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Mermelada de tomate





Mermelada de tomate
El tomate, fuente de vitaminas
El sabroso tomate (Lycopersicum esculentum) es un alimento refrescante que ameniza muchas de las comidas veraniegas. Aunque es un alimento típico de la dieta mediterránea, el tomate es originario de los Andes peruanos.

El tomate es una gran fuente de sustancias nutritivas, ya que contiene vitaminas A, B, C y E, y sales de hierro de gran calidad. Dos tomates y medio de tamaño mediano reúnen la misma cantidad de vitamina C que una naranja grande entera; pero, en cuanto a la vitamina A, un tomate contiene la misma cantidad que cuatro naranjas. De hecho, el contenido vitamínico del tomate es tan alto que su valor nutritivo se asemeja al de la fruta.

Las cantidades de vitamina C y provitamina A que presenta el tomate varían según el grado de madurez y el tipo de tomate: los que han madurado en la planta tienen más provitamina A y vitamina C. Y los más amarillentos, más hidratos de carbono. La provitamina A o betacaroteno es la forma precursora de la vitamina A, esencial para el mantenimiento de la piel y los epitelios, y con un alto poder antioxidante.

Existen decenas de variedades de tomate, que se distinguen por sus diferentes formas y colores. Estas diferencias hacen que cada tipo de tomate sea más apropiado para uno u otro uso. Así, los hay más adecuados para ensalada, como el sabroso tomate de Montserrat, mientras que el tomate en rama, por ser especialmente aromático y jugoso, es ideal para untar pan. El tomate de pera, por su sabor y aroma, es más adecuado para elaborar conservas.

Todas estas variedades de tomates permiten preparar un sinfín de platos distintos, y aprovechar así las cualidades de esta hortaliza de verano.

Lo tradicional es conservar los tomates pelados y enteros, en salsa, formando parte de un pisto... Pero, ¿habéis probado a hacerlos en mermelada?

Ingredientes para la preparación


- 1 kg de tomates bien maduros


- 300 g de fructosa


Elaboración
(1) Corta los tomates en trozos grandes y (2) cuécelos en una olla durante unos 10 minutos, hasta que estén blandos. Pásalos por el pasapurés, para eliminar las pieles y parte de las semillas. (3) De nuevo en la olla, pon la fructosa y déjalo durante una media hora a fuego lento, removiendo de vez en cuando. Su sabor es sorprendente, pero agradable. Es una forma diferente de hacer conservas de tomate, en estos meses en que abundan en nuestra huerta o en los mercados.
Texto de la elaboración (2)

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Vuestras sugerencias y otras aclaraciones
* Una buen opción es pelar previamente los tomates. Para ello, hazles una pequeña cruz con un cuchillo muy afilado, sin profundizar en la carne, sólo cortando la piel.

* Introduce los tomates en una olla con agua hirviendo, escáldalos durante unos segundos y sácalos. En la cruz que habías hecho, la piel se habrá levantado y tirando de ella podrás pelar el tomate fácilmente y lo tendrás listo para su uso.

* Para evitar que se ablanden, puedes poner los tomates en agua fría justo cuando los saques del recipiente que habías llevado a ebullición.