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Into Eternity, el cementerio nuclear de Onkalo para la eternidad

El lugar se llama Onkalo (que en finés significa "oculto") y es el tema que recoge el documental Into Eternity de Michael Madsen. (El documental Into Eternity ha sido publicado en DVD por El Documental del Mes). El lugar será el cementerio nuclear de los residuos de las centrales nucleares finlandesas. Un lugar planificado para que pueda guardar con seguridad los residuos radioactivos de alta actividad. Una obra faraónica formada por una red de túneles perforando la dura roca del gneis a razón de 25 metros por semana, y que se sumerge hasta más de 400 m de profundidad. Es el primer intento para dar una solución definitiva a los peligrosos residuos radioactivos para los próximos 100.000 años. Un monumento funerario al espejismo nuclear para proteger a las futuras generaciones del fuego radioactivo que no se ve, no se nota ni se huele, pero que mata tras una corta exposición al mismo. Situado cerca del complejo de centrales nucleares Olkiluoto I, II y III (esta última todavía en construcción), en una zona boscosa a un centenar de kilómetros al noroeste de Helsinki en la ciudad de Eurajoki. 

Into Eternity, un documental que muestra la obra faraónica del primer cementerio nuclear construido para durar cien mil años con total seguridad. Sin duda, una pretensión de difícil cumplimiento. Se inició su obra en el año 2004 y se prevé esté lista para el 2012 y que pueda ser operativo a partir del 2020

El documental destaca porque se ha filmado como si fuera una advertencia para los moradores de la zona dentro de cien mil años y que se plantea: ¿cómo podremos avisar a nuestros descendientes de la presencia de este residuo mortal que marcó la segunda mitad del siglo XX y la primera mitad del XXI enterrado en Onkalo?. Y es aquí donde empieza la intervención de los expertos que han colaborado en el proyecto, que siendo conscientes de que este lugar nunca debería ser encontrado en el futuro, quieren tomar todas las medidas para advertirles en caso que lo hallaran.

Diagrama de los túneles (amarillos) para acceder hasta las galerías de almacenamiento de los residuos (verde) del cementerio nuclear de Onkalo.

Sólo la racionalidad nórdica puede diseñar un proyecto de estas características, y que de acuerdo con lo planificado deberá sellarse definitivamente en el año 2100. A partir de esta fecha deberá ser olvidada su existencia, y entre las medidas que están estudiando, hay un proyecto de Ley que obliga por 3.000 generaciones de personas a que "se olviden de Onkalo". En fin, si tenemos en cuenta que los monumentos de  hace unos cuatro mil años, como las pirámides egipcias, nos ha costado siglos desvelar unos pocos de sus secretos ¿puede alguien imaginar como transmitir el peligro que encierra el cementerio radioactivo de Onkalo? y en el caso de lograrlo ¿respetarán las indicaciones de advertencia para no quedar expuestos a la mortal radioactividad?.

Michael Madsen (1971) director y Lise Lense-Møller, como productora, firman este soberbio documental estrenado en 2010 sobre el absurdo que hay que afrontar para hacer frente al depósito definitivo de residuos radioactivos.

El problema de las centrales nucleares son sus peligrosos residuos radioactivos para los cuales no hay una solución definitiva y segura. Pero de mientras se van acumulando en las centrales de todo el mundo, en piscinas e instalaciones que no fueron diseñadas para resistir más de cien años, y en muchos casos tampoco guerras, terremotos, crisis económicas, etc. Las actuales instalaciones de almacenamiento temporal de los residuos radioactivos requieren de una vigilancia permanente y de un gasto energético nada despreciable. Onkalo se ha diseñado para albergar exclusivamente los residuos de las cuatro centrales nucleares del país operativas (una en construcción y otra prevista), que se evalúan a lo largo de su período operativo en unas 12.000 toneladas. La condición de este cementerio es que no precise mantenimiento alguno. Sin embargo, esta colosal tumba es para el cineasta Madsen un aviso del grave problema que suponen ya en la actualidad los más de 250.000 toneladas de residuos radioactivos de los cerca de 430 reactores nucleares esparcidos por todo el globo, y de los cuales el 30 % son de Estados Unidos. Sólo en Finlandia, la gestión de los residuos radioactivos (que paga el Gobierno) supone un 10 % de los costes de la producción de electricidad nuclear.

