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El sentido del asombro de Rachel Carson

Esta es una obra fascinante y visionaria de una de las precursoras del ecologismo, Rachel Carson. Con sólo unas cuarenta páginas, este libro es de lectura imprescindible para cualquier persona educadora o que tenga hijos. Rachel Carson (1907-1964) escribió esta obra (The Sense of Wonder, en su título original publicado de forma póstuma en 1965 y traducida al castellano en 2012) el cual recopila de forma sintética algunas reflexiones y experiencias a lo largo de su vida cuidando a su sobrino Roger.

Portada del libro publicado por Ediciones Encuentro.

Rachel Carson fue una bióloga ilustre pero su sensibilidad literaria le llevó a escribir. Lo hacía con tanto esmero que nos dejó sólo unas pocas obras, pero que como Primavera silenciosa o El mar que nos rodea, marcaron el destino de varias generaciones.

Carson intuyó (al igual que con la toxicidad de los plaguicidas, que denunció de forma demoledora con su Primavera silenciosa), que la tecnología iba a separarnos del contacto con la naturaleza y con esta separación iniciaríamos el camino de la autodestrucción que ahora está más cerca que nunca.

Dedicar tiempo a asombrarse con los misterios de la naturaleza era, según la autora, el salvoconducto para no quedar abducidos por el letal materialismo. Cultivar el sentido del asombro es el mensaje legado por Carson, el antídoto para contrarestar el hastío o la infelicidad: "aquellos que contemplan la belleza de la tierra encuentran reservas de fuerza que durarán hasta que la vida termine".

Hoy, cuando la conservación de la naturaleza se ha convertido en una necesidad imperiosa, Carson nos recuerda que la verdadera educación ambiental debe basarse en el asombro y en el fomento de la capacidad para maravillarse frente a la Naturaleza y sentirse parte de su gran misterio, que también es el nuestro como especie.

"Sólo el estupor, la fascinación, provoca el conocimiento y su cuidado" recuerda el prólogo escrito por Mª Ángeles Martín R-Ovelleiro. Y Carson lo argumenta "explorar la naturaleza con tu hijo es sobre todo una cuestión de estar receptivo a lo que encuentras a tu alrededor. Es volver a aprender a usar tus ojos, oídos, nariz y yemas de los dedos, abriendo los canales de las impresiones sensoriales en desuso...Para mantener vivo en un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de al menos un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con él la alegría, la expectación y el misterio del mundo en que vivimos".

Vamos a dar un paseo al bosque, dije.

El sentido del asombro es un pequeño gran libro, donde cada frase es una obra de arte literaria y cuyas páginas motivan a repensar el distanciamiento que hemos adoptado frente a la fuente de nuestra fuerza: la naturaleza.

No es necesario conocer las especies que nos rodean, ni la complejidad de lo vivo, basta con redescubrir la alegría, la expectación y el misterio del mundo en que vivimos y que está lleno de maravillas que nos recuerdan nuestra esencia natural. "Si los hechos son la semilla que más tarde producen el conocimiento y la sabiduría, entonces las emociones y las impresiones de los sentidos son la tierra fértil en la cual la semilla debe crecer. Los años de la infancia son el tiempo para preparar la tierra. Una vez que han surgido las emociones, el sentido de la belleza, el entusiasmo por lo nuevo y lo desconocido, la sensación de simpatía, compasión, admiración o amaro, entonces deseamos que el conocimiento sobre el objeto de nuestra conmoción persista. Un vez que lo encuentras, tiene un significado duradero. Es más importante preparar el camino del niño que quiere conocer que darle a este un montón de datos que no está preparado para asimilar".

El mundo de los niños es fresco y nuevo y precioso, lleno de asombro y emoción.

Leer El sentido del asombro es el mejor regalo que nos legó Rachel Carson  escrito con una sensibilidad exquisita y aunque tarde, nos llega a nuestras manos en lengua castellana de la mano de Ediciones Encuentro, a quién sólo podemos agradecer su publicación.

Artículo elaborado por la redacción de terra.org. Fotos: Fundación Tierra

actualizado: 
11/06/2015
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