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Ecocentro Mas Lluerna, un lugar para rediseñar el mundo

Octubre, 2007.- No es la primera vez, pero sí que lo es para documentar una de las visitas guiadas que se realizan a este lugar, Mas Lluerna, en entorno rural donde el buen hacer tecnoecológico y espiritual han conformado una experiencia humana donde están integradas la mayor parte de las ideas y propuestas que el movimiento ecológico, ambiental y sostenibilista proclama para pasar a la acción en modelos de vida, digamos más sostenible y por lo tanto respetuosos con todo lo demás: gran familia humana, enorme familia interespecies y la prodigiosa Biosfera que a todos nos acoge en condiciones como cósmicas-milagrosas.

Respirando el lugar.

El día está nublado, malo para la demo y preparación del menú solar, pero igual despeja. Vamos llegando los visitantes, previamente inscritos, y los cuidadores del lugar nos reciben mientras los patos no paran de graznar y van y vienen desde la balsa mientras el olor a suave humus de la tierra saludable y húmeda que sustenta un bosquejo de encinas, lo aromatiza todo. Hoy somos 14 humanos, entre los recién llegados y los del lugar. Es una visita promovida por el movimiento Slow Food de Terres de Lleida, la buena gente de la comida sin prisas, aquí enlace a Slow Food Spain y al mundo y entre sus miembros está uno de los activistas de la lucha campesina más destacados, sobre todo por la causa abierta que tiene con multa de 20 mil euros en ristre, todo por defender una Catalunya y un mundo libre de transgénicos.

Josep Pàmies llevaba tiempo queriendo venir a conocer el proyecto de Mas Lluerna. En esta ocasión los visitantes son todos de las cercanías, de poblaciones que no distan más de 10 kilómetros del lugar, maestros, gestores, payeses, estudiantes, han sido los perfiles de laboreo de éstos. Y también Belén y José, dos voluntarios que se incorporan al proyecto durante un mes de sus vidas, llegados de tierras del cálido sur.

Con la azada de rueda, en el ecohuerto.

Comienza la visita con un juego coordinado por la cuidadora Lluerna (luciérnaga en castellano) Isel, profesional de la pedagogía, para promover el conocimiento entre todos de quiénes somos, de dónde venimos y porqué estamos en el lugar. Lo cierto es que impresiona practicar con la respiración mientras el paracaídas sube y baja, como respirando desde la tierra el mismo aire que nosotros. Con el fondo de la balsa que recibe las aguas del canal de Urgell, obra más que de faraones gestores, de las gentes de la tierra en tiempos duros pero con ansia de nutrir tierras fértiles. A la finca llega un caudal semanal que almacenado en el punto más alto irriga todo el territorio bajo nivel, huerto, frutales hasta alcanzar el filtro de agua doméstica.

De la piedra mural más destacada cuelga un dibujo de la distribución de la finca, donde está el agua, las construcciones, las factorías de nutrición y porque están donde están nos enteramos justo antes de iniciar el recorrido hacia esos espacios. En el paseo por los frutales, dejamos atrás el gallinero con unas 20 usuarias que aportan media docena de huevos al día, construido con materiales reutilizados, están pendiente de una mejora espacial, si las gallinas ya son felices, en breve además serán más dichosas de estar donde están, trabajando para la nutrición humana y la gestión biológica directa de insectos que merodean por la zona de frutales. Debajo de la estructura del emparrado, las uvas enmalladas están apunto para nutrición directa y preparación de cotizados caldos.

Presentación del proyecto llum de sol.

Llegamos al poco a la que igual es la primera construcción del país con balas de paja, ahora un almacén de recursos educativos y que lleva 13 años dando servicio. Lo que antes fue un campo de membrilleros, ahora es una factoría de captura de CO2 y producción de maderas nobles. Nogales y paulonias llevan bien su primer ejercicio de producción, y sorprende ver las hojazas de las paulonias, que ya tienen más de dos metros de altura, perforadas por el granizo. La idea es aprovechar la fertilizad del terreno para probar una nueva vía rural de generación de recursos, plantar árboles es siempre un acto de cortesía con el planeta. El huerto, en la parte más baja de la finca, suministra hortalizas, por supuesto cultivadas con cariño y sin ningún veneno, a los usuarios del lugar y los visitantes que degustan dentro de las visitas guiadas. Variedades de tomates, puerros, lechugas. zanahorias y remolachas, conviven con caléndulas, albahacas, y hasta unas plantas de estevia, milagrosa planta dulce que dará que hablar y mucho en breve.

