La telefonía móvil y su problemática socioecológica: el coltán

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06/07/2006
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Julio, 2006.- Llevar un teléfono móvil encima nos parece liviano y grato por la libertad y los goces de la comunicación desde cualquier parte. Sin embargo, en poco menos de 100 g se concentra una pesada carga ambiental que somos incapaces de percibir. No discutiremos sobre lo oportuno o no de esta tecnología, pero no podemos obviar que convertir esas piezas tecnológicas en algo que se renueva una vez al año y que acumulamos a una media de 3,7 móviles por persona no es sensato. Este reportaje aborda la problemática socioecológica de los móviles y en especial la relacionada con el uso del tántalo que se extrae del mineral coltán. En cualquier caso, es una reflexión sobre un objeto cotidiano de deseo que va cargado de sangre inocente en su interior...

 

Carcasa de un Nokia 8850, modelo ya descatalogado a pesar de sus excelentes prestaciones.

Explosión global

En el año 2000 los teléfonos móviles ya habían alcanzado la venta de 500 millones de unidades en todo el mundo. En el 2005 esta cifra ya era de más de 800 millones de unidades de los cuales fueron en más del 50 % aportadas por tres marcas: Nokia (32,5 %), Motorola (17,7 %) y Samsung (12,7). Un 38 % de los terminales vendidos incorporaban cámara digital cuando en el 2004 era tan sólo un 14 %. Para situar la magnitud de este comercio recordemos que en España en el 2005 se vendieron cerca de 20 millones de unidades. El 75% de los teléfonos vendidos en 2005 contaban con cámara integrada, el 40% eran Bluetooth y el 96% contaban con pantalla a color, con un notable incremento de los teléfonos con cámara digital en el segundo semestre.

El crecimiento económico de la venta de móviles se ha situado en los últimos años entre el 15 y el 20 %. El mercado impulsa el pago digital a comercios a través del móvil, la disponibilidad de una herramienta multimedia que tanto permite tomar fotografías como escuchar música en formato MP3 o la radio. Considerando un precio medio de 130 € por terminal (aunque este valor no es real por la subvención que aportan los operadores de telefonía movil), el volumen anual de este negocio alcanza ya cifras de vértigo: más de 2.000 millones de euros, el 90% de los cuales corresponden a renovación de modelos antiguos. Los datos estadísticos indican que la media de móviles por persona asciende a 3,7 terminales, y que el 59% de los españoles cambia de móvil una vez al año como mínimo (la media de dispositivos móviles en España en el 2001 era de 1,55 por hogar). Las nuevas prestaciones que implementan las marcas son las responsables del tirón, además de que para muchas personas el móvil es más signo de distinción que un simple aparato para comunicarse. Y en países menos desarrollados la venta de terminales de la telefonía móvil también crece a ritmo acelerado, especialmente por la facilidad de extender las redes de telecomunicaciones respecto a las líneas fijas por cable.

 

Modelos a gogó = centenares de componentes

Los metales que contiene un teléfono móvil se concentran en los componentes del circuito integrado.

En esta explosión de la telefonía móvil hay otro aspecto ambiental execrable a considerar: la gran cantidad de modelos existentes. Curiosamente, este mercado se parece más al de la moda, que no al del sector tradicional tecnológico. Sin ir más lejos, Nokia ha puesto en el mercado desde el lanzamiento del teléfono para coche Mobira Senator en 1982 hasta el año 2005 más de 400 modelos de teléfonos en todos los principales estándares analógicos y digitales. Para mantener este desarrollo tecnológico, sólo Nokia consume 100.000 millones de componentes al año, puesto que por término medio, un teléfono incluye más de 400 componentes. De éstos, esencialmente se trata de componentes plásticos y metálicos. A la postre, el 70 % de las cámaras digitales existentes en nuestro país en el 2005 iban incorporadas al teléfono móvil, - y esto que se calcula que hay una cámara digital por cada 2,5 españoles.

Un estudio de Nokia encargado al Instituto Fraunhofer para la Fiabilidad y la Microintegración (IZM) de Alemania examinó por primera vez el impacto medioambiental de un teléfono móvil de uno de sus modelos, el Nokia 6110. Los objetivos de este proyecto eran estimar el contenido material y la toxicidad potencial del teléfono, identificar sus piezas y componentes medioambientalmente relevantes y definir objetivos de mejora ambiental permitiendo identificar más del 90 % del material contenido en el teléfono. Las baterías y los accesorios no se incluyeron en el estudio. El porcentaje, en peso, de los principales tipos de materiales y componentes que contienen, fruto del mencionado estudio, fueron los siguientes:

plásticos, 56% (carcasas, teclado, circuito impreso y sus componentes);
metales, 25 % (circuito impresos, piezas mecánicas, componentes electrónicos, un 15 % es cobre y derivados);
cerámica y vidrio, 16 % (vidrio de la pantalla de cristal líquido, cerámica de los componentes, fibra de vidrio en el circuito impreso)
y otros, 3 % (cristal líquido de la pantalla, piroretardantes).

Uno de los plásticos más usados es el ABS-PC, responsable del 29% de la materia total contenida en el teléfono analizado. De entre los metales, el cobre y sus compuestos representaban el 15% del total. Otros metales frecuentes fueron el hierro, el níquel, el zinc la plata y sus compuestos, pero también rodio, paladio, berilio. El contenido de plomo del teléfono era inferior al 1%.

La falta de un estandard en las baterías de los móviles puede dejar obsoleto un móvil en buen estado.

