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¿Qué es el car sharing y en qué ciudades funciona del Estado español?

El car sharing o coche compartido es otra forma de tener un coche. Una alternativa planteada como un servicio que surge de la necesidad de reducir el parque móvil privado, que es responsable del 40 % de las emisiones de CO2. El uso indiscriminado de los coches supone un impacto ambiental y repercute en los costes económicos sociales e individuales (accidentes, obras viarias, etc.).  En la mayoría de ocasiones el coche privado es sustituible por transporte público o el coche que sirve para viajes compartidos  (car pooling).

Es evidente que las organizaciones públicas y privadas motivadas para superar la insostenibilidad del modelo de movilidad vigente (en el año 2007 se registraron 501 vehículos/1000 habitantes en el Estado español) hayan apostado por el car sharing. El coche compartido es sin duda una buena alternativa para reducir el parque automovilístico de las áreas urbanas y racionalizar el concepto de movilidad.  Sin embargo, también podría ser una alternativa en las áreas rurales de baja densidad poblacional donde los transportes colectivos no son rentables y que obliga a muchas familias a tener más de un vehículo.

El coche compartido es un servicio interesante para cualquier persona que deba recorrer menos de 15.000 km en coche al año. Para ser usuario copropietario se paga una cuota mensual y se liquida el coste del tiempo en que se usa el vehículo. El car sharing funciona por el ahorro que genera respecto a ser propietario único. Sin embargo, hay también interesantes razones de índole ecológica y el hecho que el car sharing supone un complemento al transporte público.

Este servicio está disponible en muchas ciudades europeas y aterrizó en Barcelona, con perspectivas de extenderse al resto del Estado español. En 1999 se inició en Barcelona con una flota de 30 unidades y 10 centros de aparcamiento (estratégicamente bien conectados con distintos medios de transporte público). En su puesta punto participó la Associació per la Promoció del Transport Públic, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya que crearon Catalunya Carsharing SA con un eslogan que resumía la motivación del proyecto “cuando quieres un vaso de leche... ¿has de comprar una vaca?. Entonces, por qué has de comprar un coche si sólo lo necesitas de vez en cuando?". En 2004 la sociedad Catalunya Carsharing SA comenzó a actuar bajo el nombre de Avancar. En 2012 esta fue adquirida por la firma norteamericana Zipcar, propietaria de firmas de coche de alquiler como AVIS y de otros servicios de carsharing con un volumen de 650.000 clientes repartidos en Reino Unido, Canadá y EE.UU. En aquel momento, Avancar contaba con 6.000 clientes del Barcelona y cercanías y una nutrida flota de más de 120 vehículos.

Para acceder a este servicio es preciso estar dado de alta como usuario por lo que hay que pagar una cuota de entrada y otra mensual o trimestral según el uso que se hace. Para acceder a los vehículos los socios disponen de una tarjeta magnética para usar en cualquier vehículo de la flota compartida. La reserva del vehículo se realiza por internet o teléfono, con una antelación de hasta 15 minutos antes de recogerlo. Existe una selección de vehículos: utilitario, compacto, familiar, transporte; y hay que escoger de qué aparcamiento resulta más cómodo recogerlo entre los que figuran. Se debe concretar la duración  exacta del viaje y el vehículo debe devolverse en el punto de recogida. Un sistema informático registra los kilómetros recorridos y las horas de uso para emitir luego la factura a fin de mes.

Desde 2013 en España también se ha instalado la empresa BlueMove, que ofrece este servicio también en otras ciudades españolas (Sevilla, Madrid y Barcelona), aunque esta empresa se lanzó de forma amplia en 2016 siendo la primera que ofrece carsharing en más de una ciudad española.

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