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Una semana única (II)





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Una semana única (II)

 
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1. Con otras especies
2. Un experto Pokemon
3. La primera noche sobre ruedas



 


 


Rumbo al Oceanográfic, nos cogemos el autobús de línea que en no más de 15 minutos nos ha depositado en las cercanías del que dicen sus promotores y admiradores es el más impresionante de todos los acuarios de Europa. De hecho está en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un espectacular espacio cultural en exceso simbólico y ostentoso por sus construcciones metálicas y curiosas, sobre el antiguo cauce del río Turia.

Flipamos de lo lindo viendo a otras especies que nos acompañan en esta aventura terrícola, esta vez marinas y para nosotros difíciles de acceder a ellas si no es en sitios como este, un espacio con toque futurista en sus formas y contenidos.
Ambos sentimos por el mar respeto y admiración, motivo para permitirnos un lujillo acudiendo a esta catedral del culto ambiental salado.
Excesivo el choque entre el calor exterior y el fresco interior, una cuestión que sería bueno resolver por el bien de la salud de los humanos y demás especies y como todo consumo energético, por la salud del planeta.

Hemos estado en escenarios de islas, hemos conocido una parte de la vida de los diversos océanos, y también una parte de la Vida que se mueve por los humedales, los trópicos y el cercano Mediterráneo. Puedes visitar la web y clicar en la imagen de plano interactivo, y asi le echas un vistazo con sonido al lugar, que igual es suficiente para hacerse una idea y valorar si vale la pena asomarse algún día.

Reflexionando, creo que estos espacios para el ocio, si se diseñan con inteligencia y se llenan de contenidos e invitaciones a la acción por el respeto medioambiental y la protección de los hábitats, quizás reduzcan la presión sobre los espacios naturales que representan. Si aquí lo pasamos bien evitamos ir más lejos a conocerlo, sería lo prudente.  Personalmente prefiero lo encajonado de forma artificial y cómoda que lo natural a discreción y desmesura.

Autobús y rumbo a la estación de tren. Haciendo tiempo en la cafeteria de la estación, me he enterao que Pau es un experto de primer nivel en la serie Pokemon, de la que a mi solo me sonaba el nombre y que despues de la charla he quedao ilustrado y bien informado. Resulta que conoce a los personajes mirando un poster por la cara de atras y fijándose en el perfil acierta siempre en sus nombres, que por cierto son de lo más extraños. Detecto que bastantes horas de televisión son las que despiertan la curiosidad infantil por las mascotas e idolos. Por cierto, ha sido un rato agradable.

A las 00:15 horas hemos ocupado un departamento de dos plazas del tren hotel que a las 7:30 nos deja en una estación casi perdida en la zona norte de la provincia de Granada.

De Pau, que es su primera noche en una cama dentro de un tren, no he dudado que el sueño comenzaría nada más decir buenas noches.
Y con tres distintos tipos de trenes en la contabilidad de la movilidad sostenible del día y casi 800 kilómetros disfrutando de la vida, ... cosas del tren. Me acurruco en la confortable cama rodada, pensando en que en un rato comienza otro día de esos únicos.


¿Porqué éste diario?