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Econoticias 18. Kioto hace aguas





18

Semana del 11 de diciembre de 2003
Internacional
El protocolo de Kioto hace aguas
ccrd0003_bosque recibiendo emisiones de CO2

Las emisiones en España alcanzaron en el 2001 las 382.789 toneladas lo que supone un incremento del 32,06 % respecto a las 289.851 de los niveles de 1990. El principal sector inflacionista de emisiones son los residuos con un incremento del 61,12 %, seguido de los transportes (56,77 %) y del sector residencial, comercial e institucional (35,26 %).

Las proyecciones sobre emisiones por parte de los países de la Unión Europea tampoco son nada halagüeñas. Aunque la UE asuma el liderazgo para conseguir que el protocolo obtenga las ratificaciones necesarias para entrar en vigor, se encuentra con que sólo dos estados miembros cumplen lo acordado (Reino Unido y Suecia). Si no se toman medidas, en el 2010 la UE incumplirá sus objetivos al reducir las emisiones en apenas un 0,5% , frente al 8% pactado.

La Convención sobre el cambio climático de la ONU que se desarrolló en Milán -del 1 al 11 de diciembre 2003- con la presencia de delegaciones de 188 países concluyó sin que se arrancara el compromiso para que Rusia ratificase el protocolo de Kioto. La firma del Gobierno ruso es clave para que este tratado tenga un valor jurídico. Aunque son 108 los países firmantes entre todos ellos alcanzan sólo el 44 % por lo que para conseguir el 55 % de las emisiones totales se precisa del 17 % de Rusia. La cumbre de Milán recomendó que, aunque no pueda exigirse el objetivo central de Kioto, las naciones desarrolladas reduzcan los gases de efecto invernadero un 5% hacia el 2010 con relación a 1990. En este mismo marco, los alcaldes de 74 ciudades costeras encabezadas por Venecia solicitaron a Estados Unidos que ratifique el Protocolo Kioto ante al amenaza que supone la subida del nivel del mar.

Sin embargo, el reto actual es que no hay voluntad social para reducir el consumo de energía y recursos en los países industrializados, aunque se dispone de la tecnología para incrementar la eficiencia energética y alcanzar reducciones del 75 % respecto a los procesos actuales.


Las emisiones a la atmósfera de gases tóxicos en España han crecido un 48 % respecto a los niveles de 1990. Esto supone estar un 33 % por encima de los objetivos para el 2008-2012. Recientemente, los mandatarios de la Unión Europea han alertado sobre la existencia de ciertas medidas en el Protocolo de Kioto que "tienen un impacto sobre la competitividad" de la economía europea o crean "una carga excesiva sobre ciertos sectores de la industria". Los empresarios españoles por su parte han presionado durante el último trimestre del 2003 para que el Gobierno español instara a flexibilizar la aplicación de los compromisos con el cambio climático. Las entidades ecologistas han advertido el crecimiento continuado de las emisiones en España y para las que no se toman medidas para frenarlas. Las cementeras, por ejemplo, aducen que apenas pueden reducir sus emisiones, puesto que dos tercios de los gases que liberan proceden de un proceso químico inamovible necesario en la fabricación (clinquerización), mientras el otro tercio, fruto de la combustión, les permite poco margen de maniobra en las actuales circunstancias. La única manera de reducirlos a la que pueden optar es sustituir el combustible (chapapote) por biomasa (restos vegetales). Responsables del sector argumentan que tales medidas no permitirán una mengua más allá de un 2% y, además, el uso de combustibles alternativos choca con numerosos obstáculos. Lo cierto es que los elevados ingresos de esta industria provienen de un proceso de fabricación que les permite generar energía incluso con residuos tóxicos o peligrosos. En otras palabras, el sector obtiene ventajas de incinerar residuos sin causar la alarma social de las incineradoras.

Por su parte las empresas productoras de energía tampoco invierten lo necesario en centrales que operen con energía renovable. Aunque el verdadero reto de Kioto pasa por el ahorro energético. Un ahorro posible invirtiendo en eficiencia y energías renovables. Dos asignaturas, todavía mal conocidas por la población en general y la industria en particular.