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La sin razón del reto energético





La sin razón del reto energético
28 Junio 2007. Si algún día los historiadores  del futuro escudriñan en el año 2007 descubrirán unos extraños anuncios en los que se invitaba a la ciudadanía a “no pasar frío” en pleno verano reduciendo la temperatura de los climatizadores a 25 ºC. Hoy nos puede parecer una anécdota lo de que se permita ropa más informal para que no contribuyamos al despilfarro energético y al aumento de las emisiones. Sin embargo, hemos llegado a la sin razón de convertir el apetecible verano en una estación para aplicarnos en el ahorro energético. Pero, el termostato debería situarse a 27 ºC puesto que al reducir el contenido de humedad todavía uno tiene sensación de confort respecto a los más de 32 ºC que pueden haber en el exterior.
Las olas de calor sólo son un síntoma más de la precaria situación a la que hemos puesto la atmósfera planetaria con tantas emisiones de gases con efecto invernadero. Bienvenidas pues sean las medidas para reducir el consumo en climatización artificial. Sin embargo, no deberíamos olvidar que en la construcción de edificios deberíamos habernos aplicado en medidas de aislamiento para precisamente que de forma estructural el confort climático en su interior fuera agradable. A pesar de la aprobación del nuevo Código Técnico de la Edificación que interviene para que la construcción sea más racional para fomentar el ahorro energético, este llega tarde y además no con la suficiente claridad técnica para que el usuario pueda valorar escoger una vivienda ahorradora en energía. Hoy tenemos la capacidad para levantar construcciones que incluso sean excedentarias en energía. Las casas pasivas que se impulsan desde Alemania son un buen ejemplo. Sin embargo, aquí debatimos sobre si es mejor el bioclimatismo. Pero el debate o, mejor dicho, lo importante es el ahorro energético real en las viviendas.
Quizás ha llegado la hora de que valoremos el inmenso poder de nuestro comportamiento para contribuir a reducir el efecto invernadero que está alterando el clima mundial. En la vivienda de este redactor el termómetro digital marca 27,3 ºC y el climatizador sigue apagado y uno no sufre de calores ni sudores por simplemente habitar tranquilamente. Ha llegado la hora de poner racionalidad en el tema del reto energético y plantearnos que tenemos la tecnología para generar la electricidad que tantos servicios nos ofrece de forma renovable sin el uso de combustibles fósiles. La misma razón que nos debería impulsar a usar transportes colectivos o incluso mejor la bicicleta. Puesto que pedalear es un claro acto revolucionario contra el cambio climático. A cada uno de nosotros nos toca valorar el dial de termostato de nuestros climatizadores. El gobierno recomienda 25 ºC, pero por cada grado se pueden ahorrar valiosos quilowatios. Por este motivo, subir un grado el termostato hasta 26 ºC o incluso 27 ºC debería ser de consenso. Nos espera, un verano incierto, pero que está en nuestras manos para que el récord del consumo eléctrico frente a una ola de calor sea mínimo. Tampoco es tan difícil si somos razonables. Esta es la cuestión. Por qué al fin y al cabo, el problema ambiental es una cuestión de cultura. De una cultura energética de la que somos analfabetos. Mientras nos movemos con coches que superan los 150 g/km. Definitivamente, estamos ante un reto sin parangón: ser eficientes y ahorradores de energía fósil mientras no abrazamos definitivamente la economía solar imprescindible para afrontar un futuro sostenible.