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Eco-retos para el nuevo año (I)





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Eco-retos para el nuevo año (I)


01052006 Menos CO2
01052006 Zapatillas de tela
01052006 Cepillo de dientes

1. Por un 2006 con menos CO2
2. Mis zapatillas con poca huella
3. Cepillo de dientes ecointeligente


Casi todos nos enfrentamos a sentimientos procambio, cuando llega en el calendario el salto de un año a otro. Con empacho,  casi inevitable de consumo, celebraciones y lo que no tendría que ser a menos, encuentros fraternales con la gente que amamos, salta de un día a otro con noche
especial el último número de los cuatro que marcan nuestros calendarios y que nos acompañará durante cientos de días con cuatro intensas y peculiares estaciones climatológicas.
 
Yo, como cualquier paisano que anda por la vida atento a los cambios me he propuesto para el 2006 no demasiado pero no por poco, deja de ser valioso el reto. Que es mejor reducir y cambiar un poco que caer en el intento por sobresaturación, tendencia esta tan de nuestro tiempo para muchos. Eso sí, hay un eje que lo vincula, seguir aplicandome en la vida simple, o lo que es lo mismo, manejarme con hábitos de vida que no molesten demasiado a otros, ya sean humanos cercanos o lejanos, o miembros de esas quizás 15 millones de especies con las que tengo la suerte de respirar un aire que debería ya ser más limpio en este planeta finito.

Estos días atrás he echao mano de los consejos festivos de este portal, un estimulo para motivarme más todavia con los retos del 2006. 
 
A continuación detallo algunas acciones que se me ocurren buenas para el vivir sostenible, espero que te puedan inspirar y si procede, ser de utilidad.
 
Reducir mi dependencia del fabuloso petróleo
No es lo mismo el petróleo para un nigeriano que para mi, aquí lo disfruto y quemo y el aire y los entornos, aunque sucios por su combustión pueden pasar la revista girando la cara. Sé que allá donde se extrae, ni los ríos, ni los entornos, ni la vida humana y la de las otras especies, disfrutan de las mismas condiciones ambientales y sociales donde esa riqueza es consumida, finamente. Plásticos a destajo, petróleo barato para moverse muchas veces sin sentido, combustibles quemados para que eficientemente podamos adquirir bienes y servicios al mejor precio injusto.

Me planto, consciente de que pertenezco a la era de la embriaguez petrolera, me planteo un nuevo año con cestas de tela o en todo caso de plástico reutilizadas en los bolsillos de mi mochila de a diario. En el coche, lo menos posible, y cuando toque quitándole toda la huela ecológica posible y por tanto el petróleo que pueda, no es lo mismo 1 que 4 pasajeros, no es lo mismo ir a 120 cuando no hace falta que a 90/100 km por hora (un 15% menos de combustible y de emisiones tóxicas). Volar lo justo y necesario, quizás nada, siempre que no haya alternativa menos consumidora de precioso petróleo.

Bueno, y de la bici sólo te cuento que cada vez la uso más porque cada día me siento más libre, más agil, más alegre sobre ella, la bici como medio de transporte urbano no tiene rival, y si haces números, ahorras no sólo CO2. También me planteo seguir avanzando en mis conocimientos sobre la máquina perfecta, verde y fascinante, aquí tengo una parte de mi libro de texto para la acción,

Elegir con valores de justicia social lo que consumo
He seleccionado una serie modelos de calzado para que una vez vaya eliminando el parque móvil caminante ir reponiéndolo con un consumo responsable y más consciente en temas sociales y ambientales. Para las zapatillas de correr lo justo, New Balance destaca de todas las demás, se fabrican en Reino Unido y tres modelos son aceptados por los veganos, osea, que no participan de la crueldad a los animales, es decir, no utilizan cuero. Además ha decidido invertir recursos en calidad y mejoras de sus productos que en imagen con famosos. Chapó.
Para calzado modernillo una zapatillas VEJA, que son las únicas que conozco provenientes de un mercadeo justo y ecológico.  Látex natural y algodón sin venenos son sus ingredientes y una producción limitada por las manos felices que los confeccionan en una cooperativa brasileña, la mejor de las garantías para mí.
He encontrado una marca, El Naturalista, que desde Navarra esta calzando a cada vez más geste con zapatos de horma ergonómicas, pieles curtidas sin tóxicos y plásticos recuperados. Y en la Manual Alpargatera, que me pilla cerca del kurro, me he pillao unas zapatillas de recursos solares pal buen tiempo, esparto y algodón con mínima presencia de plástico en la suela. Y es que quiero andar con justa huella suave sobre este bello planeta.

Sigo este año como socio en una cooperativa de consumidores ecológicos, y gran parte de lo que consume viene de muy cerca de donde vivo. Esta anexa a una tienda de productos de consumo justo y solidario. Suelo pecar con algún chocolate para momentos especiales, la quínoa es de culto y alguna tisana cae de vez en cuando.

Revisar y utilizar mis bienes materiales
Pues si, no hace mucho realice un recuento rapido de lo que tengo a mi servicio particular, y me salieron mas zapatos de los necesarios, más ropa de la utilizada, mas musica de la escucha, más libros de los leidos, más cacharros de los usados. Tengo mucho más de lo que necesito, por lo tanto me he planteado un gestión eficaz y una reducción de la mochila por desgaste físico de los materiales, osea, que ni zapatos, ni libros (solo compartidos y dispuestos desde bibliotecas), ni ropa (aquí para algun lujillo ando indagando en el mercado sostenible de la segunda mano, no te lo pierdas), y lo que tengo más claro, cero cacharros. Vivir mejor con menos, seguro que es menos pesado.

Consumir poco y de la mejor calidad que pueda asumir
Son muchas las satisfacciones que uno se puede dar a tener tanto donde escoger y de todo no necesitar casi nada. Llevo un tiempo con una estrategia que creo te puede interesar, antes de sucumbir al impulso de la compra, me espero unos días y me vuelvo a preguntar si tiro pa lante, algunas veces me ahorro una pasta y es que funciona de verdad. Cuando consumo, suele ser porque me hace apaño el producto candidato, llevo también un tiempo invirtiendo más por el mismo servicio pero con garantía de que sus materiales, diseño e incluso ciclo de vida garantiza calidad y durabilidad. Mira bien, los productos desarrollados con inteligencia ambiental comienzan a aflorar. Solo hace falta un poco más de tiempo, que se convierte casi siempre en una buena elección. Acabo de descubrir un cepillo de dientes de cabezas desechables, el mango se va a quedar conmigo mucho tiempo, menos CO2 al vertedero.
De la ropa este nuevo año si que toca, salvo indumentaria técnica e intima, toda la demás va a llegar a mí por la vía del trueque o las cada vez más presentes tiendas que 2ª mano, algunas realmente exquisitas. Lo mio no es moda, y no pretendo dañar a la industria textil, sólo darle larga vida a los recursos, reduciendo la huella ecológica de lo que me viste es lo que me mueve.

(Parte II)



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