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Visita al horno solar del Padre Himalaya

Le llamaban el Padre Himalaya por su altura (1,93 m) aunque su nombre era Manuel Antonio Gomes (1868-1933); portugués de nacimiento e hijo de una familia pobre, por lo que desde muy joven vio en la profesión eclesiástica su oportunidad para estudiar y alimentar su ingenio y pasión por la ciencia. Hoy una de sus obras más emblemáticas de este hombre excepcional, pero olvidado por la historia, tiene una réplica cerca de donde en 1900 implantó -no lejos de su ubicación original en Sorède - Sureda, pueblo del pirineo oriental francés- su monumental horno solar.

Imagen del horno solar instalado en el Coll de Bruc de Sorède-Sureda en 1900 a la izquierda y a la derecha la réplica (2016) en el Mas del Ca de Sorède-Sureda no lejos de su ubicación original en un espacio destinado a demostraciones públicas.

La pasión del Padre Himalaya era la ciencia y pronto abandonó su país para satisfacer su insaciable curiosidad. En 1899 se estableció en Sorède-Sureda para dar rienda suelta a la construcción de un ingenio solar destinado a fundir metales. Así que en el año 1900 en en este pueblo cercano a la frontera española se dispuso, con la ayuda de sus habitantes, a construir un reflector solar de 5 metros de diámetro con una superficie de espejos de 70 m2 y una potencial de unos 10 kW que alcanzaba 900 ºC. Con este ingenio, inspirado en las lentes tipo fresnel, pretendía industrializar un máquina solar para fundir metales.

El horno solar del Padre Himalaya con las cocinas solares parabólicas donadas por la Fundación Tierra a principios de 2017 a la asociación Amis du Padre Himalaya.

Los experimentos que realizó este sabio portugués en Sorède - Sureda con su horno solar dejaron una profunda huella en los habitantes del pueblo. Sin embargo, su iniquietud solar lo encaminó primero hacia Paris y luego en 1904 en la Exposición Internacional de San Luis (Estados Unidos) donde construyó el llamado Pirelióforo (literalmente significa que extraye el calor del sol), un monumental reflector solar de 13 m de altura, 6000 espejos y 80 m2 de superficie reflectora. Le valió un meritorio premio.

Un ingenio solar de alta tecnología que sorprende si uno tiene en cuenta que el original fue realizado en el año 1900.

Pero la visión por las energías renovables del Padre Himalaya, al igual que su altura corporal, iba a contracorriente. Apareció en un momento de la historia en el que el carbón y el petróleo estaban en pleno auge. Aunque llegó a publicar 25 patentes en diferentes ámbitos y escribir numerosas obras de divulgación científica (especialmente en su etapa de residencia en Argentina entre 1927-1932),  murió en el anonimato nuevamente en Portugal en 1933.

Su obra permaneció más de medio siglo olvidada hasta ser rescatada por el historiador portugués Jacinto Rodrigues, profesor de la Universidad de Porto que hizo del Padre Himalaya objeto de su interés histórico.  A raíz de las pesquisas por el pueblo de Sorède - Sureda de este historiador portugués, uno de sus habitantes, Antoine Sánchez, francés de origen español, percibió el notable interés del trabajo que hizo el Padre Himalaya en su pueblo y que era un patrimonio cultural e histórico que debía recuperarse.

Sofisticado, potente, revolucionario, ingenioso, un alarde tecnológico de 10 kW de potencia solar reproducido con toda exactitud y funcional.

La gesta centenaria del horno solar del Padre Himalaya en Sorède - Sureda activó en el ímpetu de Antoine Sanchez el fundar los "Amis du Padre Himalaya", una asociación para promocionar el trabajo científico de este ingenioso solar. La empatía de Antoine rápidamente captó la atención de los científicos de la región como el profesor Amand Darbon o Jean-Jacques Serra, ligados profesionalmente a los hornos solares instalados en la cercanía.

El horno solar del Padre Himalaya en el momento de una demostración con el foco a plena potencia solar destinado a fundir metales.

Antoine Sanchez y este importante colectivo científico se animaron a lanzar en 2006 el reto de reconstruir el reflector solar que el Padre Himalaya junto con los habitantes de Sorède había instalado en el Coll del Bruc en el año 1900.  Tras once años de árduo trabajo de los Amigos del Padre Himalaya (con 244 miembros), la replica operativa del horno solar del Padre Himalaya fue inaugurada en Sorède el 29 septiembre de  2016 en un lugar no lejano del emplazamiento original.

El horno solar del Padre Himalaya es una pieza única de 3,5 toneladas y 260 espejos ajustados al milímetro en el reflector.  Una obra de más de 250.000 euros inversión realizada gracias a una suscripción popular promovida en 2011 por la asociación y en cuya construcción se inviritieron más de tres mil horas.

Diferentes demostraciones pedagógicas sobre el poder de la energía solar a cargo de miembros de l'asociación de Amigos del Padre Himalaya.

Al visitar esta obra uno tiene claro que no es sólo un homenaje a un hombre preclaro y precursor de la energía solar térmica, el Padre Himalaya, sino también un hito a la convicción profunda de la generación actual de Sorède - Sureda por impulsar una idea también innovadora que se inscribe en el lema de la asociación “utilizar el pasado para construir el futuro con energía renovable”.

Hoy el horno solar de Sorède - Sureda es también una atracción turística (que además tiene un bonito himno musical compuesto por Antonio Bueno) para la región. Además los voluntarios de la asociación atienden sesiones concertadas (hay que contactar previamente), en las que los ingenios solares del lugar se emplean como una herramienta de enseñanza. Pero el monumental reflector es sobretodo una herramienta de investigación en una zona con tradición en grandes hornos solares.

La cocina solar Alsol 1.4 y el reflector Scheffler de 2 metros cuadrados donados por la Fundación Tierra a la instalación del Four Solaire de Sorède - Sureda.

La historia del Padre Himalaya ha convertido a este pequeño pueblo pirenaico en el acicate para demostrar el poder de la energía solar. Asistir a una demostración de este reflector pone la piel de gallina pues todo ha sido reproducido como lo fue en la época sólo a través de las fotografías y un nutrida ciencia en óptica e ingeniería. También es impresionante como el tesón de un hombre, el presidente de la Asociación Amis du Padre Himalaya, Antoine Sanchez ha conseguido aglutinar a tantas personas de diferentes inquietudes pero todos entusiastas de las energías renovables.

Hoy, sin duda, el sitio del horno solar de Sorède es una de las pocas aulas de energía solar en Europa. Precisamente, por esto, la fundación Tierra donó algunos de sus reflectores solares a esta asociación para ser exhibidos junto al horno del Padre Himalaya. El padre Himalaya murió en el anonimato, pero su pasión solar ha resucidtado nuevamente. Esta monumental pieza que es una réplica exacta de la original del 1900 es el mejor homenaje para que su legado sea el visado para un futuro más sostenible como el que imaginaba este sabio portugués en el apogeo del sucio petróleo.

Durante todo el verano hay demostraciones, pero una buena ocasión para visitar el horno solar de Sorède - Sureda será el próximo 27 de agosto de 2017 cuando la asociación Amis du Padre Himalaya organiza un encuentro de ingeniosos solares abierto a curiosos e interesados.

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Fotos: Fundación Tierra.

actualizado: 
07/07/2017