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Ruta ecológica - Comunidad Valenciana





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Ruta ecológica - Comunidad Valenciana

 
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La ecotienda de Eva

Angel, trabajador de la Tierra

 

Ya llevo tiempo con la idea de que viajar tiene que ser productivo y, por supuesto,  también eficiente. El sábado voy a visitar la II Feria de las Energías Renovables y Tecnologías del Agua que se celebra en Roquetas de Mar, Almería y que intenta reunir a las empresas y el sector profesional de la economía solar.

Bien, este es el motivo que justifica el viaje y el plan es hacerlo en coche, esa habitual fábrica de CO2 pero que da una gran libertad de movimientos. Voy a aprovechar el viaje también como excusa para descubrir y encontrar en la ruta a personas y lugares donde la ecología en acción es la tónica. La ilusión, sentirme parte de la red y también hacer eco de las experiencias.
Marcho en el Nissan Micra, compartido, cargado hasta la bandera, por aquello de que hay que aprovechar y llevar y traer cosas, tónica habitual en mis viajes. Me he comprometido a revisar e ir reparando por el camino las pequeñas cosillas pendientes en la máquina que nos mueve.

Nos despertamos en Mas de Miguelito, un proyecto familiar de turismo rural y ambiental situado en Sant Mateu (Castellón). Terreno seco, poca agua, muchos olivos y almendros, y una gran rehabilitación y ampliación realizada con criterios ecológicos, de las manos de toda la familia durante los últimos años y que está lista para inaugurarse. El sol calienta el agua y la leña las estancias, la electricidad la generan con sol y un poco de viento ya que disponen de una instalación solar fotovoltaica y un pequeño aerogenerador. Les hemos llevado una cocina solar parabólica Ksol 14 ya que andan con muchas ganas de ofrecer infusiones y repostería solar durante las actividades que organizan. Su lugar en el mundo: Lat. 40º 26.88N - Long. 0º 12.93E

Bajando hacia el sur llegamos al pintoresco pueblo de Borriol y visitamos Castesan, una particular ecotienda que ofrece productos de consumo justo, artesanía y alimentación ecológica. Un buen lugar para cargar la cesta de rica repostería y alimentos más contundentes, aunque nuestro plan es comer frugal, de forma autónoma y saludable.

Todavía en Castellón, seguimos bajando y no tardamos en llegar a una finca en la ribera del río Mijares, en el término de Burriana. Nos recibe Ángel, el encargado de la huerta del proyecto Eco-Millars, que está gestionado por la Fundació Tots Units, dedicada a inserción de personas en dificultad social pero bajo el prisma de la ecología.
Eco-Millars ha llegado ya al limite de aprovechamiento de todo el espacio cultivable: unas 4,5 hectáreas. Abastece semanalmente a cada vez más familias, ahora unas 35. Se puede llenar la cesta en la misma finca aunque también distribuyen a domicilio, a tiendas de alimentación sana y hasta a un parvulario. Pascual Ayet es el coordinador del proyecto, entusiasta de la agricultura sin venenos e ingenioso de la diversidad. Entre clases y huerta, nos ha comentado como marchan los cursos de formación y orientación laboral. Han dado un salto cuantitativo al integrarse en la Cooperativa Terra Sana, de productores y consumidores ecológicos. Esta, como la sosteniblidad del proyecto, va consolidándose.
En la finca, personas con dificultades de inserción laboral y social llegan, tocan la tierra y reciben formación en una de las profesiones más maltratadas, necesaria y vital de nuestro sistema, la de los cuidadores de la tierra y de nuestra salud.

Nos hemos desplazado a la sede de la Fundació Tots Units en Vila-Real y hemos felicitado a sus gentes por añadirle a la agricultura ecológica la genuina faceta de la integración de personas con dificultades. Además hemos sabido de Reciplana, la empresa de gestión medioambiental de la organización que cuenta con una sección de reciclaje de cartón y plástico. También gestionan el Rastro, desde donde se recoge todo lo útil que desechamos, recepcionando infinidad de cacharros y muebles que desde talleres de restauración vuelven a un mercado de segunda mano con las mejores garantías.  Dejamos el lugar observando como una enorme pirámide de bolsas de ropa usada espera su turno para una gestión de revalorización. Mucho de lo que me preocupa e interesa coincide con lo que me he encontrado y sentido en este lugar.

Manteniendo los principios de una conducción eficiente hasta lo posible, por lo tanto, no siempre,  hemos llegado a Callosa de Segura en el sur de la provincia de Alicante. Nos ha traído aquí el Museo del Cáñamo (Tel.: 966 756 767), y a pesar de pisar el acelerador más de lo debido, hemos llegado tarde para verlo. Sin embargo, todavía hemos dado con Roque Albert Lucas, maestro y callosino, motor de todo lo etnológico cañamero del lugar. Es autor de un libro que recoge la historia y esplendor de la industria del cáñamo en su pueblo, que fue el centro estatal de referencia, ya que se realizaban todos los procesos, desde el campo al producto final en forma de cuerdas y sogas, suelas de alpargatas, etc... Muchos detalles y curiosidades sobre la vida entorno a la fibra vegetal peor tratada de la cultura agraria, van llenando nuestro interés por saber más sobre los usos y posibilidades ecológicas de este singular vegetal. El cultivo del cáñamo, al margen de sus usos lúdicos, está recuperándose y despertando el interés de cada vez un número mayor de personas que valoran las bondades agrícolas y las enormes posibilidades de este vegetal. El cáñamo, antes de la invasión de los plásticos y la prohibición de su cultivo, tenía y tiene ahora aplicaciones en cosmética, alimentación, para confeccionar fibras textiles de propiedades sorprendentes o para fabricar papel. En fin, debemos reconocer que no estamos aprovechando casi nada de un autentico y valioso regalo vegetal.

Más al sur, nos espera una presunta noche en casita bioconstruida dentro de un espacio de esos donde se cultivan alimentos y otros valores. Hasta mañana. 


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