El presupuesto del Plan B para restaurar la Tierra

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07/04/2007
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El presupuesto del Plan B para restaurar la Tierra
Alerta 4 - 2007

La salud de una economía no puede ser separada de la de sus sistemas naturales de soporte. Más de la mitad de las personas del mundo dependen directamente de tierras de cultivo, praderas, bosques y pesquerías para su sustento. Muchos más puestos de trabajo dependen de industrias de productos del bosque, industrias de artículos de cuero, industrias textiles de algodón y lana, y de industrias de procesado de alimentos.




Para calcular el coste de reforestación, la atención se centra en los países en desarrollo, ya que el área forestal se expande en los países industriales del hemisferio norte.




Es imprescindible reducir la erosión almenos a la tasa de formación de nueva tierra.


Evitar la erosión pasa por reducir el sobrepastoreo.


La restauración de las pesquerías oceánicas se centra en el establecimiento de una red mundial de reservas marinas.

La clave para estabilizar las capas freáticas es incrementar la productividad del agua.

Abril, 2007. Ninguna estrategia para erradicar pobreza podrá tener éxito si los sistemas ambientales que soportan la economía se destruyen. Si las tierras de cultivo se erosionan y las cosechas se reducen, si las capas freáticas descienden y los pozos se secan, si las praderas se empiezan a desertizar y el ganado se muere, si las pesquerías desaparecen, si los bosques se encogen, y si al elevarse las temperaturas la producción agrícola se reduce, entonces ningún programa de erradicación de la pobreza, – y no importa cómo de bien se implemente ni cómo de cuidadosamente sea elaborado –, va a tener éxito.

Restaurar la Tierra representará un esfuerzo internacional enorme, uno aún más grande y más exigente que el tan citado Plan Marshall que ayudó a reconstruir Europa y Japón destruídos durante la Segunda Guerra Mundial. Y tal iniciativa debe ser emprendida a velocidad de tiempos de guerra, para que el deterioro ambiental no se traduzca en un declive económico, tal como sucedió con anteriores civilizaciones que violaron los umbrales de la naturaleza e ignoraron sus fechas límite.

Apenas podemos estimar cuánto costará reforestar la Tierra, proteger la capa arable del suelo, restaurar praderías y pesquerías, estabilizar capas freáticas y proteger la diversidad biológica. Allí donde los datos y la información escasean, entramos en las suposiciones. La meta no es tener un escenario con números precisos, pero si un panorama con estimaciones razonables para poder obtener un presupuesto de restauración terráquea.

El coste de la reforestación
Para calcular el coste de reforestación, la atención se centra en los países en desarrollo, ya que el área forestal se expande en los países industriales del hemisferio norte. Se estima que responsabilizarse de la demanda creciente de combustible de leña en estos países requerirá unas 55 millones de hectáreas adicionales de áreas boscosas. Estabilizar el suelo y restaurar la estabilidad hidrológica precisaría cerca de otros 100 millones de hectáreas localizadas en miles de líneas divisorias de aguas en países en desarrollo. Ya que algunas de estas necesidades de hectáreas podrían sobreponerse en el mismo territorio, reduciremos el total de 155 millones en 150 millones de hectáreas. Además de éstas, unos 30 millones de hectáreas  adicionales se necesitarán también para producir madera, papel y otros productos forestales.

Probablemente, sólo una pequeña porción de esta reforestación de árboles provendrá de plantaciones. La mayor parte de la siembra estará situada en las afueras de los pueblos, a lo largo de los márgenes del campo y de las carreteras, en pequeñas parcelas marginales de tierra y en laderas desnudas.

