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Ambientalizar la cocina




Ambientalizar la cocina


Una cocina ecológicamente más respetuosa no es una utopia. Hay pasos sencillos como evitar los materiales de elevada carga química o los que suponen una amenaza para la calidad del ambiente interior.


Las baldosas de vidrio reciclado, con una estética muy especial, són una novedad sorprendente que nos acerca de manera creativa al residuo cero (www.biocerambient.com).


La madera es uno de los materiales ecológicos por excelencia, al ser natural y renovable, aunque no es el único.  El bambú y el linóleum también tienen bajo impacto y en una estancia como la cocina resultan especialmente apropiados.




 
Un espacio, una oportunidad
 
Hay personas que pasan horas cocinando y quien apenas prepara algo frío a la hora de cenar pero, casi siempre, la cocina como tal es una estancia de la casa en la que se dispone de todos los elementos de confort necesarios. Los muebles se hacen muchas veces a medida, han de ser prácticos y con suficiente capacidad, pero también se quieren actuales. Junto con el baño, es un cambio prácticamente seguro con el paso de los años o durante la reforma de una vivienda de segunda mano. Por eso no está de más plantear las opciones medioambientalmente preferibles, para una cocina que sirva para nutrirnos, pero con una huella ecológica razonable.

Paredes más sanas

Los alicatados con materiales cerámicos son la opción más habitual, por su facilidad de mantenimiento. Aunque la tierra es un material abundante y sano respecto a la calidad del ambiente interior, en este caso hay que tener en cuenta que las baldosas cerámicas requieren altas temperaturas, y por tanto gran consumo de energía, para su cocción. Además, los esmaltados de colores requieren el uso de metales pesados. Por eso otra opción interesante son las baldosas cerámicas recuperadas de construcciones antiguas, que al encontrarse en menor cantidad se pueden colocar sólo en las zonas más expuestas de la cocina, o directamente limitar la superfície alicatada. Por otro lado, proteger las zonas de cocción y lavado con un material más resistente y dejar parte de la cocina pintada nos ofrece la sensación de no estar en un ambiente meramente utilitario sino en una habitación más de la casa. Los estucados y pinturas a la cal o las pinturas ecológicas, crean un ambiente acogedor y no tienen porque deteriorarse si se mantiene una buena ventilación y un comportamiento más o menos cuidadoso. Sólo hasta hace unos años se empezó a alicatar por completo toda la cocina, y además muchas de estas pinturas naturales para interior son lavables. Sin olvidar que nuestras necesidades de cambios en la decoración posiblemente se pueden compaginar mejor con un simple cambio de pintura.
Hay que destacar que en general las pinturas sintéticas especiales para cocinas y baños que encontramos en la mayoria de comercios tienen una elevada toxicidad, basada en su composición a base de poliuretanos, y provocan elevadas concentraciones de componentes orgánicos volátiles durante su aplicación y secado. Muy similares son las pinturas que permiten el pintado de casi cualquier superficie, incluidos alicatados o muebles de melamina. Seguramente darle un nuevo aire a la cocina a bajo coste no compense el hecho de exponerse a los fuertes disolventes que contienen, ni en ningún caso el exceso de química que estos productos suponen para el entorno.


Pisando suave

Los diferentes revestimientos cerámicos fabricados con tierra cocida son duraderos y cálidos, una opción válida, aunque tienen las pequeñas desventajas ambientales anteriormente comentadas. Sin embargo, existen baldosas elaboradas con vidrio reciclado, con unas características técnicas y decorativas muy similares a las cerámicas, pero con un menor coste energético y que reaprovechan un recurso valioso. El vidrio que se emplea para su fabricación no es el utilizado en los envases de bebidas, sino aquel procedente de semáforos, pantallas de televisores antiguos, etc, es decir, aquel que no se reciclaria para otro fin sino que iría a parar a un vertedero. Por otro lado, el gres porcelánico no necesita esmaltes con metales pesados sino que es un material compacto de gran resistencia coloreado con pigmentos naturales. Los suelos de mosaico son un revestimiento tradicional en nuestro país que actualmente se está recuperando, fabricado a base de cemento a presión y coloreado muchas veces de forma similar al antigu proceso de fabricación artesanal. Como se ha comentado, en algunos comercios especializados es posible encontrar baldosas cerámicas y de mosaico recuperadas. 
La tarima de bambú es otro de los suelos apto para la cocina, un suelo natural, renovable, muy cálido que además tiene gran resistencia a la humedad www.tukabambu.com. El corcho también es renovable y local, ya que el alcornoque crece en la región mediterránea, y el acabado de fábrica permite un fácil mantenimiento. 
El linóleum es un pavimento fabricado con materiales naturales como cal y pigmentos, se puede fabricar en muy diferentes colores y es impermeable y fácil de limpiar. Constituye una alternativa natural a los suelos vinílicos, que se deberian evitar ya que desprenden ftalatos y otros componentes orgánicos de los plastificantes que los constituyen.



