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2º día en Biocultura





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2º día en Biocultura

11052005 calabazas

11052005 salamanquesas
05112005 compostero toilet
05112005 veja expo
05112005 veja bici
1. Fresquera calabazera
2. La familia de salamanquesas
3. Compostero toilet especial peques
4. Las Veja en exposición
5. Mis Veja en la bicicleta

El paseo matutino por la finca de la Escuela de Agritectura, con el sol saliendo de Madrid al fondo y la primera escarcha de la temporada en mi sendero han sido placer supremo. En el laurel, quizás a cientos de pajarillos, un humano madrugador les ha alterao el descanso, he flipao al paso de cómo cientos de ellos se movían con rapidez debido al stress de la alarma autoinducida quizás por el hipotético vigilante alado, me he llegao a sentir molesto por la interferencia en pleno espacio de sensibilidad con lo que rodea.

Después de charlar té en mano sobre temas del estatut hemos decidido no perder el tiempo y salir a ver las novedades del proyecto. La nueva fresquera almacén llena de calabazas y tomates helaos con el frescor de la noche me ha dejao con ganas de quedarme dentro de ella. Ahora, descubrir bajo la cortina a toda una familia de salamanquesas en numero nunca visto por mí, tantas y tan juntas, eso me ha tirao pa tras de la emoción de observar a esas máquinas de la naturaleza con fuerza supersónica en sus patillas.
Cuenta el proyecto con unos okupas muy especiales, una escuelita libre ha tomado el aula de actividades y 5 chavalillos, una profe y una mamá se lo pasan de lo lindo formándose mutuamente y trasmitiendo a los peques la formación pedagógica más acorde con el sentir de la enseñanza cercana y en un entorno especial.
Ahora, si hay algo que siempre me miro son los servicios composteros que tiene la finca, tres sistemas que tiran todos muy bien en su labor de acumular depuraciones humanas y ayudar a convertirlas en fertilidad para la tierra. Hoy le ha tocao al evidente, el móvil, justo situado a las puertas del aula, ahora infantil. Al abrir la puerta he flipao con los detalles decorativos que hacen seguro del paso a la acción, un momento especial. Ahora pequeños y grandes tienen su maquina de hacer compost a pleno rendimiento.

Camilo Rodríguez, arduo caballero de la vida simple y elegante bioconstructor, me enseña el prototipo por montar de una casita solar, de madera de alta calidad, aislamiento corchero, bajo coste y gran sorpresa para entendidos e interesados por habitar con poca huella. Será por allá la primavera del 2006 cuando se pueda visitar esa obra del Ecomago Camilín, que sin duda, dará que hablar bondades y cobijará más de un sueño. Por cierto, a Camilo se debe, hace ya años, la brillante idea de la Cisterna Consciente.

Me marcho a toa pastilla, sobre lomos de fiel cordel rodado a la captura, si captura, porque por aquello de la emoción siempre me pasa que llego como tarde a la parada del bus. Al ratillo y agotao por el pedaleo peleón me recupero en la parada solitaria con fresco importante y el bus apareciendo en la cercana lejanía.
Una hora después me bajo en Moncloa, la bici y el pulpo no se han llevao bien y el golpetazo en los bajos durante el trayecto ha tenido explicación. No ha hecho falta la bolsa mochila, pero cuando te montes en coche de línea extrarradio no te dilates mucho en ajustes y agarres en el maletero, porque el conductor se suele poner nervioso con los tiempos y el pito intimidador puede hacer que no la cojas bien al soporte.
De Moncloa a la Casa de Campo, oye, un placer urbano, casi todo bajadita. Ya en Lago, la competición popular de piraguas ha sido todo un hallazgo. Entrañable también ver a los animadores desde la barandilla lanzando saludos de ánimos a los atletas acuáticos, poco ruidosos y nada contaminantes en su actividad ociosa.

