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Máquinas móviles para seres inteligentes





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Máquinas móviles para seres inteligentes

    
 
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1. Ligera llegada de Gemma al kurro
2. La bici de mi vecina, la mía y al fondo Baco
3. Extremadamente liviana, portátil, coqueta...
4. Marta, con su flamante Vitesse rotorizada



 


 


Desde que soy ciclista urbano habitual y sobre todo desde el mismo momento en el que comencé a disfrutar de las bondades de una bicicleta plegable hace un año, en mi caso una Dahon Boardwalk 6D con la que mantengo una apasionante relación que va pa largo, desde esos momentos iniciales siempre he estado dándole al palique sobre lo interesante que para el urbanita es moverse a limpios pedales, llegando a terapéutico casi. Además se puede pedalear con un bici que te coge en una maleta (una vez plegada), que puedes llevar en el metro, el bus, el tren, al bar, la oficina… sin gran coste energético ni casi molestia alguna.

Y lo que son las cosas, que incluso he llegado a investigar formulas atrevidas de seducción desde la bici y en árduos intentos de probar a ligar con ella he asistido puntual a las conferencias magistrales del bici artista y renombrado biciligón Oscar Patsi. De sus enseñanzas me quedó aquello de hacer la verónica a la elegida ciclista candidata para ocupar soñados espacios biciamorosos, una técnica atrevida que consiste en dar toda una vuelta completa entorno a la bicireina mientras ambos circulamos. Dejo constancia aquí de que sí ha habido un intento pero que no ha salido ni por asomo virtuosa, fustrando mis pretendidas ilusiones rodantes.

En otros términos, lógicamente me ha tocado ensalzar la bici plegable al mismo número de compañeros y de compañeras de especie, más o menos. Ha habido situaciones curiosas, inesperadas, siempre interesantes y amenas. Por lo general todo ha marchado bien, incluso las vueltas de pruebas, muchas veces transformadoras para los convocados. Sin embargo, a la hora de coger a peso la supuesta liviana bici, amigo, aquí las pequeñas diferencias que nos hacen ser casi iguales, han hecho mella. El peso de la máquina, en bastantes casos, ha quitado enteros al entusiasmo momentáneo. Y es que 14 kilos no le pasan desapercibidos a la mayoría de las mujeres.

Que conste que no estoy intentando identificar debilidades o fuerzas entre géneros, sino que traslado las sensaciones recogidas y en las que no pensé hasta que las conclusiones me llevaron a darlas por reales. Mi Dahon B D6 está en el limite de las comodidades forzadas para mi mismo y lo ha estado para por lo menos 5 compañeras de especie que la han tratado con ilusión. Muchas personas, hombres y mujeres, no han desarrollado la fuerza muscular suficiente para andar cómodamente con 14 kg en el brazo, cuando por ejemplo se bajan o suben las escaleras del metro.

Hay quien dice que la técnica nos hace humanos, o sea, que hacemos los cacharros que nos hacen falta, o eso creemos, para avanzar aunque sea con rumbo incierto y emocionante. Hacemos y es sabido, quizás 50 veces más de lo necesario, pero esta patología ya lleva tiempo enfrentándose a los límites del sentido común natural. Y entre la maraña aparecen artefactos esenciales. Con todo este rollo quiero decir que hay bicicletas plegables que en vez de 14 kilos pesan 8,6 kg. Esta disponibilidad tecnológica se me ha convertido en una auténtica revelación para mis labores de bici charlatán, labores que imagino me acompañaran hasta que la edad se encuentre con otras emociones.

Los festejos pasados son fechas de encuentro entre presuntas o seguras amistades, amores y familiares. Y es tradición bien conocida por todo quisqui que en esta época los afectos tienen detalles también materiales. Pues bien, a una de las mujeres de mi entorno cercano, seducida por las dos ruedas desde hace tiempo, que no tanto por el peso de la Dahón probada en algún momento, pues bien, el apuesto amado que tiene a bien compartir la vida con mi vecina de trabajo le ha sorprendido con una flamante Dahon Presto Lite. Sin duda, esta es la bici plegable de calidad que sobresale por ser la más liviana de las conocidas por un menda. Excelentes componentes y un diseño extremadamente estudiado convierten esta menuda máquina rodante, capaz de desaparecer debajo de un asiento de metro o bus dado su reducido volumen, en una bici sorprendente sin merma alguna de las exigencias para el cotidiano uso urbano.

Probada y comentada ya en algún momento de este rodado diario, grande ha sido la sorpresa de ver a la compañera llegar al edificio con ancha sonrisa y ligereza flamante. Si cabe, una gran ofrenda para mi satisfacción.
Los poco menos de 3 kilómetros entre cobijo y trabajo, después de larga temporada vital bien pisados, ahora son para Gemma acariciados desde los neumáticos de 16 pulgadas de la liviana y aliada compañera de transporte urbano más sostenible y ligera, imposible de momento.

No se libra mi bicivecina de un intercambio, aunque sea de una jornada, para disfrutarme yo también su fabulosa máquina rodante.
Debo contar aquí que en este año biciplegable, tres mujeres cercanas se han atrevido y pasado a la acción, con los mismos pesos o parecidos, a los que yo mismo meneo. Montse descubrió después de charla apasionada y ver de lo manejable del bici plegado, que quizás podía pensar en estudiarse con detalle el coste y los tiempos de un trayecto de no más de 4 kilómetros desde su casa al kurro. Sorpresa grata se llevo al hacerse propietaria de loable máquina y disfrutarla cada día en dos trayectos de ida y vuelta que nunca pensó que fuesen tan sorprendentes, cómodos, apacibles y hasta económicos en relación con el ticket del bus. (Atención, aquí los economistas solares. Sus cábalas financieras deberían presentar un animoso balance, y es que depende de la distancia e intensidad de transporte urbano que se sustituya, la amortización de la bici puede durar no más de un año.)

Lali, bicivecina de kurro, pues lo mismo que Gemma, se encontró en los inicios de la navidad con la ofrenda del amado compañero, que tuvo a bien corresponderle con uno de los más inteligentes obsequios destinados a la movilidad humana, otra Vitesse D3.

Y Marta, que es una de las figuras más estilizadas encima de una bici que mis ojos han disfrutado, ...por su elegante estilo, me refiero. Además de ser una curtida biciactivista de primer nivel superior, también quedó no hace mucho seducida por el poder plegable, y un día, en acto solidario me la encontré con su flamante Vitesse rotorizada (con un Rotor instalado, la mas sorprendente tecnología para eliminar de una vez por todas el punto muerto del pedaleo). Con la misma elegancia que la caracteriza pedaleando, me comento que subirse la montaña de Montjuic con la máquina le costaba poco y hasta disfrutaba. Prueba destacable que denota que quien esta fuerte y tecnopuesta al día , lo está y listo.

Por cierto, el proveedor oficial de todas las bicis Dahon de mi cercano entorno laboral amistoso es esa tienda taller y + de bici urbana, desde hace ya un tiempo auténtico templo Dahón en Barcelona. Espaibici entrega sus máquinas revisadas y equipadas con todo lo necesario para circular seguros y visibles.

¡¡ Gracias bicicompañeras y mucha salud para vuestras labores ciclourbanas ¡¡


¿Porqué éste diario?