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07/07/2007
Perdiendo suelo



Perdiendo suelo
Alerta 7 - 2007
En 1938, Walter Lowdermilk, alto cargo funcionario en el Soil Conservation Service del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos, viajó al extranjero para visitar las tierras que habían sido cultivadas durante miles de años, intentando aprender cómo las antiguas civilizaciones habían hecho frente a la erosión del suelo. Encontró que algunos habían gestionado bien su tierra, manteniendo su fertilidad a lo largo de la historia, y prosperaban. Otros no lo habían conseguido y solamente quedaban los remanentes de sus ilustres pasados




Tormenta de arena acercándose a Stratford (Texas, USA). Fotografía tomada el 18 de abril de 1935 mientras el famoso "Dust Bowl" asolaba Texas. Fuente: NOAA George E. Mash Album





Arriba, rancho en South Dakota (USA) salvado de ser enterrado bajo la arena por su valla de madera. Debajo, herramientas agrícolas abandanadas en un campo de Kansas en 1935, después del "Dust Bowl"
Fuente: NOAA's National Weather Service (NWS) Collection


Vista aérea de Madagascar, uno de los países más afectados por la deforestación.
Funete: MadagascarWild.com


Arrecife de coral en elmar del Caribe
Fuente: NOAA's Coral Kingdom Collection



27 de Junio 2007 .- En una sección de su informe titulado " The Hundred Dead Cities", describió un sitio en el norte de Siria, cerca de Aleppo, donde los edificios antiguos todavía estaban en pie en un inhóspito relieve aislado, pero que se levantaban sobre roca pelada. Durante el séptimo siglo, la próspera región había sido invadida, inicialmente por el ejército persa y más adelante por los nómadas del desierto árabe. En ese periodo, las prácticas de la conservación del suelo y del agua usadas durante siglos fueron abandonadas. Lowdermilk destacó: "Aquí la erosión había hecho su peor tarea… si los suelos hubieran permanecido, aunque las ciudades hubieran sido destruidas y se dispersaran las poblaciones, el área se podría repoblar otra vez y las ciudades podrían ser reconstruidas, pero ahora que el suelo se ha perdido, se ha perdido todo."

Ahora, un rápido viaje hasta el año 2002, cuando un equipo de Naciones Unidas viajó a Lesotho, un pequeño país de 2 millones de personas encajado dentro de Suráfrica, para determinar su situación alimentaria. Sus hallazgos eran claros: “La agricultura en Lesotho se enfrenta a un futuro catastrófico; la producción vegetal está declinando y podría cesar en su conjunto en grandes áreas del país si no se toman medidas para revertir la erosión, la degradación y la declinación de la fertilidad del suelo.” Michael Grunwald publica en el Washington Post que cerca de la mitad de los niños de menos de cinco años en Lesotho está físicamente impedida. “Muchos,” añade, “están demasiado débiles para caminar hasta la escuela.”

El suelo como fundamento de la civilización
Ya sea en el norte de Siria, Lesotho, o en otra parte, la salud de la gente que vive en esa tierra no se puede separar de la salud de la tierra en sí misma. Una gran parte de los 852 millones de gente hambrienta del mundo vive en áreas con suelos delgados por la erosión.

La delgada capa de tierra vegetal que cubre la superficie terrestre del planeta es el fundamento de la civilización. Este suelo, medido en pulgadas en gran parte de la Tierra, fue formado a lo largo del tiempo geológico mientras la formación de nuevo suelo excedió el índice natural de erosión. Como suelo acumulado durante eones, proporcionó un medio en el cual las plantas podían crecer. A su vez, las plantas protegen el suelo contra la erosión. La actividad humana está interrumpiendo esta relación.

En algún momento del siglo pasado, la erosión del suelo comenzó a exceder la nueva formación de suelo en grandes áreas. Quizás en un tercio o más de los cultivos se está perdiendo suelo vegetal más rápidamente que el nuevo que se forma, de modo que se reduce la productividad inherente de la tierra. Se está desmenuzando el fundamento de la civilización. Las semillas del derrumbe de algunas civilizaciones tempranas, tales como la Maya, pudieron haberse originado en la erosión del suelo que minó el suministro de alimentos.

