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El guerrero ecológico

“Tenemos que dejar de preocuparnos por la destrucción de la naturaleza y empezar a pensar en algo más importante: eliminar el lugar que ocupamos en ella. Es una diferencia sutil, pero crucial”. Parece pues que uno empiece con buen pié el libro El guerrero ecológico. Y se remata con “la salud, la seguridad y la comodidad futuras de la humanidad no dependen de que salvemos el planeta, sino de que reconozcamos y reforcemos nuestra relación con él. No se trata de un cambio de actitud muy grande, pero exige algo radicalmente: pensar”.

Así que en ocho capítulos la comida, las compras, la energía, los residuos y el reciclaje, los transportes y viaje, en el trabajo, en casa y los estilos de vida sirven de base para darnos diferentes consejos sobre como interpretar en cada uno de estos ámbitos lo mejor de nosotros mismos y tener las opciones para adoptar los cambios que aunque no sean sencillos valen la pena. Y se presenta todo ante un estilo que invita a pensar al lector por lo que cada opción que nos propone se ofrece en un SÍ, contrastada con un PERO… y en algunos casos con una recomendación “QUÉ HACER”.

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Título original:
The Eco Worrier's Handbook
Título en español: El guerrero ecológico
Cómo proteger el planeta con sabiduría

Autor: Dominic Muren
Editorial Océano-Ambar
Lugar y año de edición: Barcelona, 2009

Con esta perspectiva brillante, uno empieza a leer hasta que pasadas los dos primeros consejos con sus “peros” uno se queda con los ojos en blanco. Y así de forma compulsiva uno empieza a repasar los temas que se ofrece y ver que dice de los más conflictivos tales como la energía nuclear, los transgénicos, volar o reciclar el papel. Lo que se puede leer en este libro no responde ni por asomo al subtítulo de “cómo proteger el planeta con sabiduría”, sino más bien a recibir píldoras envenenadas dirigidas al público no experto que busca una cierta ecuanimidad. El guerrero ecológico responde a un nuevo estilo remasterizado de “ecologismo de salón” en el que con una forma impecable (el libro tiene unas ilustraciones graciosas y bien seleccionadas) se dejan tantas dudas que paralizan.

Se podría hacer una recopilación de mentiras (aunque supuestamente, el autor aporta las fuentes de información, este no dice nada sobre quien las ha elaborado). En cualquier caso apuntamos tres de bien flagrantes y que ahondan en tópicos desinformativos:

-la energía nuclear no se obtiene a partir de combustibles fósiles, no produce CO2 ni ningún otro gas de efecto invernadero por lo que es una alternativa energética que no contribuye al calentamiento global;

-el reciclaje no compensa el impacto ecológico de los productos metálicos; los metales necesitan grandes cantidades de energía por uso, tanto si son reciclados como si no;

-ir en bici tiene muchas ventajas, pero, tal como están las cosas, las principales razones por las que el transporte afecta el calentamiento global no cambiarán por ello… las calorías que se queman en la bicicleta salen de algún sitio, y … la energía humana no es limpia.

Ante este derroche imaginativo de este ecologismo camaleónico uno se queda pasmado. Su autor, Dominic Muren, un ingeniero industrial al que le encanta el diseño mecánico y escritor de postín para las webs de diseño, argumenta estar fascinado por los cambios que pueden operar en nosotros la tecnología. En cualquier caso, no hay duda que se trata de un libro que, mientras nos invita a calcular nuestra huella de carbono, sus páginas han sido impresas en China. El supuesto objetivo de que cambiemos hábitos en realidad está camuflado para fomentar la frustración y que no movamos un dedo... Un libro pues nada recomendable, a menos que uno quiera seguir teniendo el convencimiento que la crisis ecológica es una patraña inventada, cambio climático incluido.

actualizado: 
30/05/2010
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