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Pingüinos en el Empordà





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Pingüinos en el Empordà






1. José Luís con su camiseta de Autor Amigo de los Bosques, su libro y su alegría
2. La mesa de la presentación mientras habla el meteorólogo Francesc Mauri 
3. Hasta los más pequeños se han apuntao, por qué será...


Ando abrumado y contento al mismo tiempo. Abrumado porque todavía no he conseguido dejar de estar influenciado por el devenir informativo en televisiones, radio, prensa y su reflejo actual, que es esta red que me une ahora contigo. Todavía mi estado de ánimo se regula por lo que escucho y leo sobre el acontecer de la especie de la que soy miembro en este hermoso planeta.

Contento también estoy, porque para un ecologista que ya lleva tiempo reduciendo su impacto sobre la Tierra, el que se hable y escriba, forzados por la necesidad y sobre cuestiones ambientales, cada vez con más intensidad, lo considero un éxito de la cultura y la inteligencia humana.
Me es curioso observar como los actores que hablan y escriben lo hacen como yo lo estoy haciendo ahora, por el placer de comunicar con otros lo que se piensa, lo que se quiere, lo que se anhela. Pero también lo que interesa. En el acontecer de la crisis ecológica en la que ya llevamos tiempo dando tumbos pero que ahora está ya pillándonos sin confesar, miembros de todos los gremios y sectores, los bondadosos y los tiranos, tienen pluma.

Un día normal puede ocurrirte algo parecido a lo que me ocurrió a mi ayer.
Bajo en bici al metro, mañana primaveral y calurosa, creo que debería y tocaba que fuese un poco más fresca. No cojo nunca partes de esa invasión de papel impreso lleno de información sencilla y que informa a adormilados viajeros rumbo a sus kurros, la prensa gratuita. Pero depende de según lo que me ofrezca la trayectoria visual, si suelo echarle un ojo a los titulares que me brinda el vecino. Vacaciones de semana de primavera, para mí laicas, con récord de muertos en el asfalto, ciento cuarenta, creo recordar. Es tan bestia el número de caídos por la velocidad y la técnica que si te paras a pensar sólo un momento, compite con los caídos a diario en invasiones, guerras y otras mezquindades. El coche mata y ha matado ya mucho, lo que me lleva a pensar que como especie, nuestra relación con la máquina todavía está en pañales. Dos páginas más allá, el titular sobre tormentas de arena sobre Pekín y la imagen de coches marrones y humanos enmascaraos no me sorprende. Deforestar, arrasar, aniquilar el manto verde, tiene su precio, cada vez más alto, y cada vez más intenso y doloroso.

Llego a un curso sobre Linux, ese sistema operativo que suena a libertad y fraternidad tecnohumana y que mañana te cuento. Mientras espero que comience la presentación me cojo a mano y atraído por el titular las nuevas energías que se imponen, y con interés me lo leo de cabo a rabo. Una doble página donde se comentan todas las fuentes limpias de energía, sus ventajas y desventajas, solar, eólica, biomasa, las clásicas faraónicas de la hidráulica y, toma ya, la jodida nuclear de fusión y la soñada fisión se cuelan, el lobby atómico no pierde una, y sigue mintiendo y diciendo en todo los lugares, que su tecnología, sucia y peligrosa, nos salvará de los efectos del cambio climático y de la crisis ya en marcha del final del petróleo. Mientras, miro por la ventana, y me dejo sentir como este hermoso planeta se calienta rápido, muy rápido, todos hacemos mucho calor sólo con movernos, nutrirnos, divertirnos... mientras se llena de humanos devoradores de recursos y futuro. Y entre la masa, los estrategas mentirosos y oportunistas, como asesinos en serie bendecidos por la santa sociedad en aras del progreso que no deja de matar a humanos y a todas las demás especies, soñando con un futuro que a este paso no existirá, creo yo, claro.

