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Un 10 % del agua subterránea contaminada por nitratos





Barcelona, 15 de enero 2005. En Cataluña hay unas cuarenta bolsas de agua subterránea con una capacidad para 300 hectómetros cúbicos (el equivalente a un 10 % de toda el agua almacenada por los embalses españoles) susceptibles de ser usadas para agua de boca. Sin embargo, el exceso de vertidos de purines y otros fertilizantes en el suelo agrícola ha provocado que alrededor de un 10 % de este recurso esté contaminado por nitratos y por tanto inútil para el consumo humano. 

El Gobierno catalán obedeciendo la Directiva europea marco para el agua 2000/60/CEE ha dado publicidad (Decret 476/2004, de 28 de desembre) a las zonas y municipios afectados por la contaminación de nitratos -zonas vulnerables en el argot administrativo. Los datos del 2004 no podían ser más desoladores: se dobla prácticamente la superficie del territorio catalán contemplada en una resolución similar de 1998 y pasan a ser 321 los municipios de Cataluña (frente a 203 de 1998) los afectados por la contaminación.




En términos de superficie agrícola afectada mientras que en el año 1998, se incluían sólo seis grandes zonas con una superficie total de unas 291.000 hectáreas, de las que más de 224.000 correspondían a zonas de cultivo, ahora, las grandes áreas contaminadas son nueve, lo que incrementa a más de 500.000 las hectáreas contaminadas de las que 342.000 ha son de cultivos afectados. La zona delimitada por el decreto catalán amplia el número de municipios donde el agua está contaminada con concentraciones de nitratos de 50 miligramos por litro o está en peligro, o sea que alcanza los 25 miligramos por litro de agua.

La contaminación, que afecta a las reservas subterráneas de agua, tiene su origen en los vertidos de purines -excrementos de los cerdos. La práctica y manejo de este residuo debería comportar una mayor eficacia en el uso del nitrógeno como fertilizante agrícola, a la vez que se minimizan las pérdidas en el suelo y su filtración a los acuíferos. Los ecologistas han denunciado reiteradamente que los purines se vierten sin control y denuncian que los empresarios fabricantes de piensos (en su mayor parte propietarios de la cabaña porcina de Cataluña) de no hacer nada para evitar que la contaminación por purines siga aumentando.