Este cementerio nuclear definitivo se construye para que los finlandeses no queden expuestos a los letales efectos de la radioactividad. Con su construcción, Finlandia demuestra una enorme responsabilidad frente a la opción nuclear que adoptaron. Sin embargo,  también se visualiza que se trata de un experimento que ultrapasa cualquier experiencia de transmisión de mensajes desde el pasado hacia el futuro. Además, lo que se está construyendo para evitar las fugas radioactivos y depositar estos residuos en un cementerio seguro, en nada nos permite pensar que en un futuro se busquen estos residuos para crear mas combustible o fabricar armas. Con lo cual Onkalo pasaría de ser un tumba que olvidar a un tesoro enterrado y apetecible con increibles riesgos. 

Acceso al cementerio de Onkalo en Finlandia y que será sellado una vez haya quedado repleto de residuos radioactivos de alta actividad hacia el año 2100.

El documental se enmarca como si se tratara de un mensaje para el futuro, para aquellos de nosotros que cometiésemos el error de adentrarnos por los túneles de Onkalo.  El propio Madsen marca las partes del documental cuando aparece en la oscuridad, iluminada por una cerilla encendida el tiempo suficiente como para lanzar bombas retóricas, como la idea de que nos encontramos el último vestigio de los incendios tóxicos lanzados por nuestra civilización derrochadora de energía y sin conciencia respecto al peligro de la radioactividad.

Into Eternity es una concienzuda reflexión sobre la imposibilidad de esconder lo que queremos olvidar y que para ello deberemos recordar de olvidarlo. Nadie puede preveer lo que puede pasar - y menos en la escala del tiempo geológico-  a pesar de que la zona escogida se sabe que permanece inalterable desde hace casi dos millones de años. Para tener una idea de la magnitud de los cambios, hace cien mil años el ser humano había alcanzado el grado evolutivo de los australopitecus. Puede que dentro de cien mil años no haya ser humano alguno y que nadie encuentre ni sospeche del grave peligro que encerrerá Onkalo. Como especie, somos buenos en el arte de olvidar. Así que puede que nuestra mejor defensa contra las personas que están jugando con el tiempo en Onkalo, fuera simplemente el olvidar que está allí. La mejor manera de guardar un secreto es no dejar que haya secreto alguno.

Un camino construido para ser olvidado en el que trabajan decenas de personas y que no se terminará antes del 2020.

Pero ¿qué pasa con el deber ético de advertir a las generaciones futuras? Si las capsulas radioactivas almacenadas de Onkalo son descubiertas en unos pocos cientos o miles de años, puede que queden absolutamente sorprendidos al imaginar cómo pudieron sus ascendentes concebir una instalación que será una desagradable sorpresa por los peligros que pueden liberarse de la misma.  De hecho, si los contenedores radioactivos son redescubiertos por ejemplo en unos pocos cientos o miles de años a partir de ahora, no podemos ni imaginar la reacción de nuestros descendientes "por haberles legado una tan desagradable sorpresa!". En fin, este documental realizado con maestría, con una fotografía esmerada y el testimonio de los implicados, sólo puede salir de una cultura en la que prevalecen los valores democráticos, aunque sus gobiernos estén equivocados.

A medida que el documental va avanzando y a pesar de los personajes entrevistados, a uno le va calando el mensaje del absurdo relacionado con la energía nuclear. La puesta en marcha de centrales atómicas para producir energía fue sólo la excusa para que de las mismas salieran valiosos residuos como el plutonio, que permite fabricar armas nucleares. Y esta fue la razón por la cual muchos países vieron con buen ojo apostar por las centrales atómicas. Luego, vinieron los grandes accidentes, entre ellos el de Chernobil (1986), que nos recordaron que con el átomo no se juega, y de cuya energía hay que apartarse a modo de objetores nucleares. En España este documental se ha presentado en el marco del programa de divulgación de películas de este género titulado Documental del mes (2011). Puedes ver el trailer a continuación:

 

Redacción:  Equipo Terra.org
Imagenes del film Into Eternity.