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Mia Sarah




 

 


La primera fábula moderna donde en el  amor se valora la pasión por reciclar



Mia Sarah un film con tintes de sensibilidad ecológica.


ficha técnica
Mia Sarah

Director: Gustavo Ron.
Actores: Daniel Guzmán, Verónica Sánchez, Fernando Fernán Gómez, Manuel Lozano,
Guión: Gustavo Ron y Edmon Roch.
Fotografía: David Carretero

Música: César Benito
Género: Comedia
Duración: 109 min
País: España
EN DVD
Web oficial




Mia Sarah
Enamorarse de alguien que recicla

El cine es por definición una imponente fábrica de sueños especialmente en lo relacionado con el amor. El relajo que aporta la ficción amorosa ha impulsado a muchos directores y guionistas a cocinar sus obras fílmicas sobre el tema. Desde los grandes maestros clásicos como Ernest Lubitsch o Billy Wilder hasta la actualidad nos podríamos pasar horas describiendo, alabando o criticando a un sin fin de comedias románticas. Lo curioso es que amor y ecología no es precisamente un matrimonio que haya funcionado en el cine de estos últimos lustros aún cuando la crisis ambiental ha empezado a ser acuciante.

El tópico ecológico en el cine aparece en ocasiones con historias de niños, de familias, de intrigas, pero hasta dónde conocemos nunca en la gran pantalla uno de los personajes declara estar enamorado porque la contraparte también “recicla” la basura doméstica. Pero, precisamente, esto lo que sucede en el film con el que debuta como director de un largometraje de ficción Gustavo Ron (Madrid, 1972) cuyo título, Mía Sarah, no deja dudas sobre su género: una emotiva fábula romántica. Además, precisamente, la imagen del reciclaje en el doble sentido artístico y de actitud se refleja en el video promocional.

El argumento de Mia Sarah es el de una fábula moderna. Un adolescente, Samuel, que no sale de casa hace tres años desde que murieron sus padres vive en el mundo de su abuelo, Paúl. El abuelo, un actor y escritor le enseñará todo lo que necesita saber de la vida. El personaje del abuelo interpretado por Fernando Fernán Gómez está bordado de forma magistral. La hermana mayor, Marina, una romántica veinteañera trabaja para mantener a su hogar y a su hermano al que deben asistir psicológos para intentar curar su agorafobia. El azar pondrá al psicólogo Gabriel Dávila como terapeuta de Samuel y este con un método propio hará que el adolescente haga progresos. Pero cuando todo parece perfecto, Gabriel quedará fascinado por la dulce Marina.  Mía Sarah  en palabras de su director es “una película dedicada a todos aquéllos capaces de superar cualquier obstáculo para conseguir lo que aman”. La autenticidad que le otorgan a los personajes de esta comedia romántica los actores noveles Verónica Sánchez, Daniel Guzmán y Manuel Lozano es todo un logro.

Hemos seleccionado incluir esta comedieta por un detalle singular que, sin embargo, embruja la historia: que la pareja tenga su primer encuentro amoroso (siguiendo el método de enamorra objeto de la trama del film) precisamente saliendo el protagonista, Gabriel, de dentro de un contenedor de reciclaje de papel, justo en el momento que la jóven Marina pretende depositar sus periódicos viejos en el mismo contenedor. A partir de esta escena, el guión es coherente y, por tanto, cuando Gabriel describe su amor señala como esencial que la chica recicle como él. El guiño a este necesario comportamiento ambiental no es involuntario y tiene su valor pedagógico en la gran pantalla. En este sentido es una preocupación que tocada desde el ambito del humor consigue llegar mucho mejor a la gente. España es un país que tiene un importante déficit en el reciclaje de papel usado lo cual conlleva que anualmente debamos  importar unas 700.000 toneladas de papelote de otros países para poder atender la demanda de fibra reciclada de nuestra industria. Todo un contrasentido  por falta de un buen hábito doméstico como es depositar el papel  viejo en el contenedor azul.

Como película romanticona está realizada con un esmerado guión y una delicada fotografía, a la vez que con una puesta en escena en la que hay muchos otros gags con los que el espectador recibe una buena dosis de emotividad. También se da la curiosidad que las dudas amorosas de Gabriel sean compartidas con su ex novia convertida en psicóloga de ballenas. Sin embargo, de entre todos los gags, este encuentro amoroso con un contenedor de reciclaje de protagonista, quizás en el futuro sea de antología como lo es, salvando las distancias, el orgasmo simulado de Meg Ryan en un restaurante en Cuando Harry encontró a Sally (1989) de Rob Reiner. Los apuntes ecológicos de esta ópera prima constituyen pues una singularidad a destacar en el cine español e incluso en el europeo en general.

Cabrá esperar que en el futuro la ecología cotidiana sea un elemento más de las historias románticas. Mia Sarah se avanza en este compromiso a la vez que permite disfrutar de la dulzura en las relaciones humanas, porqué no hay estridencias ni golpes de efecto gratuitos y sus personajes están cimentados en el respeto por la dignidad de los demás sin ningún tipo de concesión. Incluso los personajes de atrezzo, como el anónimo sin techo que deambula por el barrio con su carro de supermercado lleno de bártulos reciclados, se convierte en un elemento carismático aún cuando sea tan efímero como el rayo verde descrito por Jules Verne.

La llúvia gallega, ideal para una atmósfera mágica y el histórico urbanismo del norte son los elementos clave de la escenografía exterior. Sin embargo, la película se desarrolla en buena parte dentro del piso de Marina y Samuel que aparenta más bien una biblioteca versallesca que no un hogar familiar. La fotografía es magistral y recrea con gran fidelidad el ambiente irreal pero creíble al que nos sume el director Gustavo Ron. Sólo se puede criticar algunos huecos narrativos que muy puntualmente hacen perder la frescura que respira toda la película. La timidez, pero también la sensualidad cariñosa y la sinceridad de los personajes convierten esta película en una pequeña obra de arte. Para nosotros, una película de amor en la que el cupido de turno es la pasión por el reciclaje es una novedad a destacar… bienvenido pues el amor con tinte ecológico. En estos momentos de brutalidad global, recrear el amor por lo sencillo es tan necesario como la tisana de Valeriana para combatir el estrés colectivo.

Curiosidades...
Sin duda la película sobresale por la banda sonora creada por César Benito. Como describe su director "la música de Mia Sarah está escrita por un verdadero amante del cine, un creador que entiende que ls frases deen llevar cuerdas y las miradas viento, que pellizcar un arpa hace al protagonista más gracioso, y que acariciarla convierte a la chica en princesa". Estamos pues ante una banda sonora que parece interpretada por el movimiento de los propios personajes y que forma parte indisociable de cada plano, de cada escena. Es música descriptiva pero a la vez sensual y que se hace tararear. La canción Dibújame un adiós, con voz de Rebekah del Rio sirve de estribillo a lo largo del film.
César Benito, nacido en Málaga en 1972, actualmente vive en Los Ángeles. En1998 se trasladó allí para cursar estudios de especialización en la composición de cine, arreglos, dirección de orquesta y tecnología y en concreto. Desde entonces ha participado en numerosos proyectos de cine, televisión y teatro en Estados Unidos. Mia Sarah es su primera producción musical para un largometraje en nuestro país. En definitiva, una banda sonora memorable y que los 50 minutos que incluye el CD de la misma merece la atención de los amantes de la música del cine.