Guardar y decorar

Los muebles son un punto clave en el aspecto de la cocina, y también permiten algunas consideraciones ambientales. El interior de los muebles a medida raramente se realiza en madera maciza, y a veces también las puertas ser realizan en tableros de madera prensada. Los acabados de melamina o fórmica no son tóxicos, aunque  los tableros de conglomerado o contrachapados incluirían como adhesivo resinas de urea-formaldehído que se pueden ir desprendiendo al interior de la vivienda, sobretodo cuanto más nuevo es el producto. Sin embargo, comienzan a encontrarse en el mercado productos en madera prensada con bajo nivel de formaldehído, como los que presentan la ecoetiqueta del ángel azul. Se podria preguntar al profesional que suministra los muebles que tipo de melamina se utiliza. Si las colas son de fenol-formaldehído, no se evaporarán componentes volátiles al interior.
Asimismo, es preferible evitar los muebles de PVC, plástico de la indústria del cloro, cuyo impacto ambiental tampoco compensa las opciones decorativas que pueda permitir (http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/t-xicos/pvc), existiendo otros materiales. Por otro lado, se puede reducir la cantidad de materiales empleados (tanto madera, como melamina interior o postformados) con estanterías abiertas - los platos, vasos y alimentos de la despensa con un cierto orden podrían ser también parte de la decoración - en vez de muebles convencionales con puertas.
La opción de las cocinas con muebles independientes permitirían poderlos llevar consigo en caso de mudanza, evitando así tener que abandonar muebles nuevos que se habían escogido a conciencia, pero que quizá no sean del gusto de la siguiente persona que ocupe el domicilio.


Zona de preparación

Las superfícies de trabajo o encimeras también se elaboran en materials diversos en cuanto a su impacto ambiental. La madera es un material renovable y con bajo impacto ambiental, sobretodo si no está tratada o lo está con productos naturales. Se deben favorecer las maderas locales y evitar las especies tropicales, muchas de las cuales estan sobreexplotadas y que conllevan un enorme impacto por transporte. También si es posible se podría encontrar madera certificada como procedente de gestión sostenible. Es un material cálido cuyo aspecto variará con el paso de los años y el uso, y que sufrirá más con la humedad del fregadero. Se puede hallar en forma de madera maciza, en tacos de madera encolados, o en contrachapados de madera (en los cantos se aprecian las diferentes láminas). Como en el caso de los muebes, siempre podemos preguntar al profesional a quien se encargue el material el origen de la madera, las colas y tratamientos empleados, etc, y escoger quién nos ofrezca las respuestas que más nos gusten.
Las piedras y minerales también són un material natural que en nuestro país se puede considerar local. Hay que recordar sin embargo que no es renovable y su extracción supone una cicatriz importante en el medio, como en general toda extracción minera. Resistentes al paso del tiempo y el uso, hay que pensar que también se podrían reutilizar, pues permanecerían casi inalteradas con el paso del tiempo. El granito es más resistente, mientras que el mármol es más poroso y resiste menos los ácidos.
Actualmente se consiguen superfícies muy duraderas con lo que podríamos llamar piedras sintéticas. La mezcla de material pétreo natural y resinas sintéticas permite obtener superfícies lisas y no porosas, fáciles de limpiar y con una resistencia extrema así como variados colores y formas personalizadas. Su desventaja es su baja reciclabilidad y el emplear materiales no renovables.
Las baldosas cerámicas en la encimera, material usado tradicionalmente, provienen de un material abundante, la tierra, y son resistentes, aunque necesitan un proceso de cocción a alta temperatura y en este caso las juntas conformarían una superfície discontinua y más difícil de limpiar.
Las encimeras de acero inoxidable, aunque son de limpieza fácil y reciclables, tenderían a rallarse y su fabricación supone el gasto de gran cantidad de energía.
Una opción poco aconsejable són las encimeras de aglomerado (o laminadas), de hecho un tablero de madera prensada, cuyos problemas se han mencionado anteriormente, acabado con una lámina plástica que imita el acabado de la madera u otro. De hecho es una mezcla de materiales muy procesados y en parte sintéticos, que tampoco le atorgan ni mucho menos resistencia a los cortes, el agua o las ollas calientes.


Para acabar

Casi no existen materiales completamente "buenos" o "malos", por lo que la elección final es un compromiso entre nuestras necesidades, nuestros gustos, y aunque sea una pequeña parte, porqué no, nuestro granito de arena a un planeta que se acerca a la crisis. No olvidemos que la cocina es una estancia para el uso de recursos. El uso del agua, el consumo de los electrodomésticos, los alimentos que compramos (locales, frescos, de producción ecológica) y como los procesamos (cocinando de manera eficiente, generando menos residuos y separandolos), todo ello se suma y mezcla con los materiales de construcción, durante el uso diario de nuestro hogar. Cada día, con cada decisión, podemos hacer una pequeña y personal revolución.