Enredado, atiendo correos, y todavía no puedo dejar de abrir alguno de los boletines. El títere Bush y toda su banda de banqueros globales que lo aplauden en el teatro, resultan que eso del cambio climático llegan a considerarlo un ataque contra el modelo de sus vidas, una conspiración contra su economía por parte de ONGs, lo tratan como una chorrada promovida por sus enemigos extranjeros. Para ello leen, casi por decreto a novelistas de ciencia-ficción y convierten sus libros, Estado de miedo del cuentista Michael Crichton, en algo así como la misma biblia que los orienta en sus pesadillas y objetivos de interés nacional. Eso si, rechazan informes científicos y comprometidos, que la otra América, admirada y querida por mí, les presenta. Es lo habitual por el grupo de poderosos que más ensucia y mata en el mundo. Mi ánimo cae, pero sólo por momentos.

Hoy, José Luís Gallego, periodista activista ecologista padre y amante de las setas y de las otras especies que vuelan, corren, se aman y nos regalan cantos y sensaciones, hoy ha presentado su último libro, Pingüins a l’Empordà, editado por Rosa dels Vents. Y claro, a los colegas hay que felicitarlos siempre, pero sobre todo hacerlo el día que presentan el fruto de muchas horas de investigación, análisis, creatividad, y en el caso que comento, también muchas horas de pasión, de incertidumbre, de descubierta, y hasta de dolor.

José Luís explica para todos, qué es el cambio climático y cómo nos afectará esta alteración que ya lleva tiempo haciendo estragos y que tú y yo y todos los demás que han estado y ahora estamos, contribuimos a acelerarla. En la mesa le acompañaban dos periodistas, Helena García, con la que comparte espacio ambiental los martes por la mañana en TV3 y Francesc Mauri, el humano/hombre del tiempo, al que tengo por más sensible y comprometido y que ha comentado que en 30 años hemos conseguido un lamentable objetivo, cambiar el clima para que las primaveras sean un 20% más secas y las floraciones lleguen antes. Si te gustan los glaciares del Pirineo, mejor que vayas a verlos antes de que ya no estén. Todos han elogiado a las fuentes de energías renovables ya no como solución sino como necesidad vital. Se ha escuchado la llamada a convertirnos en ciudadanos más eficientes con el uso de la energía, a disfrutar y querer más a lo nos rodea y es cercano, a la naturaleza que nos acoge, porque esa pequeña porción forma parte de un único y maravilloso planeta, y es que no hay otro.

Eso sí, el libro es Amigo de los Bosques, esa campaña de defensa vegetal, vital y urgente, donde Greenpeace convence a escritores y editores a que no dejen huella en la destrucción de los bosques del planeta. Con mucha ilusión le he hecho la foto al autor, la camiseta y el libro en sus manos, realmente le han quedado muy bien, joer, si hasta he notao la emoción en su rostro, entre firma y firma de su libro a los asistentes.

Ya por la noche, y mientras ando en una especie de limbo energético vital, un informativo de la TV suelta durante varios minutos imágenes de chimeneas tirando humos, glaciares que se desprenden, aquí ya hemos perdido el 75%; inundaciones de ríos, ya habituales cada primavera; temperaturas que suben, 1 ½ ºC durante el siglo ya pasado. La ministra del ramo comenta que hay que frenar emisiones, que hay que cumplir con Kioto. Pero porqué no se atreve a anunciar que estamos en situación de guerra contra el planeta, de que hay que hacer la Paz, de que el maná tiene que llegar para los que todavía tienen que llegar.
 
La radio, la TV, la prensa, la red, seguirán informando y muchas veces mareando la perdiz, mientras, en la calle, cada vez es más sencillo observar que nos estamos cargando, no el mundo, sino nuestra supervivencia en él. Quiero que todo esto no me abrume y me haga perder la contentura, y para ello tengo una receta personal: reducir el consumo radicalmente y sin temor, reducir a 1 hijo por pareja la media poblacional, aquí y en cualquier lugar el mundo (árdua tarea pero vital y lógica si haces números), conocer a las otras especies que me acompañan y convencer a los mezquinos de que el juego sucio se acaba. Simplicidad Radical es mi manual, te invito a conocerlo.
 
¿Llegarán los pingüinos al Empordà?, a este paso igual sí, pero ¿dónde estarán las mariposas?, ¿quedarán en algún lugar?

Gracias José Luís, por colaborar en que todos le demos una oportunidad a las mariposas del mundo.



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