Pedalea con una bicicleta de tu talla

Está claro que ir en bicicleta no es difícil pero requiere de algunas habilidades, especialmente, mantener el equilibrio, conducir la bicicleta por donde queremos y estar atentos al entorno que nos rodea para no causar o ser víctimas de algún accidente. A estas habilidades hay que añadirle la fuerza muscular para pedalear la cual dependerá del relieve del terreno.

La altura de la entrepierna al suelo multiplicada por 0,65 determina la medida del chassis de una bicicleta para que se adapte a nuestra constitución corporal.

Las características de una bicicleta deben adaptarse o facilitar su manejo en función de su uso. No es lo mismo una bicicleta para correr, para transporte de mercancías, para circular por montaña o por la ciudad. De ahí que el diseño de una bicicleta condiciona su uso principal.

Los ciclistas urbanos, o sea, los que apuestan por la bicicleta como sistema de transporte pueden recorrer una media de 2.000 a 3.000 km anuales, lo cual puede traducirse en que uno puede permanecer hasta más de 200 horas montados en la bicicleta.

Es evidente que  la idea de que para circular por la ciudad no importa la bici escogida puede ser contraproducente. Quien escoge la bici como sistema de transporte pasará probablemente muchas horas montado en la bicicleta y esto puede acarrear problemas físicos si no se han atendido algunos criterios de ergonomía.

La altura del asiento debe permitir que estando el pedal abajo queda la pierna casi estirada y toquemos al suelo con las puntillas del pie.

Aunque ir en bici es saludable y contribuye a un sin fin de mejoras fisiológicas (cardiovasculares, musculares, metabólicas, etc.) también debemos aceptar que un uso inadecuado puede incitar determinadas lesiones (tendinitis, distrofias musculares, hipodermitis, etc.).

La ergonomía aplicada a la bicicleta constituye una asignatura básica y que a menudo es poco conocida. Aunque ya existen empresas, como Duopower, que diseñan sillines ergonómicos para evitar molestias perineales. La bicicleta no deja de ser una máquina que se acopla a una persona y por tanto esta debe adaptarse a las características del usuario y sólo a continuación adaptar el diseño al uso prioritario (ciudad, montaña, velocidad, etc.).

Personas y tallas de bicicleta
Está claro que un sastre o un/a modisto/a confeccionan prendas a medida. A nadie se le ocurre comprar un vestido y no preguntar por su talla. En las bicicletas no es muy diferente, al fin y al cabo, esta máquina precisa de una interacción con diferentes partes de nuestro cuerpo y debe adaptarse a la diversidad humana. Los fabricantes de bicicletas ponen al mercado diferentes tallas de chasis de bicicleta. Aunque dejando a parte las infantiles todas las bicicletas nos puedan parecer iguales existen algunas medidas básicas que varían de una a otra. La talla del chasis de una bicicleta es una relación entre la altura del ciclista y la distancia entre la entrepierna y la planta del pié. 

Un error común es pensar que el asiento debe estar suficientemente bajo como para poner los pies en el suelo. La posición de la pierna entonces está demasiado flexionada.

Existen tablas que facilitan la equivalencia entre la altura del ciclista y la talla del chasis que mejor se adapta a la persona. La talla del chasis corresponde a la distancia que hay entre el eje del pedalier hasta el final del tubo donde se introduce la tija del sillín. Las medidas del chasis se expresan en centímetros o en pulgadas (ver la imagen de la tabla que se adjunta unos párrafos más abajo)

Otro sistema para calcular la talla del chasis requiere multiplicar por 0,6 la medida entre la entrepierna y la planta del pié de una persona. El resultado nos dará directamente la medida del chasis. De todas maneras esta relación puede ser de 0,65 si queremos escoger una bicicleta de carretera y por 0,55 para una bici de montaña. Lógicamente, las medidas de los chasis de bicicleta no varían centímetro  a centímetro por lo que siempre es mejor escoger la talla más pequeña puesto que siempre la podemos rectificar con la altura a que coloquemos el sillín.

Otra característica del chasis de la bicicleta es la forma. El diseño de un chasis pretende responder esencialmente a facilitar el uso. Antiguamente las bicicletas se fabricaban con barra alta para buscar una estructura de chasis lo mas rígida posible, siendo las de barra baja algo mas débiles. En la actualidad, con los materiales que se trabaja y las técnicas de fabricación no existen diferencia entre los dos tipos de chasis.

La tabla siguiente recoge las equivalencias en los estándares de los fabricantes (las cuales no son exactamente la transposición exacta en las correspondencias métricas).

