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1º día en la feria de Biocultura





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1º día en la feria de Biocultura

11042005 Narbona mesa Biocultura
11042005 FSC bailarina Biocultura
11042005 Narbona Biocultura Madrid
11042005 carne ecologica argentina
11042005 Huerto Leopoldo Biocultura

1. Inauguración en escenario de FSC
2. Bailando en FSC
3. Cristina Narbona luciendo prestigioso pin solar
4. Carne eco-no-lógica de más allá del quinto pino
5. Hortelanos de Leopoldo


A las 8 de la mañana, bajarme más de media Castellana con mi bici, a ritmo alegre y viendo el tapón de los cuatro ruedas en dirección subida, la verdad, es que me produce placer supremo. La noche en el fabuloso tren hotel (clase turista que conste) no ha sido del todo tranquila, entre la digestión del suculento bocata de queso con artesanía que no carne (jamoncillo) y los ronquidos del paisano de la litera de arriba (llevaba tapones, pero era demasiado tarde para acceder a ellos situados en el fondo de la mochila colocada sobre el estante del paisano roncador) de 5 horas no ha pasao el descansillo. Pero el viaje con mínima huella ecológica, con mi bici a mi lao, inseparables ambos, después de dos meses de alejamiento forzoso, han compensao los rigores del habitáculo rodado. Tren y bici igual al mejor viaje, dice un lema de los que aman el transporte sostenible.

El fresco de la mañana mesetera me ha sentao divino, en las manos eso sí, he echao de menos unos guantecillos, y es que aquí pega distinto.
Mientras la ciudad se despereza yo como volao sobre mi Dahon Broadwalk D6, que cada día que pasa esta más guapa,  rumbo a la 21 edición de la feria de la cultura ecológica, Biocultura, donde hay tanto en tan poco espacio.

A medio día ha tocao la inauguración del evento, y yo fiel a degustaciones sabrosas postacto, y también interesado en escuchar a más de una de las presentadoras, me quedao atontao al enterarme que toda la madera de mesas, taburetes, tarimas y decoración era certificada por el FSC. No he llegado al orgasmo vegetal con la cuestión, pero casi, y es que nunca antes vi tanto de madera con ese logotipo que expresa, para mí, la más bella historia de amor entre los humanos y los bosques serviciales.

He podido escuchar el discurso de la estrella invitada, la ministra de medio ambiente, Cristina Narbona, y uno que es sensible, pues me llegao a emocionar al oír tanta buena voluntad y elogio por las energías renovables y el servicio activo hacia la economía ecológica que tiene escaparate en la decana Biocultura. Que esas y otras buenas voluntades expresadas a los asistentes se hallan realizando en un entorno donde el bosque gestionado sosteniblemente a servido para asentar posaderas, micros, comidas, sorpresas y los stands de una gran selección de productores ecológicos de la Comunidad de Madrid. Lo dicho, que una intervención ambiental de este calibre es motivo de la más absoluta ecocelebración. Chapó Madrid, chapó ministra de Medio Ambiente, chapó madereros FSC de Woodloops (la empresa de diseño en Madera FSC) y chapó a los artistas que han tocao y bailao belleza sobre madera deseada por verdaderamente sostenible y respetuosa con la biodiversidad.

Los asistentes se han disfrutao un cóctel regao con buen caldo y una delicatassen en salsa. Yo por emocionao me he quedao con las ganas y es que en un giro de cabeza he visto un stand que ofrecía carne de vacuno de más allá de 12.000 kilómetros de distancia del sitio y, sinceramente, pues yo me quedao de piedra. Pero que atrevimiento, uno de los productos alimentarios con mayor huella ecológica además hay que sumarle a cada gramo muchos gramos de emisiones de CO2 del jodido viaje en avión que la traslada. Ya he presentado mi queja ante la aberrante presencia de una oferta innecesaria aquí, en una zona donde las vacas seguro que saben mejor y son, una vez muertas, menos viajeras.

El paseo por una parte de los más de 500 stands rebosantes de ecooferta surtida me ha desbordao los sentidos. La torta con trocillos de chocolate del horno de Lakabe de Navarra, vamos, de estas caen una como mínimo por día, y es que son de delirio. Los besos a los editores de la revista La Fertilidad de la Tierra se deben haber escuchao más allá de dos stands, el numero 22 de la revista más cuidada y respetada de la agricultura ecológica que ya tiene color, porque colores tiene la fertilidad de la vida. Aquí fértiles índices de los números de la revista. Las autoridades pertinentes recomiendan encarecidamente su lectura. Y de fertilidad vegetal urbana iba ya lanzao cuando me he encontrao con los stands de Horturba y Huerto de Leopoldo, ambos mostrando sus sistemas en bandejas y estantes para el cultivo ciudadano. Le he comentao a los horturbaneros que en una de sus bandejas barcelonesas he visto más pimientos, berenjenas y albahacas de que lo que podía haber imaginao.

He dejao rápido la feria, quedan dos días a tiempo completo para el deleite, la búsqueda y las sorpresas. Con mi bici rodando a mi lao y ya saliendo me he topao con el espacio de Maderas Nobles, que desde las limpias tierras y saludables aguas de la Sierra del Segura, cada vez tienen más inversores vegetales que ponen su pasta para que árboles como el nogal, cerezo y otros comiencen a tirar parriba y garantizar rentabilidad a los dineros, una inversión ética y limpia, ...más quisieran muchas otras.

Ya en el metro me he topao con una trabajadora de tan respetada empresa a la que no ha habido manera de convencer para que me dejara pasar con la bici montada hasta el andén y el colmo ha sido cuando le he propuesto plegarla delante de ella. La mujer insistente pues que no y que no, que no puede ser, las normas solo permiten entrar con la bici sábados, domingos y festivos. Le comento que una bici es un vehículo y que plegada es un bulto. Perplejo, yo acostumbrao a la permisividad del metro de BCN del bulto plegable, solo se me ha ocurrido decirle que en mi ciudad no tengo problemas. Sólo me faltaba este comentario para que me soltara que estaba en Madrid y no en otra ciudad. Entonces, he tirao de la magia del envoltorio.  Pues bien, no he tardao dos minutos sacar la mochila-bolsa plegable y entre vacileos le he colocao a la bici dentro de ella. Flipaba la empleada intentando localizar y verificar que la bici ya no estaba a la vista, si más remedio para ella, yo y mi bici empaquetada nos hemos subido al metro. A ver cuando se enteran las autoridades del transporte público que una bici plegada no es una bici sino un bulto y de medidas reglametarias.

Camino de la Sierra, en bus interurbano y con la bici en el maletero (aviso a biciclistas, llevar siempre funda disimuladora y un pulpo pa coger a la estructura), me he ido rumbo a visitar un lugar especial, la Escuela de Agritectura, donde la aplicación en modelos de vida más simple, la gestión de los residuos, la reforestación y el empleo de las tecnologías que usan energía limpia y renovable son lo normal. Para mi este lugar es lo más parecido a un santuario de la simplicidad. Me han presentado las dos novedades de la temporada, un calentador solar compacto del que sólo me comentan maravillas y una lavadora total, una LG bitérmica de bajísimo consumo, quizás la más de lo más eficiente conocido.

La noche cae, el cielo está cargado de esos puntillos luminosos, la temperatura es baja y la humedad moderada, da gusto pasar un poco de frío. Mañana hay que madrugar, sobre todo para ver como el sol sale por el horizonte de esa ciudad tan grande y por estos días cargada de cultura y consumo ecológico.

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