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La mujer del río y la revolución

El Ebro es un río bello, el Ebro es un río viejo, siempre tiene cosas nuevas que contarte. Como viene de lejos todo lo conoce, es aquí donde el Ebro llega y se abre como un libro brillante de carpas azules”. En la orilla del río Ebro, tras acariciar sus aguas como una mariposa que revoloteba sobre las mismas, llegué a Tortosa. La noche era clara, la luna creciente guiñaba su media mitad brillante sobre un cielo estrellado. En una plaza, sobria y amplia, vestida con elegancia, pero sencillez, irradiando puro amor desde el compromiso vital incondicional, me encuentro frente a frente con la mujer del río y la revolución. Está a pie de plaza, abraza a amistades del público antes de subir a  la tarima donde va empezar un concierto a dos voces con el cantautor y escritor Joaquín Carbonell. En los primeros acordes que salen de las manos de la mujer del río y la revolución sobre el teclado, su voz inovlidable se eleva -entre aflautada y ácida- y se impregna por toda la plaza de esta su ciudad natal: Tortosa “que ha sido hecha para ser vista con el ocaso del sol y a vista de cigüeña” y en la que “el río es amarillo-anarajando, el río es vida, el alma y el corazón del paisaje”.

Puesta de sol sobre la fortaleza templaria de Miravet a orillas el río Ebro. Foto: Fundación Tierra.

Montse Castellà (1976), cantautora tortosina, tras el homenaje a Labordeta y Sabina por parte de Joaquín Carbonell recordando canciones de estos y también de propias, se ha abierto paso con algunas de las canciones de su particular revolución acuática. Una mujer a la cual la música la ha llevado por todos los rincones de este vasto país. Una cantante que durante más de una docena de años llenó con su voz las fiestas veraniegas en plazas como solista de orquestas que invitaban a bailar.

Así que empieza su recital, aunque su imagen no me es conocida, sin embargo, su voz me ha abierto la memoria bailando boleros, pasodobles y baladas roqueras años atrás en mi ciudad. Pero, aquí en Tortosa, este oficiando un concierto homenaje en el marco de la Universitat d’Estiu URV-UETE 2011. Mientras, la noche se va cerrando; pero su voz sigue iluminando al público congregado para este evento. Un público que cuenta con algunos de los participantes de la bajada Fluviofeliz 2011 que han recalado desde el río en Tortosa horas antes. Montse Castellà, además de cantante, es una abanderada de la fluviofelicidad como se desprende de su repertorio musical y compromiso vital.

la prisa es una enfermedad peligrosa, incompatible con la armonía necesaria para alcanzar un mínimo nivel de sosiego interior que necesita del silencio y la calma. Foto: Fundación Tierra.

Su repertorio incluye canciones de su último disco, GEMINIS del que precisamente agradece a “toda la gran familia de la fluviofelicidad, porque somos parientes por parte del río, y porqué soy mejor persona desde que os conozco, porqué os trajo el río”. Los ojos de Montse Castellà son los de una luchadora, sus manos saben interpretar tanto la guitarra como el piano y su voz, simplemente, es un susurro que invita al viento amable y revitalizador. “Río abajo os espero con los brazos abiertos... voy afinando la guitarra, voy calentando la voz, preparando mi humilde morada...Me encantará compartir con vosotras (queridas personas del agua) sonrisas, paladas, comidas, confesiones, paseos, noches de luna, estrellas, música, abrazos, silencios, río, naturaleza... en definitiva, compartir fluviofelicidad”.

El destino, dicen unos, las vibraciones del universo cuántico, dicen otros, nos acerca a veces personas humanas cuya calidad ética emociona, personas comprometidas, personas generosas. Personas que no ocupan portadas en los medios de comunicación, personas que, sin embargo, son capaces de entregar por el bienestar colectivo su alma como Montse Castellà,  para la cual la música es un medio de expresión de sus más hondos sentimientos por una humanidad más justa…

La vida fluvial es obstinada. Un ejemplo para no desfallecer en el combate contra nuestra soberbia sobre la naturaleza. Foto: Fundación Tierra.