Los metales de los móviles son los materiales que alcanzan un índice de toxicidad potencial más alto. Para extraer los metales de sus componentes, una vez se ha recogido el móvil viejo si termina en un centro específico, se tritura después de quitarles la batería. A continuación se separan los plásticos y los metales. Para recuperar los metales se utiliza el refinado de metales preciosos y el fundido de cobre, mientras que los plásticos y materiales que tienen pegados se pueden utilizar como combustible para la recuperación de los metales. Lamentablemente, por el propio proceso de diseño de los móviles muchos de los plásticos no pueden reutilizarse como materia prima porque van contaminados con metales que lo impide. De todas maneras, el gran negocio está en la recuperación de metales semipreciosos o estratégicos como el coltán.

 

El coltán y los teléfonos móviles

Coltán (o coltan) es la abreviatura del metal columbita-tantalita ((Fe, Mn, Mg)(Nb, Ta)2O6) un metal del que se extrae el tántalo metálico (Ta2O5) y el niobio que se usan en la fabricación de condensadores y otros componentes electrónicos por su resistente al calor, -que permite proporcionar mayor duración a la carga eléctrica de las baterías. El coltán permite que las baterías de los terminales de la telefónia móvil pueden mantener por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. El boom de la tecnología electrónica ha hecho que el precio del coltán se dispare (más de 400 US$ el kilo), a la vez que ha provocado un grave desequilibrio socipolítico en los principales países donde se extrae. El 80% de las reservas mundiales se encuentra en África, sobre todo en una zonas de alta conflictividad bélica como la República Democrática del Congo ocupada por los ejércitos de Ruanda y Uganda, donde más de 10.000 mineros recolectan en condiciones infrahumanas esta arcilla rica en coltán.

El teclado, la placa integrada y la pantalla deberían ser elementos fácilmente reparables.

El tántalo ha generado recientemente mucho interés debido a su uso en condensadores en el equipo electrónico. Los condensadores realizan una función vital, almacenando la electricidad por un período del tiempo corto y asegurándose de que ésta llegue con la máxima eficiencia en aparatos de baja tensión tales como teléfonos móviles y PDAs, en los cuales estas tolerancias pueden ser muy ajustadas. La ventaja del tántalo en condensadores es su alta eficacia volumétrica, que permite la miniaturización, la alta fiabilidad y la estabilidad sobre una gama de temperaturas amplia (-55°C a 125°C). Ningún otro material en los condensadores es tan efectivo. Tal es el uso del tántalo en los condensadores que en 2001 más de 700.000 kg sobre un total 1,8 millones de kg (aproximadamente el 50% del consumo de tántalo), se destina a producir condensadores.

Entre el 15% y el 20% de las ventas internacionales de coltán proceden del este del Congo, según fuentes del sector. Aunque algunos expertos sugieren que la cantidad de coltán congoleño en el mercado es superior al 15% o 20% debido a que se presenta camuflado con coltán de Tailandia o Brasil, -los otros productores legales, además de Australia. Actualmente, este último país, de las minas de Greenbushes y Wodgina aporta un 50 % de este mineral para la demanda mundial de tántalo valorada en unos 900.000 kg anuales, -la producción mundial se estima en unas 1.800 toneladas. El reciclaje de metales aporta de un 20 a un 25 % del tántalo que demanda la industria de este metal.

 

 

El cuerpo de un terminal se sustenta en una carcasa de plástico con diferentes connexiones.

Aunque los teléfonos móviles emplean cantidades ínfimas de tántalo (los fabricantes no ofrecen datos precisos) emplean el 50 % de la extracción mundial. Los principales fabricantes de la telefonía móvil han tomado medidas para que el mineral empleado en sus productos no proceda de la República Democrática del Congo debido a las denuncias de injusticia, corrupción y violencia que acompaña a la explotación de este mineral en aquel país. Existen algunos informes de entidades conservacionistas que analizan el problema de forma exhaustiva. Pero lo cierto es que, más allá de esta intencionalidad de no formar parte de la tragedia humana y ambiental que acompaña a la extracción de este mineral, el suministro de coltán a nivel mundial va teñido de sangre. Más de treinta empresas están acusadas de importar coltán y casiterita (para la industria eléctrica, de componentes magnéticos, armas...) del Congo. De ellas, 27 son occidentales, la mayoría belgas, holandesas y alemanas como reconocía el Centro Internacional de Estudios del Tantalio-Niobio (Tantalum-Niobium International Study Center-TIC).

La gestión del coltán en el Congo está totalmente militarizada y la fiebre por el tántalo ha empujado a miles de mineros y esclavos al interior de los parques nacionales de Kahuzi-Biega (en Kivu-Sur) y Okapi en el este del Congo que causan graves deterioros a los ecosistemas y a especies sensibles como los gorilas o los elefantes. "Un componente vital de los microchips es el tántalo, y éste se encuentra ahora en la misma área del Congo en dónde están los gorilas, así que ambas la minería y la guerra, se combinan para destruir su entorno", advirtió en 2001 el científico británico y autor Arthur C. Clarke.

 

Principales reservas mineras en la república democrática del Congo (excepto Coltán).


No sólo el escandaloso número de víctimas de genocidios humanos por guerras en el Congo están relacionados con la minería, sino que también hay que sumar tragedias ecológicas de magnitud.

 

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Artículo elaborado por la redacción de Terra.org | Fundación Tierra. Fuente de los mapas: Human Rights Watch y otros.