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Econoticias nº 15. Los bosques españoles en peligr





20 diciembre 2002. Desde tiempos prehistóricos y hasta la Edad Moderna, la Península Ibérica estaba cubierta por un casi impenetrable bosque dominado por encinas, que albergaba también alcornoques, quejigos y otros robles. Hoy, los encinares son las masas forestales menos conservadas en el Estado español: de los 5,5 millones de hectáreas existentes, sólo 260.000 pueden considerarse de gran calidad.

Los bosques mediterráneos, con más de 25.000 especies vegetales, forman una de las regiones forestales más importantes, valiosas y amenazadas del mundo. De todas estas especies, la mitad son endémicas (exclusivas de una zona determinada). Este porcentaje representa, después del de la zona tropical de los Andes, el nivel de endemicidad más alto del mundo. España, con un 19 % de flora endémica, es el segundo país más rico en especies únicas en la ecoregión, después de Turquía.
Nuestro país cuenta con bosques de extraordinario valor ecológico, algunos de ellos amenazados por los nuevos usos del suelo, el sobrepastoreo, la urbanización y el turismo incontrolado, así como la contaminación y fragmentación de los bosques, a lo que hay que añadir los incendios forestales: cada año se pierde el 1 % de la superficie forestal por este motivo.

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El nivel de protección y conservación de los bosques españoles es insuficiente. Tan sólo el 8 % de todos los tipos de bosques posee alguna protección. Las formaciones con menores proporciones de superficies bien conservadas son, por su importancia en el paisaje ibérico, los encinares (sólo el 5 % bien conservados), sabinares (sólo el 7 %), pinares de pino resinero (7 %) y castañares (2 %).

La Directiva de Hábitats de la Unión europea adoptada en 1992 parece ser la única oportunidad para la supervivencia de los bosques españoles. De la directiva europea se deriva la Red Natura 2000 que, cubriendo toda la UE, debe garantizar esa supervivencia de especies animales, vegetales y hábitats de la UE. Según la directiva europea, los gobiernos deben presentar listas de lugares candidatos a la Red Natura 2000.

El concepto de protección o conservación que propone esta directiva pretende la integración en las nuevas tendencias de la conservación, permitiendo un uso sostenible por parte de la población local, compatible con la conservación del espacio natural.