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Descarbonizándome (I)





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Descarbonizándome (I)

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1. Mi primer jabón casero
2. Al rico yogurt casero
3. Solculinaria curiosidad
3. Dale que dale a los pedales en pleno transporte


Si uno no está contento con lo que le rodea, aunque sí agradecido, lo mejor que se me ocurre hacer para no caer en la desesperanza es pasar a la acción. Uno puede aplicarse en acciones de esas que son pequeñas pero poderosas, que a primera vista pueden parecer poca cosa, pero importantes en manos de mucha gente. Suma conocimiento social y conciencia, olvídate de liderar cualquier movimiento soñado, pero no demores en formar parte en él para impulsarlo.

Aunque en muchas ocasiones no acierto, sé que es imposible llevar una vida perfecta según dicta el sueño sostenibilista. Pero es bastante posible hacerlo un poco mejor hoy que ayer, un poco mejor cada día. Lo primero que me atrevo a proponer es ser consciente de las opciones. El segundo paso, y me inspiro en una lectura de un ecoerudito, es hacer diferentes elecciones ahora y entonces. Esto pasa por ir dejando a la diosa comodidad, por lo menos un poco. Puedes elevar este principio a las alturas de tu responsabilidad con tu mundo, tan bello y amplio. Si haces una nueva elección más sostenible, por ejemplo una o dos semanas de cambios cada año, al final tendrás varias docenas que habrán transformado tu vida. Sólo te propongo, y por que en ello vibro, que lo hagas durante tiempo suficiente, con toda la compañía que puedas en tu entorno. Tu y yo y todos, con nuestro compromiso y felicidad si transformaremos el mundo, pero con el privilegio de pasar desarpecibidos entre nuestros compañeros de especie.

 

Te comento algunas ideas y acciones para restar energía o descarbonizarte (quitarte emisiones de carbono de encima) poco a poco en la vida cotidiana. Te comento cosas que yo ya hago para reducir mis emisiones de CO2, y cada día que pasa, de verdad, me lo paso mejor.

 

Me preparo el gel casero.
Para higiene corporal e incluso para lavar la ropa poco sucia, ahorrando recipientes (recupero botellas de plástico o reutilizo maravillosos frascos) y quitándole transporte a los botes habituales.
Mírate este diario y no lo dudes, incluso puede servirte de regalo para los fastos venideros. No olvides pasar la receta y estar contento con su uso ya que el jabón casero es un producto sin riesgos.

 

Me preparo algunos aceites sanadores.

Estos días he pedido varios aceites esenciales, todos procedentes de cultivo ecológico, para preparar aplicaciones recuperadoras sencillas, sobre todo aliviar congestiones típicas del invierno. En breve lo explico y paso las fórmulas.

 

Me hago mis germinados.
Ahora que llega el invierno le toca activación al germinador. Soja, alfalfa, frenogeco, mostaza, pipas, lentejas... se convierten en auténticas dosis de vitaminas, nutrientes y energía. Un bote de vidrio recuperado con una gasa en  su boca cogida con una goma elástica es suficiente para ir obteniendo mini dosis divinas, un remojo al día es suficiente y un espacio oscuro ideal.

 

Con leche ecológica me preparo el yogur.

Cuando puedo la caliento con el sol, sino con combustible normal, y cuando la olla alcanza los 45 grados (mido con termómetro infrarojo, pero si metes el dedo y notas que te comienza a quemar estás en el punto), la coloco en una cesta aislante que no es más que una caja de cartón y rodeada primero por una toalla y luego por una buena manta: A las 6 horas el rico yogur está listo; obtener el primero suele ser muy emocionante, no te lo pierdas. Yo me lo hago con leche procedente de cultivo ecológico, y el inevitable tetrabrik lo llevo a la recogida selectiva. He oído que en breve la tecnología separará el cartoncillo, el aluminio y el plástico del popular recipiente, ...ya era hora.

 

Cocino al sol, con horno solar o parabólica.
Tengo el privilegio de disponer en el kurro de una terraza donde llegan los fotones de esa central energética única, después de recorrer 150 millones de kilómetros en casi 9 minutos. El aluminio reflector de la parabólica Ksol 14 los rebota a la olla. Mira que llevo años cocinando cuando puedo con el sol, pero cada día que pasa me emociono más de lo previsto. El sol, su energía y yo tenemos una convenio íntimo del que sólo es felicidad lo que se desprende.

En ocasiones uso un horno, que es una caja aislante abierta al sol con un vidrio, es más lento pero igual de emocionante. No te pierdas la Solar Conference que llenará Granada el próximo mes de julio 2006 con el mayor número de promotores mundiales de esta sabrosa y necesaria aplicación de aprovechamiento de la energía solar térmica. No te lo pierdas, nada puede ser lo mismo después de la conferencia y demostración activa.

 

Me muevo en bici, y cuando llevo carga con un carrito.
Después de 3500 kilómetros urbanos rodados con mi bici en poco menos de dos años, las transformaciones para hacerla más completa han sido culminadas. Llevo delante y detrás un sistema de agarre de bultos que es extraordinario. Tengo una cesta original y una mochila adaptada que se acoplan en menos de un segundo y lo mismo se tarda en sacarlas del soporte. He probado dos carritos y los utilizo para transportes de paquetería. Uno es un clásico con caja de plástico cogido a la horquilla trasera, eso sí, tengo que hacerlo con la bici más grande, especial para transporte. Con la plegable Dahon Boardwalk D6, lo que he llegado a colocar en su portabultos puede sorprender a más de uno. Una vez me encontré un sillón colgante y trasladarlo fue un gustazo, ahora cuelga de la rama de un árbol en la casa de un buen amigo. El metro, mi bici y yo, somos inseparables en desplazamientos urbanos. Ahorro emisiones de CO2 al desplazarme sin quemar combustible, ahorro en insfraestructuras y energía ya que no uso el gimnasio para mantenerme en forma. Por todo esto esta mi bici matriculada con el NO OIL.

 

Descarbonizándome (II)

 

 



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