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24 horas sin co2




 

24 horas sin dióxido de carbono

Activisimo ecológico posible y deseable


Dar ejemplo de otra forma de vivir más ecológica es lo que algunas personas realizan a diario. Son personas anónimas. Una pléyade humana convencida de la necesidad de que cada pequeño gesto para ahorrar energía y recursos naturales en nuestro estilo de vida cuenta. Los hábitos de estas personas en los países del Primer mundo, sin duda, pueden parecer un lujo a la vista de los millones de personas de la mayoría de la familia humana que a penas tiene para sobrevivir. Sin embargo, el ejemplo de estas personas del mundo rico intentando reducir su huella ecológica representa un manera diferente de vivir y en cierte modo constituye una pequeña pero nada despreciable insumisión. Es pues una manera de vivir inspirada en la simplicidad radical y a la vez en el respeto por las generaciones futuras que deben heredar este planeta. Un planeta al cual el estilo de vida de consumista voraz lo ha puesto en jaque. Habitualmente, estas personas que intentan vivir de forma más ecológica no forman parte de la actualidad informativa de los medios de comunicación. Sin embargo, en alguna ocasión la excepción confirma la regla. Este es el caso del reportaje que publicó el 12 de noviembre de 2006 el periódico español La Vanguardia recopilando durante un día entero la vida de un ecologista convencido. Sin duda, se trata de un documento vigente e inspirador. Podemos imaginar más gestos cotidianos a favor del medio ambiente y hay abundante literatura para inspirarnos en ello. Lo importante, es sumar a favor de un estilo de vida más simple. La lectura de este reportaje periodístico seguro que anima a repensar nuestra vida cotidiana e incluso a incorporar nuevas actitudes para proteger el planeta.

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