Ojalá la lluvia cayera del revés
para poder mojar esas nubes
que aún tienen sed

Ojalá mañana pudiera despertar
sabiendo que aún buscas tu verdad

Ojalá el aire pudiera respirar
sin esas nubes de civilización

Dejo escaparme de mis cabales para seguir recorriendo cada vibración armónica que acompaña a la palabra que se expresa con contundencia:

Montse Castellà junto con Joaquín Carbonell en Tortosa cantando en homenaje de Labordeta. Foto: Fundación Tierra

El norte no sólo es donde vivimos,
también es lo que hemos perdido.
Hace falta recuperar la esperanza.
Revolución y dignidad. Voluntad para caminar.
Valentía para luchar.

Y mientras la embriaguez del concierto llega a su punto álgido, cada cual puede recorrer sus sentimientos más internos reflejados en el río. El de un río único en este país del que sus aguas todavía se dejan acariciar cuando uno revolotea con unos remos y la palanca de sus brazos en movimiento sincronizado. Remar por un río, camino de agua, es un acto revolucionario. Un acto  para reivindicar la  traición fluvial de un puñado de hectómetros cúbicos para regar cultivos intensivos que destruyen los paisajes rurales, para alertar sobre los impúdicos hectómetros cúbicos para convertir en energía eléctrica sin respeto alguno por la naturaleza. Hectómetros cúbicos insaciables y destructores de la ecología fluvial que denuncian desde la  “la Fundación Nueva Cultura del Agua” porque los ríos no son simples canales de agua para la codicia humana sino espacios de amor, de sostenibilidad, de cultura y de libertad. Una defensa que exige además de contundentes acciones legales también cambiar nuestros corazones desde los sentimientos viviendo el río desde dentro como sucede con los encuentros fluviofelices.

Acariciando las aguas del río Ebro frente a la monumental fachada fluvial de Tortosa. Foto: Fundación Tierra.

Por eso, más que las batallas contra la injusticia hay que dejarse seducir por canciones como las de Montse Castellà que canta a “la espera de que su voz rebote en vuestros oídos, cerca del río, a la vora del riu... “.

La noche toca a su fin. Llega el momento de abrazarme con la ninfa del río por ser tal como eres, tu lugar en el mundo está contigo misma. Abrazarse sin pudor, por la esperanza, la paz, la dignidad, la humildad, el paisaje humano que es el que verdaderamente está en crisis total.

La obra de Montse Castellà es este cántico que nos recuerda y alerta que “tenemos el derecho y el deber de convivir en paz, de legar un planeta que pueda mirarse al espejo y aguantarse la mirada. Es necesario remover conciencias. Somos herederos de un futuro por construir. Aún estamos a tiempo”.

Ojalá, ojalá, ojalá, ojalá

Ojalá la mente consiga convivir
con lo que el corazón quiere sentir

Ojalá, ojalá, ojalá, ojalá


Perfil de la artista

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Montse Castellà cantando el día 7 de julio de 2011 en su ciudad natal de Tortosa. Foto: Fundación Tierra.

El paisaje natal, la tierra, los ríos, la justicia son los sentimientos que marcan la obra de Montse Castellà. Carpe Diem y que la bondad es revolucionaria, son dos de sus lemas preferidos. Su dedicación a la música es fruto de un largo aprendizaje con profesores de la talla de Carme Canela, Ana Finger, Rosa Galindo, Paul Farrington, Helen Rowson o Nina. En 2004 crea el grupo Isla de Buda y edita su primer disco titulado Todo es relativo (PICAP) siendo la autora de música y letra de todas las canciones. En 2006 saca su segundo disco ya en solitario, titulado el El escritor inexistente (el indio músico). A finales de 2007 crea la productora cultural Lo Fardatxo (sinónimo de lagartija en el dialecto tortosino), desde donde promociona sus creaciones, encargos de composición, discos, espectáculos y conciertos. Su tercer disco Geminis, es un homenaje a una revista de resistencia cultural durante el franquismo publicada en su ciudad. Sus discos son para escuchar con el mismo cariño que se ha hecho.

Aquí y hoy, GEMINIS también es grito, suspiro, agua, tierra, protesta, propuesta, razón, corazón. GEMINIS es esperanza, paz, dignidad, humildad, paisaje humano. Un disco que incluye canciones como Ojalá.