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Semana de la Bici y otras ecocosas





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Semana de la Bici y otras ecocosas
 
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1. Todos por la bici
2. Wildman y los comestibles
3. Juicio a la Libertad
4. Una pérgola solar más sostenible



 


 


Ha comenzado la Semana de la Bicicleta Urbana en Barcelona. Fiesta mayor para la promoción de la más suprema máquina verde y eficiente como ella sola. Un montón de actos están a disposición de todos los ciudadanos autóctonos o visitantes, que han encontrado o buscan en las dos ruedas la acción más ecológica y saludable a su movilidad.

Eso sí, lo mejor es venir en bici, aunque lógicamente se puede también llegar a pie a las carpas que la Comissió Cívica del Vianant (peatón) y de la Bicicleta han montando enla Plaza Catalunya.
Hay exposiciones, entrega de carnés ciclistas, Inspección Técnica de Bicicletas, salidas nocturnas, juegos y talleres infantiles, reparto de guías... Vamos todo un empacho saludable con el único objetivo de generar el máximo posible de bicios@s sin remedio. Ya iré contando porque no me quiero perderme nada de lo que ocurra.

He leído en la prensa que el sábado los samberos fueron unos 400 mil. No he leído en la prensa, nada sobre el acto lúdico del sábado, contra la ocupación de Irak y Palestina. Allí éramos los mismos pero divididos por mil. En fin, ojalá podamos seguir bailando siempre y en Paz.

Me ha sorprendido saber, según la prensa, lo que puede llegar a costar una boda donde no me han invitado. Resulta que hay quien para casarse se gasta más de 21 millones de euros, y una enorme parte procedente del erario publico. Y esto igual sin contar los anillos, que por cierto quizás sean de oro y lleven algún diamante, ambos lamentables símbolos de la destrucción social y ambiental del planeta. Aprovecho para recordad el tamaño de la huella que dejan sobre la tierra dos anillos de boda de oro. Un agujero de 3 x 1,8 x 1,8 metros y en materiales removidos unas 20 toneladas y miles de litros de agua contaminados. De la huella de los diamantes no tengo muchos datos, pero no me hacen falta para imaginar que todos están manchados de sangre y sufrimiento humano. En fin, no me pienso ecodeprimir, que si no me ganan.

Pero la boda que más me ha llamado la atención, a la que si me gustaría rendir realmente mis honores y sobre todo a la que si me hubiese gustado ser invitado, es a la de Wildman Steve Brill, un guía naturalista en los parques urbanos de New York. El evento fue todo un ejemplo de frugalidad y vida simple. La carta del convite fue a bases de plantas silvestres recogidas por ellos, bebidas caseras e ingredientes vegetales. No dudo que hubo chistes vegetales y quizás mucha más alegría y menos circo que en otras bodas más rancias y carentes de esencia. ¡¡Un ecobrindis, que nunca es tarde, por la veterana pareja frugal y auténticamente sostenible y mucho más real que algunas otras¡¡

Mientras, el fascismo reinante juzga a los trabajadores de la sostenibilidad en Miami. En Estados Unidos se ha iniciado el juicio contra Greenpeace para ilegalizarla declarándola organización criminal. El motivo, la acción de protesta pacífica contra un barco cargado de caoba talada ilegalmente en el Amazonas. Ocurrió cerca del puerto de Miami y colocaron una pancarta con el lema "Presidente Bush, detenga la tala ilegal". El objetivo era poner en letra y que se viera lo que siempre puede verse si preocupara y ocupara a legisladores y responsables políticos. Ocurrió todo lo contrario y parece que esto irritó a los aludidos. Talego de una semana y multa para los de la pazverde y parecía que listo, pero no. El fiscal general del estado quiere aniquilar a los que dicen la verdad, a los que defienden activamente el medio ambiente de todos, a los que no cobran comisiones por ello y siempre emplean armas de conservación masiva. Yo por lo menos estaré atento estos días, la cosa es seria y preocupante, sumo y sigo. Y si te animas, diles a Bush y al fiscal John Ashcroft que persigan a los madederos ilegales y no a los defensores del medio ambiente.

Por suerte he podido evadirme de esa sensación de impotencia que por arte natural uno intenta reconvertir en argumentos para la resistencia. Me ojeo, leo y disfruto una columna en el periódico La Vanguardia escrita por un admirado trabajador del sector laboral de las acciones sostenibles sin remuneración alguna. Jordi Miralles ha iluminado mís visiones sobre el mastodonte energético centralizador, la llamada Pérgola Fotovoltaica plantada en el Forum de las Culturas.
La pego aquí, para el fomento de la cultura energética limpia y combativa:

Un millón de soles

En 1915 en Sabadell se construyó la primera torre de cemento armado: la Torre de l'Aigua, cuya finalidad era dar presión al suministro del agua. Hoy, pese a ya no ser útil, es uno de los símbolos de la ciudad y un ingenio que proporcionó durante décadas un bien preciado: agua a presión. La pérgola fotovoltaica con sus 2.668 paneles y 3.372 m2 de área y los 6.000 m2 que se instalarán en el centro de la plaza sumarán un millón de vatios capaces de generar la electricidad que precisan unas 1.000 viviendas. La vida operativa estimada de los paneles fotovoltaicos de la pérgola del Fòrum puede ser de unos 30 años. Son un símbolo de la necesaria era de la economía solar. Aunque es una contradicción que nuestro país esté en la cola solar pese a ser de los más soleados.

La energía solar fotovoltaica es una tecnología cuya mayor eficiencia se alcanza en pequeñas instalaciones. Para hacer una comparación, la pérgola del Fòrum es como el superordenador Big Blue, que ha quedado obsoleto porque la potencia de los ordenadores actuales está en su capacidad para interconectar pequeñas máquinas. La pérgola fotovoltaica del Fòrum es un símbolo, pero hubiera podido pensarse no tanto desde la espectacularidad como desde el pragmatismo. Imaginemos que en lugar de una sola megapérgola fotovoltaica se hubieran diseñado 200 girasoles solares (estructuras que siguen el sol automáticamente) de 5 kWp plantados por todo el hormigón del recinto. Cientos de soles que generan energía eléctrica y dan buena sombra debajo de ellos. Cientos de girasoles que siguen el sol desde el orto hasta el ocaso, que ilustrarían con mucha más contundencia las posibilidades de esta tecnología. Cientos de girasoles que hubieran podido ser construidos con aportaciones de la ciudadanía en forma de cooperativa y que tras el Fòrum hubieran podido beneficiarse de las primas para la energía solar. Cientos de girasoles fotovoltaicos que simbolizarían la verdadera voluntad de implantar no tanto símbolos arquitectónicos como máquinas energéticas para el siglo XXI.

El “skyline” del Fòrum es solar, pero imaginen que todo el recinto hubiera sido una selva solar que captase desde el amanecer hasta la puesta de sol cada fotón. Traten de imaginar el inhóspito paisaje arquitectónico de esta remodelación urbanística como un bosque energético. Eso sí hubiera sido una revolución, aunque no hubiéramos cambiado el “skyline”, que poco importa.


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