Isel y Ricard en la portada de XL semanal.

Es de culto cuidar de las echinaceas que convertidas en extracto cuidan del sistema inmunológico cuando son producto del laboratorio lluerna. Ricard en cada espacio va soltando sabiduría de activista, resuelve preguntas y dudas y muestra artefactos. La histórica azada de rueda de Ecoprac, causa delirios entre los ciclistas urbanos y sorpresa por su rendimiento y eficacia entre los agricultores visitantes, que saben bien lo que vale una espalda. Nos explican delante de un horno solar SOUL y una cocina solar parabólica Ksol la relación entre comer tranquilo y comer solarizados. No solo se nutre el cuerpo, también el espíritu puede obtener beneficios en plena sociedad del cambio climático acelerado por tirar de mas, gases a la biosfera. Belén saca la olla de las patatas del parasol, mientras en el horno se calientan las tortillas. Al poco estamos en la mesa del comedor exterior, los patos van a la suya y las gallinas esperan la señal de salida, post sobremesa humana.

De la rama de una encina cuelga un botijo, de la campaña de Botijos contra el cambio climático, y se comenta sobre las virtudes del sistema refrigerante sin CO2, y de cómo en el mercado hay botijos que no sirven y otros que son perfectos para el proceso de exudación. Nos sentamos en la mesa, después de un slow productivo recorrido por la ecología activa del lugar, llega la hora de una slow comida con un 95% de ingredientes producidos a unos 100 metros de la mesa. En la mesa patatas horneadas al sol (5 kg en una hora de servicio energético limpio y renovable en la cocina parabólica Ksol 14) con especial salsa de membrillo (cójase el membrillo, ese arrugado y dorado fruto, llévese a cocción troceado, después colóquese en la batidora, junto con aceite, ajo, y sal de hierbas al gusto. Aderécese con perejil y albahaca, apriétese el pulsador y espérese que la alquimia del momento a muchas revoluciones por minuto, recomendable incorporar alta dosis de aprecio a los ingredientes y porqué no de agradecimiento por sus bondadosos servicios energéticos y vitales). Una ensalada variada, más fresca poco posible, aderezada con sabroso jugo de aceite de olivas cercanas y para proteína unas tortillas de huevos de gallinas felices con cebollas dulces realizadas al sol el día anterior.

Pisando la cubierta verde de Llum de sol.

Bueno, con el manjar delante te das cuenta de que los ingredientes vegetales son importantes, pero que el cariño y la energía con la que se elaboran aportan el broche dorado a una sencilla, saludable y nutritiva mesa con buena convivencia. Un caldo reserva del 2006, para nada peleón, junto a la jarra de agua filtrada por osmosis, y el resto de la infusión de maría luisa y estevia de la charla del tentempié matinal, mezclan y suavizan el bolo alimentario producto de la mejor horticultura posible, y del comer sin prisas en buena compañía. La macedonia de frutas regada con sirope de las frambuesas del lugar, supremo postre dulce y sostenible, pone broche a la sobremesa.

Isel y la pequeña del grupo se meten en una esquina a jugar con valores de la cooperación, varios juegos de la empresa alemana Haba están sobre la mesa y por un rato observo como los valores más acuciantes para una sociedad ética, justa y solidaria se comparten y trasmiten desde la sabiduría de una formadora social a una adolescente atenta a las jugadas. Yo también, a distancia, he intentado meterme en el juego, mientras las gallinas recién sacadas al paseo diario saben que tienen fresca nutrición en los restos de la recién comida gestionada por humanos, por ello el merodeo y cacareo que de golpe nos envuelve.

Trasladando conocimiento energético renovable.

En la sobremesa pasamos a la visita comentada sobre el proyecto Llum de Sol (Luz de Sol), una edificación de taller rural en proceso, realizada con materiales del lugar: balas de paja, montero de arcilla, cañas de bambú y madera de bosques cercanos. Un muro tapial sur realizará labores bioclimáticas mientras que en la cubierta verde, que luego pudimos pisar, las plantas del lugar comienzan su esplendor después del tórrido verano. El bajo impacto ambiental de la construcción, sus bondades de respuesta energética sin imputs sucios para la generación del confort térmico, el water compostero, el calentador solar aunque no están todavía, pero como si los viéramos ya funcionando. La obra acariciada, que lo es, por estar enluciéndose con mortero receta exclusiva (arcilla del mismo lugar, tierra cercana, y paja triturada) ha sido, está siendo y será un modesto pero activo referente en la construcción de pequeños edificios, de forma ecológica, bella y útil que ya es hora que se implante.

