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Produce una inmensa tristeza pensar que la Natural





Produce una inmensa tristeza pensar que la Naturaleza habla mientras el género humano no escucha.
Victor Hugo


Los bosques se mueren por la lluvia ácida, los arrecifes coralinos se hunden por la contaminación de las aguas costeras, cada día se extinguen especies que ni conocemos por la destrucción de la selva tropical, los glaciares se derriten por el exceso de temperatura de estas últimas décadas y aumentan las enfermedades producidas por las alteraciones ambientales. La naturaleza no para de advertirnos con cada pequeña catastrofe que no puede disolver más el impacto de la civilización industrial. Las catástrofes causadas por la naturaleza cosechan daños económicos y pérdidas de vidas humanas. Aún así, continuamos sordos a sus gemidos. El planeta no nos necesita para nada; para la Tierra no somos más que una especie más. Observa la desfachatez humana destruyendo todo lo que se nos interpone al consumo desenfrenado, al derroche energético quemando combustibles fósiles, al frenesí por el agua dulce y a la explotación masiva de las tierras para arrancarles hasta su alma. Los ecologistas advierten, pero nadie piensa que ésta es su canción. Al fin y al cabo, los ecologistas, aunque a veces con algo más de pasión que frialdad, no hacen sino hacerse eco de lo que observan en la naturaleza. Nos gastamos fortunas inmensas para obtener bienestar, pero podría pasar que tanta comodidad acabase no dejándonos oír un mensaje tan claro como el que la parte viva del planeta grita al unísono. La cuestión no es si se escuchan voces o susurros, si es un mensaje o un sollozo. La cuestión es que todo lo que acontece en la naturaleza repercutirá en nuestras vidas, porque por eso somos parte de la naturaleza aunque seamos seres racionales. Precisamente, con más razón, no deberíamos hacer oídos sordos.