Corea del Sur representa un ejemplo de éxito frente al problema de la deforestación masiva, después de que las últimas cuatro décadas hayan reforestado las que en su momento fueron montañas y colinas desnudas, movilizando a trabajadores locales. Otros países, China inclusive, han probado con una reforestación extensiva pero en su mayor parte bajo condiciones más áridas y con mucho menos éxito. Turquía tiene un ambicioso programa de reforestación liderado por ONGs de base, centrado en el trabajo voluntario. De la misma forma también, en Kenia, grupos de mujeres liderados por la Premio Nobel Wangari Maathai, han plantado 30 millones de árboles.

Si mil plántulas cuestan unos US$40, según las estimaciones del Banco Mundial, y si la tasa típica de siembra es de cerca de 2.000 por hectárea, entonces las plántulas cuestan US$80 por hectárea. Los costes de personal para plantar árboles son altos, pero si gran parte de este trabajo de plantar estos árboles se soporta con la movilización de voluntarios locales, se puede asumir un total de US$400 por hectárea, incluyendo el coste de las plántulas y del trabajo. Con un total de 150 millones de hectáreas por plantar durante la siguiente década, esto conllevaría plantaciones de 15 millones de hectáreas al año con un coste de US$400 cada una, con un gasto anual total de 6.000 millones de US$.

El coste de evitar la erosión en las áreas de cultivo
Conservar la capa arable de la tierra reduciendo la erosión a la tasa de formación de nueva tierra o por debajo, implica dos pasos principales. Uno debe ser retirar la tierra altamente erosionable que no puede sostener cultivo, – lo que se estima en una décima parte de las áreas de cultivo que concentran la mitad de toda la erosión mundial. Para Estados Unidos eso ha significado retirar 14 millones de hectáreas, a un coste de cerca de US$125 por hectárea, con un coste anual total de casi 2.000 millones de US$.

La segunda iniciativa consiste en adoptar prácticas de conservación en la tierra restante que está sujeta a erosión excesiva, – la erosión que excede la tasa natural de formación de nueva tierra. La iniciativa incluye incentivos para animar a los agricultores a adoptar prácticas de conservación como el cultivo de contornos, el cultivo por tiras, y, progresivamente, hasta el mínimo labrado o ningún labrado de la tierra. Estos gastos en los Estados Unidos alcanzan cerca de mil millones de US$ al año.

Al expandir estas estimaciones para cubrir todo el mundo, se asume que casi el 10 % de los campos del mundo son altamente erosionables y que se debería plantar pasto o árboles antes de que la capa arable se pierda y se convierta en tierra baldía. Tanto en Estados Unidos como en China, los dos países líderes en producción de alimentos y que contabilizan una tercera parte de la cosecha mundial de grano, el objetivo oficial es retirar una décima parte de los campos. En Europa, probablemente sería algo menos que el 10 %, pero en África y los países andinos el porcentaje podría ser sustancialmente superior. Para el mundo en total, cubrir un 10 % de los campos yermos altamente erosionables, con hierba o árboles parece un objetivo razonable. Si esto cuesta cerca de 2.000 millones de US$ en Estados Unidos, que representan un octavo del área mundial de campos de cultivo, el total para el mundo sería de unos 16.000 millones de US$ anualmente.

Asumiendo que la necesidad de prácticas de control de la erosión para el resto del mundo es similar a la de los Estados Unidos, multiplicamos el gasto de USA por ocho para obtener un total de 8.000 millones de US$ para el mundo. Las dos prácticas conjuntamente, –los 16.000 millones para retirar la tierra altamente erosionable y los 8.000 US$ para adoptar prácticas de conservación–, dan un total anual para el mundo de 24.000 US$.

Evitar la erosión en los pastos
Para información sobre los costes de la protección de pastos y su restauración, recurrimos al United Nations Plan of Action to Combat Desertification. Con este plan, que enfoca la atención a las regiones secas del mundo y que contiene cerca del 90% de todos los pastos, se estima que costaría apenas 183.000 millones de US$ todo un período de restauración de 20 años – o 9.000 millones de US$ al año. Las medidas claves de restauración incluyen una mejora en la gestión de los pastos, incentivos financieros para eliminar el sobrepastoreo y la revegetación con períodos apropiados de descanso, cuando el pastoreo sería prohibido.