Entro contento por segundo día a Biocultura, el controlador alucina ante mi plegado a buen ritmo de la bici, y ni siquiera me pide el pase para entrar.
De lo visto y vivido doy cuenta. Triodos Bank ha destacado por el gran espacio de comunicación que han presentado en un lugar, Biocultura, por donde pululan algunas de sus empresas financiadas y muchos de sus potenciales ahorradores clientes domésticos.
El pasado Día de la Tierra presentaron junto a las principales organizaciones ambientales y ecologistas el Ecodepósito Triodos, el primero y único producto de ahorro medioambiental estatal.
Este banco tiene una política de inversión tremendamente interesante, ya que se dirige a empresas y organizaciones con objetivos sociales, medioambientales y culturales, en sectores como las energías renovables, la agricultura ecológica, la bio-construcción, el turismo sostenible, iniciativas de integración social, artes plásticas y escénicas, entre otras.
También anda financiando iniciativas de cooperación al desarrollo a través de organizaciones de comercio justo y micro-crédito en países en vías de desarrollo. Todo ello es posible gracias al apoyo de depositantes e inversores que desean contribuir a un cambio positivo de la sociedad dentro del contexto de un desarrollo sostenible. Oséa, que si tienes pasta, puedes rescatarla del sistema financiero poco limpio y puedes hacerte activista financiero, además podrás elegir una suscripción anual a la organización ecologista con la que mejor vibres.

Me cruzo con Nuria del Río, experta en ecofinanzas y casi al vuelo me pone al día de sus labores, me habla de un estudio de microfinanzas al que me iré volao en cuanto pueda. Su libro Rescata tu dinero se ha convertido en herramienta necesaria para conseguir un entorno financiero ético y solidario.

No todo ha sido Biocultura, hoy podría interpretarse que he pecado en consumo. Me he ido como poseído a una tienda fashion de zapatillas deportivas, el motivo ha sido pillarme unas modernas y pijillas zapatillas de la marca Veja. Las descubrí hace un tiempo navegando por el ciberespacio y me dije, son para mí, quiero unas. ¡¡Ah, ecopecador!! Resulta que están de moda en París, el paisano de la tienda me enseña los dos modelos que triunfan de esa ciudad. Yo sentado como cliente raro, la bici aparcada delante del mostrador, he asistido a sus explicaciones muy atento. Cuando le he preguntao si alguien las ha venido a pillar por sus valores sociales y ambientales, me ha dicho que nadie. Bueno, para liberarme del demonio consumista, resulta que Veja fabrica bajo condiciones de consumo justo y equidad social las únicas zapatillas deportivas éticas y más sostenibles. El látex es natural, el algodón es ecológico y hablan de bastante felicidad entre los trabajadores que la confeccionan como pequeños productores en Brasil. Veja respeta el medio ambiente, y sus deportivas están fabricadas desde la economía que también respeta la dignidad humana. Veja es una empresa joven francesa, cargada de buenas intenciones sociales y ambientales, que depende como  lo mires, han acertado en una silenciosa y casi desapercibida revolución zapatera.
Sólo se pueden conseguir en dos tiendas, una en Madrid y otra en San Sebastián, de momento y no son baratas, échale 72 euros, mi presupuesto para tres años en calzado. Yo más contento que unas pascuas me he lanzao Madrid pabajo rumbo de nuevo a Biocultura, pero bien calzao, por lo menos éticamente y ambientalmente, que unido a cada vez menos ecohuella, veremos.

Disfrutando de los sabores ecogastronómicos y de la buena compañía de amigos diversos se me ha pasao la tarde volando. Un botella de vino Rocal producido por Bodegas Pirineos en el Somontano desde un proyecto que une agricultura ecológica y protección de aves de los amigos de estas en SEO/Birdlife y un queso supremo de vacas felices me han ido de ecoperlas para cenar como un marqués en buena compañía, llegando a cotas de casi delirio placentero, y es que con poco y bueno, uno pretende ser feliz.

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