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La memoria secreta de las hojas

"Las semillas saben esperar, todo inicio es el fin de una espera. A todos se nos da una única oportunidad de ser. Cada uno de nosotros es tan imposible como inevitable. Todo árbol adulto primero fue una semilla que esperó. Las personas son como las plantas, crecen hacia la luz. Cómo científica soy como una hormiga: insuficiente y anónima, pero más fuerte de lo que aparento pues formo parte de algo mucho más grande que yo. Juntos estamos construyendo algo que dejará boquiabiertos a los nietos de nuestros nietos. Como el diminuto ser vivo de la comunidad científica que soy paso incontables noches en la oscuridad, a la luz de una vela, observando el mundo exterior con mucho pesar. Cómo cualquier persona que alberga valiosos secretos después de años de búsqueda he estado deseando poder contárselos a alguien. Así que deja que te cuente algunas cosas, de científico a científico, de persona a persona, con toda la ilusión que nos permite, sentirnos parte de este inmenso laboratorio natural del que formamos parte como observadores y como experimento mismo".

Portada del libro publicado por Paidós y escrito por Hope Jahren.

Con estas palabras, la autora anuncia su libro, La memoria secreta de las hojas, obra de la geobióloga estadounidense internacionalmente reconocida, Hope Jahren (Austin, Minnesota, 1969). Un libro espectacular en el que coexiste la divulgación científica sobre el mundo vegetal y la historia de una mujer que creció rodeada por un ambiente familiar de pasión por la ciencia y que fue empujada a preguntarse por el origen del universo. En este universo quedó atrapada por la biología de las plantas. Es un libro apasionado que nos sumerge en la historias que permiten considerar a las plantas en seres vivos más complejos de los tópicos que tenemos y a los que consideramos simples "vegetales". Al igual que el libro, Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal, esta obra nos explica curiosidades que ponen en evidencia que la vida de las plantas está repleta de comportamientos que nos indican una inteligencia.

La memoria secreta de las hojas (Paidós, febrero 2017) es algo más que un libro de divulgación científica puesto que a lo largo de sus páginas, esta mujer consagrada a la ciencia, nos ofrece un relato conmovedor de su dilatada amistad con las plantas que sin duda nos empujará a contemplar la naturaleza desde una nuevo enfoque.

La crítica del New York Times argumenta que el libro de Hope Jahren ha hecho por la botánica lo que Oliver Sacks hizo por la neurología, Stephen Jay Gould ha hecho por la paleontología o Gerald Malcolm Durrell por la zoología. En su versión original en inglés La memoria secreta de las hojas se titula Lab Girl (la chica de laboratorio), pero en la edición española el título pone el acento más sobre las aportaciones botánicas que sobre el apunte biográfico que también subyace en cada una de las páginas del libro.

El relato es es pues no sólo para aprender sino para inspirar, en sus páginas se desmenuza  el  cuaderno de campo de una mujer curiosa que inicita al hábito de preguntarse cosas y alimentar niestra propia curiosidad natural con saberes de primera calidad. La vida de Hope Jahren sirve de hilo conductor a una trayectoria científica repleta de buenas preguntas.  En este sentido, podríamos asimilar esta obra a otro libro publicado recientemente en la versión de la afición ornitológica. Se trata del título El ingenio de los pájaros que nos sumerge en el mundo de la inteligencia de las aves y cuyo autor, Ackerman, no sólo narra la historia de la recién descubierta inteligencia de los pájaros, sino que, además, profundiza en los últimos hallazgos acerca del cerebro aviar.

La autora de La memoria secreta de las hojas, nos llama también a respetar el mundo vegetal en toda su dimensión: “Nuestro mundo se está desmoronando en silencio. La civilización humana ha reducido las plantas -una forma de vida de 400 millones de años- a tres cosas: alimento, medicina y madera. En nuestra implacable y cada vez más intensa obsesión por obtener más volumen, potencia y variedad de esas tres cosas, hemos devastado los sistemas ecológicos vegetales hasta un extremo que millones de años de desastres naturales no pudieron alcanzar. Las carreteras se han multiplicado como un hongo desenfrenado, y los interminables kilómetros de cunetas que las flanquean sirven de apresurada tumba a tal vez millones de especies de plantas extinguidas en nombre del progreso”.



Hope Jahren es de estas científicas que no nos cuenta tan sólo una historia de divulgación sobre realidades observadas por la ciencia sino que pone su intimidad en el propio relato.  “Una vez que la primera planta se las arregló para abrirse paso hasta la tierra”, escribe Jahren, “bastaron unos pocos millones de años para que todos los continentes se volvieran verdes", Hoy esta verdor que el crecimiento metropolitano y la extracción de bienes naturales no cesa de desforestar y desplantar el planeta es la que nos llama a descubrir la llamada de las plantas. Su inteligencia y su lenguaje, aunque hecho con una gramática no vibracional sino química, está ahí para recordarnos y mostrarnos que compartimos un mismo planeta común.  

Artículo elaborado por la redacción de terra.org

actualizado: 
12/05/2017
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