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Nos visitan ilustrados ecologistas y más





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Nos visitan ilustrados ecologistas y más 

 
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Unidos por el Sol

¡¡A la rica cebolla urbana¡¡

 

He tenido la suerte de asistir a un encuentro con ecologistas del otro lado de charco que están de visita en BCN. Es mucha la satisfacción que genera saber y conocer a gentes y sus acciones movidas por las mismas o parecidas ilusiones que uno tiene, aunque medien miles que kilómetros entre las partes, pero que corroboran que nuestro mundo es cada vez más pequeño.

Hemos conocido a Maria Stella y Martín Almada, motores ambos de la Fundación Celestina Pérez de Almada, que con sede el Paraguay, se dedica a fomentar la educación alternativa, promover los usos populares de la energía solar y defender con fuerza la aplicación de los derechos humanos. Martín Almada recibió el 2002 el premio Nóbel Alternativo por toda una vida de compromiso y lucha a favor de la dignidad humana. Nos han hablado de todo lo que hacen con las cocinas solares y otros ingenios. Nos sorprenden, nos transmiten su fuerza y nos relatan vivencias únicas como la puesta en marcha y funcionamiento de la primera aldea indígena solarizada del mundo, donde todo lo que precisan 25  familias lo mueve el sol. Nos han obsequiado con un libro de recetas solares elaboradas con los alimentos locales, que con sólo imaginarlas uno ya está seguro que están de rechupete.

La organización que representan Stella y Martín hoy se ha sumado a nuestro club de amig@s solares. Un colectivo con un alto contenido emocional y de contundente acción directa; personas unidas por el deseo de no parar hasta que el empleo de las energías limpias toque techo, y como lo tienen muy alto,  me atrevo a dar garantías de que disponemos de trabajo para toda nuestra vida. Como colofón, nos han legado una canción preciosa de ritmo popular compuesta desde el corazón de Paraguay y, aunque se difunde con fines pedagógicos, tiene suficiente carga emotiva como para que a punto ha estado de hacerle saltar las lágrimas a alguno de los presentes. No hay duda que es el más bello y emocionante elogio musicado al sol que jamás he oído hasta el momento. No tardaremos en poner la canción y más datos sobre los veteranos ecologistas paraguayos a disposición de los que queráis oír y saber más.

Y para terminar la jornada, me he sumado a un taller práctico sobre como cultivar en la ciudad. La sala estaba llena a rebosar. Sin duda ha sido el mayor numero de hortelan@s urbanos reunido en BCN hasta la fecha. Los técnicos de Tarpuna, Iniciativas sostenibles, nos han regalado su sabiduría entorno al Horturba, una mesa de cultivo de chapa galvanizada que con un sistema de riego por goteo automático  permite a cualquier ciudadano que tenga espacio y sol,  ponerse manos a la tierra. Un útil para terrazas y balcones que permite acercarse a la tierra, tocarla, cuidarla, sorprenderse. El Horturba también permite conocer el valor de la agricultura y con constancia y mimos, comerse sus frutos hechos en casa, con sol, agua, nutrientes naturales y cariño. Experimentar con cultivar desde el corazón de la ciudad es una experiencia que ayuda a comprender mejor la actualidad del mundo agrícola que nos abastece de alimento, a entender que quizás jugar con los genes no es lo prudente, a que envenenar la tierra no debería hacerse, a que lo producido con buenos ingredientes es lo que mejor nos nutre, y que la tierra fértil también es una herencia vital para los que vengan.

Cada verdura es una central acumuladora de energía solar, que además cuando la has mantenido y cuidado durante su desarrollo en el balcón o la terraza de tu casa, puede llegar a generar una de las relaciones más intensas entre tú y la tierra. Consejos para comenzar la siembra primaveral, previsiones de cosecha, rotación de cultivos, control natural de plagas, distribución en poco más de un metro cuadrado de las verduras preferidas, problemillas vividos y respuestas clarificadoras nos han inundado.

Un reparto de planteles de lechuga, cebolla y otras verduras ha sido todo un detalle con los asistentes a la práctica agrícola por parte de Tarpuna. El resultado, algo parecido a un mercadillo alegre de noveles y ávid@s agricultores en medio de la noche urbana con luna casi llena incluida. Ha finalizado la jornada con una plantación de cebollas y lechugas, que si no recuerdo mal cogeremos de aquí a 3 meses las primeras, aunque las lechugas quizás en 2 ya estarán listas para nutrirnos. Cultivar la tierra, aunque sea en un tiesto, es un juego gratuito y sabroso, que puede llegar a generar los más rentables réditos producto de una sencilla inversión. Recomiendo no perderse la sensación de sentir como lo vivo es el mayor regalo universal.


¿Porqué éste diario?