Ésta es una empresa costosa, pero cada dólar invertido en la restauración de los campos y los pastos retorna US$2,50 en ingresos por el aumento de la productividad del ecosistema del campo. Desde un punto de vista de la sociedad, los países con grandes poblaciones de ganado, donde se concentra el deterioro de los pastos, están invariablemente entre los más pobre del mundo. La alternativa a esta acción, – ignorar el deterioro –, conlleva no sólo una pérdida de productividad terrestre, sino también una pérdida de sustento y finalmente de millones de refugiados, un flujo migratorio hacia las ciudades cercanas y otro hacia otros países.

Recuperar las pesquerías, proteger la fauna y estabilizar las capas freáticas
La restauración de las pesquerías oceánicas se centra primordialmente en el establecimiento de una red mundial de reservas marinas, que cubriría cerca del 30 % de la superficie del océano. Para este ejercicio usamos los detallados cálculos del Conservation Biology Group de la Cambridge University. Su rango estimado de gastos oscila alrededor de los 13.000 millones de US$ al año.

Para la protección de la fauna silvestre, la cuenta sale algo más alta. El World Parks Congress estima que el déficit anual de financiación necesario para la gestión y protección de áreas existentes designadas como parques, alcanza cerca de 25.000 millones de US$ al año. Las necesidades de las áreas adicionales, que abarcan los hotspots de diversidad biológica aún no incluidos en parques, costarían otros 6.000 US$ al año, contabilizando un total de 31.000 US$.

Hay una actividad, la estabilización de las capas freáticas, de la que no se tienen estimaciones, sólo una suposición. La clave para estabilizar las capas freáticas es incrementar la productividad del agua, y para ello tenemos ganada la experiencia inciada hace medio siglo, cuando el mundo comenzó sistemáticamente a incrementar la productividad de la tierra. Los elementos necesarios en un modelo comparable para el agua, son la investigación para desarrollar prácticas y tecnologías de riego más eficientes en agua, la diseminación de los resultados de estas investigaciones entre los agricultores, y los incentivos económicos que animen a los agricultores a adoptar y usar estas prácticas y estas tecnologías de riego mejoradas.

En algunos países, el capital necesario para financiar un programa que incremente la productividad del agua puede provenir de la cancelación de los subsidios agrícolas que a menudo acaban promovieno el derroche del agua de regadío. Algunas veces éstos son subsidios para la electricidad, como el caso de India, y otras veces son subsidios que proveen agua a precios muy por debajo de su coste, como ocurren en Estados Unidos. En términos de recursos adicionales necesarios en todo el mundo, incluyendo los incentivos económicos para que los agricultores empleen prácticas y tecnologías más eficientes en el uso del agua, asumimos que está práctica implica un desembolso adicional de 10.000 millones de US$.

El presupuesto terráqueo para restaurar la Tierra
En total, restaurar la Tierra precisará un desembolso de 93.000 millones de US$ al año. Muchos se preguntarán, ¿puede el mundo permitirse este gasto? Pero la única pregunta apropiada es ¿puede el mundo permitirse
no hacer estas inversiones?


Presupuesto para el Plan B - Parte 2: El Presupuesto terráqueo anual de Restauración
 
Objetivos
Financiación
(en miles de millones de US$)
Resforestar la Tierra
6
Proteger la capa arable de cultivos y campos
24
Restaurar los pastos
9
Restaurar las pesquerías
13
Proteger la diversidad biológica
31
Estabilizar las capas freáticas 10
Total
93
  
Fuente: Earth Policy Institute, 2007


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Adaptado del Capítulo 8, “ Restaurando la Tierra, ” de Lester R. Brown, Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civilization in Trouble (New York: W.W. Norton & Company, 2006), disponible en www.earthpolicy.org/Books/PB2/index.htm


Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org