Una bicicleta urbana requiere de una circulación que está marcada por las continuas paradas y un cuadro sin barra alta facilita montar y desmontar y que por descuido podamos darnos un golpe en la entrepierna. En cambio la barra alta confiere a la bicicleta que esta sea más manejable, lo cual puede ser esencial para situaciones que requieren un buen equilibrio como puede ser bajando una pendiente de montaña. Lógicamente, también hay aspectos estéticos en el diseño de una bicicleta y esto nos da un sin fin de formas, aunque los tipos básicos son unos pocos. En definitiva, la estética es importante, pero la talla lo es mucho más.

Pedaleo comodón
La altura del sillín aunque no siempre se considera importante es esencial cuando valoramos la ergonomía en la bicicleta. Uno de los vicios más comunes es precisamente llevar el sillín demasiado bajo con la idea que cuando nos detengamos podamos colocar los pies planos sobre el suelo. El sillín demasiado bajo  hace que la pierna no se estire todo lo que debería lo cual provoca un sobreesfuerzo muscular que nos cansa más rápidamente. Eso sin considerar otros aspectos biomecánicos. Si por el contrario llevamos el sillín demasiado alto podemos provocar molestias en los tendones.

Para saber la altura correcta cuando estamos montados en una bicicleta debemos colocar el pie sobre el pedal de manera que el eje del mismo quede debajo de las articulaciones donde empiezan los dedos y mover el sillín hasta que la pierna quede algo flexionada. En términos más científicos la medida adecuada es aquella en la cual la distancia entre el centro de la caja del pedalier hasta la parte alta del sillín es equivalente a la medida de la entrepierna al pie multiplicada por 0,885, 

La posición del freno respecto al manillar debe facilitar accionarlo sin mover la muñeca. Las manecillas deben estar alineadas con la trayectoria que describe el brazo cuando agarramos el manillar.

La posición correcta del pie sobre el pedal es que donde empiezan las articulaciones  de los dedos estén sobre el eje del pedal. Así pues pedalear con  la punta de los pies, el puente del pié o el talón es incorrecto. Si con esta posición las personas con problemas con las rodillas sienten molestias es aconsejable montar un sistema de pedaleo sin punto muerto como el fabricado por Rotor Componentes Tecnológicos el cual armoniza el movimiento de pedaleo y reduce el esfuerzo.

Siguiendo estos conceptos percibiremos que una vez montados en la bicicleta para colocar el pie en el suelo debemos hacerlo de puntillas. Esta posición nos obliga a que una vez en marcha si queremos parar debemos retirar las nalgas del sillín para poner el pie sobre el suelo con seguridad. De ahí que la medida del chasis de la bicicleta sea el correcto para que no nos podamos lesionar la entrepierna. Es evidente que para circular por la ciudad no es la opción más cómoda aunque si la más recomendable. Las continuas detenciones a causa de semáforos y otros imprevistos de la circulación exige una adecuada relación entre todos los elementos que configuran nuestra posición sobre la bicicleta: la forma del cuadro así como la altura y posición del sillín y del manillar.  De no ser así es recomendable bajar algo la altura del sillín y priorizar la seguridad vial para que circulemos con más comodidad. La altura del sillín también condiciona la fuerza que podemos realizar al iniciar el pedaleo. En la circulación urbana es aconsejable dotarse de un sistema de cambio de marchas que permita iniciar el pedaleo con facilidad con la marcha más larga que requiere menos esfuerzo, como los cambios internos.

Con una bicicleta urbana una posición erguida nos facilitará la visibilidad y el cuidado del cuerpo.


El manillar no es para abrazarse a la bicicleta
La altura del manillar también es importante para montar con una posición correcta una bicicleta. Una manillar demasiado bajo, por debajo de la altura del sillín facilita realizar grandes esfuerzos y controlar la bicicleta en terrenos técnicos o irregulares. La posición del manillar por debajo de la altura del sillín es, sin embargo, incómoda y nos fuerza la musculatura del cuello para poder mirar por donde vamos. Por el contrario, una posición del manillar más alta nos obliga a una posición excesivamente erecta o rígida que no nos facilita los giros y que nos limita la agilidad para conducir. La altura correcta del manillar para bicicletas urbanas o de paseo sería entre 2 y 10 cm por encima de la del sillín. La correcta potencia que nos puede entregar el  manillar es aquella en la que nos permite un ángulo recto entre el torso y el húmero. Si queremos mejorar esta posición es interesante instalar un manillar con una forma más cerrada que nos acerque las manos al cuerpo en lugar de subir el manillar. Acercar las manos nos permite agarrar el manillar de forma más natural sin necesidad de forzar la muñeca ni perder agilidad en la conducción. Sería una posición parecida a la de sentarnos en una silla con respaldo para los brazos. A su vez, las manecillas de freno y del cambio de marchas deben estar colocadas de forma que no debamos mover la muñeca cada vez que queremos frenar o cambiar de marcha. Una posición adecuada es aquella en la que las manecillas están alineadas con la trayectoria que describe el brazo cuando agarramos el manillar.

 

 

Artículo elaborado por el equipo de terra.org con la colaboración de Espaibici