Pararse a conocer cómo funciona un water compostero que convierte los productos de la depuración humana en rico nutriente, es obligado en la visita, aunque quizás más de uno ya lo había conocido por necesidad. Saber cómo funciona un sistema limpio e inteligente que convierte el residuo en alimento, eleva la acción al más alto nivel de modernidad ecológica, se comenta que algún día los humanos dejaremos de tirar agua mezclada con la mierda rumbo a la depuradora, donde el popurrí biológico de mínimo valor y la energía y recursos invertida es enorme. Algún día la tecnología de todas las viviendas humanas dejará de mezclar agua con mierda y elaborará un valioso recurso en la ruta de la cuna a la cuna.

Experimentando con la cocina solar.

Al poco llegamos a la catedral energética, donde 700 vatios solares, hace un tiempo complementados por cuatro paneles fotovoltaicos fijos depositados por la Fundación Tierra para colaborar energéticamente con el proyecto, tienen en un ingenioso seguidor solar activado por músculo humano, el suministro diario rumbo al almacén en baterías, de la energía eléctrica consumida con alta eficiencia en el lugar. En el sitio cada vatio se valora en su justa medida, es apreciado y bien gastado, aun siendo de procedencia renovable, pero siempre limitada. Dos colectores planos se encargan de capturar la energía solar y convertirla en calor transmitido por fluido a un depósito interior aislado donde 300 litros de agua caliente dan servicio confortable en duchas y fregaos. Al lado, unos 10 m3 de leña obtenida por la limpieza del encinar y la tala de los membrillos, espera dar servicio energético solar (la leña bien gestionada es una energía renovable con solo un problema, el ir a buscarla y prepararla) cuando llegue el invierno. El frío, acompañado de la niebla típica de la región, hará que se active una caldera de biomasa innovadora y súper eficiente que conduce con la mínima energía una caudal regulado de agua caliente por un sistema de innovadores muros radiantes cubiertos por el mismo enlucido que el que tiene la casa de balas de paja de Llum de Sol.

Slow food, slow cocina sin CO2.

Mas Lluerna por costes, por militancia, por necesidad es un lugar desconectado de la red y conectado a las energías limpias de la Biosfera. Pero hay más, la vivienda de los cuidadores cuenta con un sistema de ventanales basculantes que cumplen la eficiente función de aumentar la radiación solar que entra directamente por las ventanas en momentos de frío exterior, activados a mano con un ingenioso sistema, cuando el sol no están se recogen y hacen la función de un contraventana, todo por que no se marchen las calorías obtenidas. Fuera con 0 ºC y dentro con 20 ºC suele ser el confortable resultado.

Y claro, para moverse qué, pues la bici, matriculada con el NO OIL, se usa no para pasear sino para ir de aquí a allá con la máxima eficiencia energética y mejores tiempos del laboreo. Y llegamos al coche, esa herramienta tan humana y útil cuando su uso es inteligente. Bien, en el lugar y dadas las habilidades técnicas, se procesa aceite reciclado de una fábrica de rosquilletas local, se mete en el depósito y a correr. La transformación del motor diesel a aceite vegetal es obra de Ricard y un kit tecnológico, y él se ha convertido en un experto de primer nivel. Consciente de lo que son los agrocombustibles únicamente ve el nivel de autonomía energética que se puede ejercer en los entornos rurales, donde los agricultores pueden convertirse en los nuevos jeques (no déspotas), productores y consumidores de valiosa energía solar para mover máquinas y vehículos propios.

Fachada sur solar pásiva, térmica y fotovoltaica.

Hoy la visita ha terminado alrededor de un ingenioso secadero solar de frutas, que también diseñado en el taller Lluerna, rinde de lo lindo, 25 kg de fruta se secan en tres días de soleamiento, los tomates secos solares son de culto, los albaricoques tremendos y las manzanas ídem. Entorno al artefacto y con las observaciones de los visitantes animadores del comer tranquilo y sin prisas, los activistas del slow food, no queda más remedio que incorporar los servicios del Sol a partir de ahora.

Iideas y proyectos se cruzan entre los que allí estábamos, el sol mientras va cayendo en el horizonte y la luz que anuncia la máxima distancia entre el astro y nosotros, anima a seguir trabajando abriendo caminos hacia la sostenibilidad. El ecocentro Mas Lluerna es, sin dudarlo, un lugar más para rediseñar el mundo.