos abundantes locales. Es interesante animarse a probar a decorar tu propia casa haciendo algún montaje, sin comprarlo, ya que se pueden descubrir nuevas habilidades y se genera la satisfacción de exponer una creación propia en el hogar.


La iluminación
Finalmente, hay que considerar la iluminación artificial de manera que se complemente con la natural gradualmente a lo largo del día. Hay que ser cuidadoso de poner la iluminación necesaria en cada espacio según la función que va a tener, sin que sea insuficiente, pero tampoco excesiva. Es importante poder dividir los interruptores por sectores de luces para iluminar los espacios necesarios en cada momento. En la actualidad se puede iluminar toda la casa con lámparas de bajo consumo. Desde los fluorescentes, bombillas compactas (que también se encuentran con la forma de la bombilla convencional), down lights empotrables, todo con diferentes tonos de luz, y los leds (la nueva forma de iluminar que consume hasta cuatro veces menos que las bombillas fluorescentes compactas con una duración de 100.000 horas), pueden aportar la iluminación artificial que la casa necesita, ahorrando mucha energía y emisiones de CO2. Los mecanismos  son mejores, aguantan muchos más encendidos y apagados y tienen un encendido más rápido, permiten tonos más cálidos y cada vez hay diseños más variados para poder adaptarse a cualquier estilo.

Iluminando correctamente cada espacio realzaremos la decoración de cada estancia y podremos trabajar adecuadamente en ella. Por eso debemos entender que la luz puede contribuir a reforzar todo el trabajo decorativo anterior, pero sobre todo es una fuente de luz que supone un gasto energético, y por ese motivo hay que evitar las luces y lámparas puramente decorativas o con pantallas muy oscuras porque están desaprovechando la misión de la luz con un gasto de energía innecesario.
 
 
 


Una moderna e ineficaz lámpara negra.

La iluminación debe responder siempre a una necesidad de uso, no a una cuestión estética y de apariencia.