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La primera calçotada urbana de la historia





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La primera calçotada urbana de la historia

 
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1. Reunión de amantes del calçot urbano
2. Corte superior antes de plantar
3. Las hileras calçoteras


 


 


Cultivar en la ciudad alimentos no dudo un pelo de que es loable tarea y aunque parezca este el lugar menos apropiado para conocer la digna ocupación de agricultor, hay formulas para ponerse al laboreo.  Es el aficionado o aspirante a horticultor/a urbana no solo un aprendiz de cosas importantes sino también un cultivador muy especial de experiencias, sensaciones, inquietudes, fracasillos los menos y grandes satisfacciones. Eso sí, para garantizar el éxito agrario siempre deben cumplirse y estar atentos a calendarios, riegos y atenciones a esos otros seres vivos, los que trabajan en el sustrato y los que se alimentan de el, del aire y del agua que les llega. Cuando el ciclo culmina, los humanos nos alimentamos de la producción natural que los elementos nos brindan, aunque estos provengan de la maceta de balcón del 2º3ª.

Para celebrar y agradecer a la naturaleza sus regalos compartidos para el cultivo de alimentos y promover el disfrute colectivo y familiar de las virtudes de la agricultura ecológica made in casa, hoy se ha inaugurado la primera siembra de calçots (cebollinos) urbanos de la historia, o por lo menos así consta en nuestros ecoregistros.

Una charla técnico estimulante ha sembrado y nutrido de los conocimientos básicos, consejos y hasta de plantel, cebollas blancas de Lleida, a más de una treintena de activistas y seguidores del cultivo en la ciudad y con la paleta en mano dispuestos a llenar sus espacios de la sabrosa verdura invernal. Muchos de ellos disponen de una terraza, balcón o patio soleado, con agua siempre a mano, y la mayoría ostentan ya el simbólico titulo de cuidadores de la tierra y gestores de gratificantes sensaciones, un poco largo pero bonito, no.

La Fundación Tierra, en colaboración con Tarpuna Iniciativas Sostenibles, ha propuesto esta jornada formativa para amantes de la agricultura urbana, animándonos a que este invierno cultivemos calçots en abundancia. Y han invitado también a participar a las escuelas que dispongan de huertos o jardines, seguro que de ilusiones deberían andar llenos.

Se ha comentado que plantar "calçots" es una actividad divertida y educativa, lo cual no dudo. También que su cultivo es muy sencillo; en un metro cuadrado de tierra se pueden plantar hasta seis cebollas para calçots. Además, resulta muy adecuado ahora su cultivo, dado que el invierno es una época de poca actividad en el huerto. Para dar comienzo a la primera gran “calçotada urbana” se plantarán los calçots a finales de este mes de septiembre para cosecharlos durante la primera semana de marzo. Y lo más sabroso de la jornada ha sido la propuesta de que con todas las cosechas se organizará una "calçotada" popular. 
Y mira si es riguroso el proyecto vegetal que los organizadores han iniciado un control de ecourbihortelanos para de esta forma estimar la producción en las cercanías de la próxima primavera. Han convocado a otros interesados a inscribirse a esta innovadora revolución verde a través de la web

Y para que quedara inaugurada la fiesta del calçot se ha procedido durante el día a la plantada oficial, donde hasta algún profesional de los medios de comunicación ha llegado a preguntar como podía apuntarse al tema.

Por si andas seducido con el tema, aquí el paso a paso como rápido para que te hagas calçoter@ mayor de tu reino:
Dispóngase de maceta, bote grande recuperado, tiestos diversos, una espléndida bandeja de horturba o cualquier otro espacio adecuado. Árese la tierra hasta que quede bien mullida. Con la azadilla o a mano abrase agujero en la rica tierra sustrato y a 10 cm de profundidad deposítese una cebolla blanca del tipo Lleida con un corte transversal en su parte alta. Cúbrase por completo y espérese con la calma típica del trabajador de la tierra a que en esta despunten sus frutos. Váyase cubriendo con tierra el calçot conforme va creciendo. Finalizando el invierno y cuando a la primavera le quede poco para asomarse, prepárese el labriego para la cosecha merecida. Ríndanse honores y agradecimiento a la madre tierra en el momento de cortar de cuajo sus frutos calçots y elabórese mejor en buena compañía de amigos y familia, con la recomendada y típica salsa y sobre todo disfrútese del momento, como un frugal y poderoso premio de la vida con sus vivos. Puede también brindarse, aunque sea con agua, por la fertilidad de la tierra, por el respeto a ella, por la energía de sol, por el ciclo del agua, por la lombriz oxigenadora, por el compost madurado, por las magias de las plantas y por la bondadosa tierra.


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