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La certificación de la cadena de custodia en el sistema FSC




La certificación de la cadena de custodia en el sistema FSC


Esta librería dispone del certificado de madera FSC lo cual significa que la carpintería que la ha elaborado a su vez ostenta la cadena custodia para entregar un producto final FSC.


Cualquier producto FSC debe mostrar en la  el número de la cadena de custodia


Este metro de carpintero está elaborado con 10 tipos diferentes de maderas FSC. Es un producto de la empresa Wood_Stock con el número GFA-COC-1093 de cadena de custodia


La certificación de la cadena de custodia es el proceso por el que se verifica el origen del producto de madera que adquirimos. Su objetivo es probar que los productos certificados finales que llegan al consumidor proceden de un bosque cuya gestión forestal está certificada. Por lo tanto, toda la industria de la transformación de la madera (desde proveedores a fabricantes y detallistas) también debe estar certificada.

Controlar desde el inicio hasta el final de proceso
El requisito clave de la cadena de custodia es que durante toda la cadena productiva, la madera certificada esté claramente diferenciada de la que no lo está. Desde el área forestal certificada al aserradero, y luego en el transporte, en la fabricación y en la distribución, la distinción debe mantenerse. Así, cuando el consumidor adquiera el producto final, la etiqueta que éste presente garantizará realmente que el origen de esa madera es un área forestal cuya gestión está certificada.

Una empresa auditora independiente, acreditada por el Consejo de Administración Forestal (FSC), será la encargada de certificar que este proceso funciona. Su tasca será revisar los procedimientos que utiliza la empresa para mantener la cadena de custodia, es decir, los documentos que ésta ha elaborado explicando las rutinas y normas establecidas para cumplir con los requisitos exigidos por la certificación. En caso de aprobarlos, acudirá después a comprobar cómo se ha llevado a la práctica su funcionamiento.

El proceso de inspección se iniciará con la solicitud de la empresa que desea certificarse. La inspección en sí incluirá entrevistas con las personas encargadas, así como revisiones de los procedimientos utilizados, exámenes de los registros de compra, venta y manipulación de la madera. Por lo que se refiere a los volúmenes de madera utilizados, se comprueba que la entrada y salida de la madera certificada en la empresa es la misma, se controla su destinación, las pérdidas durante su manipulación, etc.

En caso de que los procedimientos llevados a cabo por la empresa para mantener la cadena de custodia superen la auditoría, recibirán el certificado FSC y los productos finales podrán mostrarlo en su etiqueta. La duración del certificado expedido es de cinco años, aunque el cumplimiento se irá revisando cada seis meses. Por lo tanto también es necesario mantener en la empresa una constante política de formación a los trabajadores, y todo cambio que se efectúe en las rutinas para mantener la cadena de custodia deberá ser comunicada a la entidad auditora, que tendrá copias de los documentos sobre los procedimientos de la empresa para obtener el certificado
¿Qué requisitos deben cumplirse para certificar la cadena de custodia?
En primer lugar existen una serie de requisitos previos. Se trata del registro de la documentación sobre la orden de compra de la madera, sobre su transporte y envío. Debe quedar claro que se demanda madera certificada, que ha de incluir una etiqueta u otro tipo de identificación que la distinga, además del número de certificación de la gestión forestal en que se ha extraído. En el control efectuado al recibir la madera, debe comprobarse que la materia prima recibida es exactamente la que se había pedido, y la que consta en la documentación de compra y transporte.

Durante la manipulación de la madera certificada, son cuatro los requisitos básicos a cumplir: la identificación de los productos certificados, su segregación respecto al resto (en caso que la empresa manipule también madera no certificada), su trazabilidad y los registros de todos estos procesos, así como el control sobre las ventas, las compras y la producción.

Para identificar los productos suelen utilizarse diferentes métodos. Pueden utilizarse colores (por ejemplo verde para madera FSC y rojo para la que no, tanto en carros como en estanterías, etc.) o también etiquetas.
Por lo que se refiere a la segregación, debe organizarse el espacio donde se maneja la madera de manera que la que está certificada esté separada del resto: en un almacén diferente, en unas estanterías situadas en una zona distinta e identificadas por colores, etc.
Para mantener la trazabilidad de los productos manipulados, estos han de llevar un número o marca de identificación que permita comprobar su camino desde el origen al estado final. Una posibilidad es adjuntarles las órdenes de trabajo que expliciten su origen y su destino, así como las tascas que con ellos se han de llevar a cabo o se han efectuado ya. De todos modos, no es necesario que el 100% de la madera usada en el producto definitivo provenga de bosques certificados, aunque sí debe controlarse que no sobrepase los límites establecidos por las políticas de porcentajes del FSC (por ejemplo un 70% en el caso de productos de madera maciza).
Además, deberá tomarse registro de las compras (archivando cuidadosamente todas las facturas y comprobantes), del stock (los registros de cada vez que se retire madera del almacén para manipularla, dejando clar cuanta se coge y cuanta queda), de la producción (las órdenes de trabajo para con la madera, explicando cada uno de los procesos que con ella se ha de llevar a cabo) y de las ventas (la orden de pedido del cliente, el contrato, el pago y sus comprobantes, etc).

En resumen, en todo momento se debe mantener control sobre los procesos de compra, transformación, almacenaje, distribución, venta y registro. El objetivo es que toda manipulación efectuada sobre la madera, todo movimiento que se efectúe con ella y toda venta o compra que se haga, quede debidamente reflejada en documentos y registros, para poder verificar en todo momento qué operaciones se han llevado a cabo con cada metro cúbico de madera certificada por el FSC.