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¿Qué es la agricultura regenerativa y cómo puede ayudar a combatir la crisis climática?

Hacia un cambio de modelo agroalimentario totalmente sostenible. Este tipo de agricultura se centra en recuperar y enriquecer el contenido de materia orgánica del suelo de una manera respetuosa con el medio ambiente.

La sobre-explotación agro-ganadera convencional y el uso de agentes químicos y plaguicidas a lo largo de los años, ha disminuido progresivamente la materia orgánica del suelo. Un suelo pobre en materia orgánica es una tierra infértil e incapaz de acumular CO2. Lo más preocupante es que, según el informe de 2012 de la Agencia Europea del Medio Ambiente, el 45% de los suelos europeos tienen un contenido de materia orgánica muy bajo y un 45% presenta un contenido medio-bajo. Como consecuencia la tierra en Europa, especialmente en países del sur, es poco atractiva para los agricultores y cada vez hay más abandono agro-pastoral.

Una forma de poner solución a este problema es la agricultura regenerativa. Este tipo de agricultura se centra en recuperar y enriquecer el contenido de materia orgánica del suelo de una manera respetuosa con el medio ambiente.

En este contexto nace Polyfarming, un proyecto de agricultura regenerativa, co-financiado por el programa LIFE de la Comisión Europea, y coordinado por el CREAF y Planeses. El objetivo es demostrar que combinando los recursos que nos ofrecen el bosque, los cultivos y los animales podemos mejorar la estructura, la fertilidad y la capacidad de retención de agua y carbono atmosférico del suelo a largo plazo.

El proyecto se lleva a cabo a Planeses, una granja situada en Cataluña, en la comarca de La Garrotxa. Allí se utilizan en el día a día técnicas de agricultura regenerativa para recuperar un suelo vivo y rentable.

El bosque es esencial para recuperar un suelo fértil y capaz de acumular carbono atmosférico

El bosque almacena CO2 en forma de biomasa, si conseguimos que su madera no se degrade, el CO2 no volverá a la atmósfera. En Polyfarming, los troncos, las hojas y las ramas de los árboles se aprovechan para elaborar biochar, BRF y cultivo sobre camas de troncos. Estas técnicas, además de mejorar la fertilidad del suelo, son una gran oportunidad para mitigar el cambio climático, tanto para secuestrar en el suelo la gran cantidad de carbono atmosférico que contienen los árboles, como para aprovechar mejor el agua en una situación de sequía que será cada vez más frecuente.

De hecho, según el proyecto internacional Drawdown, la agricultura regenerativa es la undécima solución más efectiva para luchar contra el cambio climático. Drawdown es una organización mundial con base científica que analiza e identifica las soluciones climáticas más viables para reducir el CO2.

Cultivo sobre camas de troncos (Hügelkultur)

La técnica consiste al enterrar los troncos bajo el suelo del huerto y plantar por encima de ellos. Esta cama de troncos reproduce la descomposición natural de los árboles en el bosque. La descomposición de la madera favorece la porosidad del suelo, esto permite almacenar el agua como si fuera una esponja, a la vez que actúa como un refugio para los microorganismos beneficiosos para el cultivo. La desarrolló formalmente el austríaco Josef Holzer, un referente de la agricultura ecológica, aunque ya se había empleado en Alemania y Europa del este.

En Planeses se utilizan troncos procedentes de las talas realizadas en los bosques que no son adecuadas para otros usos. Según el tipo de cultivo la manera de enterrar los troncos es diferente, si plantamos árboles frutales los troncos se colocan además profundidad que en el caso de cultivos en el huerto. El carbono atmosférico que introducimos en el suelo puede almacenarse de 5 a 10 años según el tipo de madera.

BRF (Bois Rameal Fragmentée)

La técnica del BRF es de origen canadiense, se utiliza en la gestión de huertos y fruteros para enriquecer con nutrientes el suelo. Para elaborarlo se aprovechan las ramas más pequeñas de los árboles del bosque. Estas ramas se trituran directamente en el campo. Según el sistema de Polyfarming, a diferencia del sistema estándar, se dejan descomponer durante unos meses en el bosque y después se añaden a los cultivos.

El objetivo es conseguir un humus estable (similar a un humus forestal) que mejore la estructura y capacidad de retención de agua y nutrientes del suelo del huerto o los fruteros.

Biochar

El biochar es un carbón vegetal que se obtiene a partir de restos vegetales y de biomasa. Podemos situar su origen en el Amazonas, donde los indígenas quemaban y enterraban los residuos del bosque. Así, crearon un suelo con una alta productividad denominado “tierra negra”, que, entre otros componentes, contenía carbón vegetal o biochar.

Actualmente, el biochar es una técnica prometedora de agricultura regenerativa. En Planeses para elaborarlo se utilizan ramas o troncos del bosque. La madera se somete a altas temperaturas en ausencia de oxígeno a través de un proceso denominado pirólisis.

El biochar es muy estable en el suelo y mejora sus propiedades físicas, puesto que permite absorber agua y nutrientes, es un refugio para los microorganismos y puede amortiguar los cambios bruscos de temperatura.

Además de las propiedades fertilizantes, el biochar contribuye al secuestro del carbono atmosférico almacenándolo al suelo durante centenares o miles de años.

Polyfarming apuesta por un huerto de montaña autosuficiente

El terreno del huerto en la agricultura regenerativa no se labra. De esta manera no se rompe la estructura del suelo y, así, se evita la disminución de la biodiversidad y los nutrientes. Su mantenimiento consiste, por un lado, en un sistema de riego que aporta agua y biofertilizantes y, por otro lado, esparcir biochar y BRF para mejorar las propiedades químicas y físicas del suelo. Los animales pequeños son otra herramienta esencial para la gestión, ya que eliminan los insectos, abonan la tierra y se comen las malas hierbas.

Los biofertilizantes nutren a la planta y reactivan la vida del suelo

Los biofertilizantes son abonos líquidos con mucha energía preparados a base de microorganismos. En Planeses para elaborarlo se recogen microorganismos, sobretodo bacterias y hongos, del suelo del bosque. Los biofertilizantes se pueden aplicar vía foliar mediante pulverización, donde nutren a la planta y la ayudan a defenderse de agresiones externas, o a través del riego con el objetivo de nutrir y reactivar la vida en el suelo.

El ganado es una herramienta clave para enriquecer el suelo

En Planeses se trabaja con pollos, gallinas, conejos y vacas. Los animales pequeños viven en corrales móviles que se mueven diariamente, así, disfrutan de un pasto limpio cada día, a la vez que enriquecen el pasto y el huerto con sus excrementos. Los prados más grandes se gestionan con vacas empleando el “pastoreo intensivo programado”. Con esta técnica, los animales pastan cada día en una parcela diferente y tardan entre 25 a 70 días en volver a una parcela en la que ya han comido. Además, los excrementos de las vacas son abono para  los frutales que están plantados entre el pasto.

La agricultura regenerativa es una alternativa sostenible al modelo actual. Tiene un gran impacto social, ya que reivindica la soberanía alimentaria ofreciendo productos locales y de alto valor nutritivo, además, recupera la actividad socio-económica en zonas de montaña mediterránea al reactivar la ganadería y la agricultura rentable y, de esta manera, crear nuevos puestos de trabajo. Y, muy importante, ayuda a mitigar el cambio climático, porque un suelo rico en materia orgánica es capaz de acumular carbono atmosférico ayudando a mitigar el cambio climático.