La erosión del suelo por el sobrearado
La aceleración de la erosión del suelo durante el siglo pasado se hacen visibles en los “dust bowls” (“cuencas de polvo” o áreas desérticas) que se forman cuando se destruye la vegetación y la erosión del viento se eleva fuera de control. Entre los más destacables están el Dust Bowl en las Grandes Llanuras de Estados Unidos formados durante los años 30, los “dust bowls” en las tierras soviéticas vírgenes en los años 60, el enorme que se está formando hoy en el noroeste de China, y el que toma forma en la región del Sahel de África. Cada uno de éstos se asocia a un familiar patrón de sobrepastoreo, de deforestación, y de expansión agrícola sobre tierra marginal, seguido por su reducción y retroceso cuando el suelo comienza a desaparecer.

El crecimiento de la población durante el siglo XX empujó la agricultura hacia tierras altamente vulnerables en muchos países. El sobrearado de las Grandes Llanuras de Estados Unidos durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX, por ejemplo, condujo al “Dust Bowl” de los años 30. Fue una trágica época en la historia de Estados Unidos, que forzó a centenares de miles de familias granjeras a dejar las Grandes Llanuras. Muchos emigraron a California en búsqueda de una nueva vida, un movimiento inmortalizado en “The Grapes of Wrath” de John Steinbeck.

Tres décadas después, la historia se repitió en la Unión Soviética. El Virgin Lands Project entre 1954 y 1960 se centró en arar un área de praderas para trigo que era más grande que el terreno de cultivo de trigo de Canadá y Australia juntos. Esto dio lugar inicialmente a un impresionante incremento en la producción soviética de grano, pero el éxito fue de duración breve ya que se creó un área desértica allí también.

Kazakhstan, en el centro de este Virgin Lands Project, alcanzó su pico de área de cultivo de grano justo por encima de los 25 millones de hectáreas alrededor de los 80, a partir de entonces el área se contrajo a las 14 millones de hectáreas actuales. Aún incluso en la tierra restante, la producción media del trigo es de apenas 1 tonelada por hectárea, lejos de las casi 8 toneladas por hectárea que los granjeros consiguen en Francia, el principal país productor de trigo de Europa occidental.

Una situación similar existe en Mongolia, donde durante los últimos 20 años la mitad del área de cultivo de trigo se ha abandonado y la producción de trigo también ha caído a la mitad, redujendo la cosecha por tres cuartos. Mongolia, -un país casi tres veces el tamaño de Francia y con una población de 2.6 millones-, ahora se ve forzado a importar casi el 60 por ciento de su trigo.

La erosión del viento: el incremento de las tormentas de arena y polvo
Las tormentas de polvo que originan los nuevos “dust bowls” o áreas desérticas actualmente se registran fielmente en imágenes de los satélites. A principios de Enero del 2005, la National Aeronautics and Space Administration (NASA) lanzó imágenes de una extensa tormenta de polvo movía hacia el oeste de África central. Esta extensa nube de polvo coloreado cubrió unos 5.300 kilómetros. La NASA indicó que si la tormenta se situara en los Estados Unidos, cubriría el país entero y se extendería hacia los océanos en ambas costas.

Andrew Goudie, profesor de Geografía en la Universidad de Oxford, publica que las tormentas de arena en el Sáhara –excepcionales y raras en su momento-, son ahora comunes. Este profesor estima que han aumentado diez veces durante la última mitad del siglo pasado. Entre los países de la región más afectada por la pérdida de tierra vegetal a causa de la erosión del viento están Níger, Chad, Mauritania, el norte de Nigeria y Burkino Faso. En Mauritania, en el oeste de África, el número de tormentas de polvo saltó desde las 2 anuales a principios de los años 60, a las actuales 80 cada año .

La "depresión de Bodélé" en Chad es la fuente de 1.300 millones de toneladas estimadas de suelo al año que son transportadas por el viento, más de diez veces el valor desde que se empezaron las mediciones a partir de 1947. Las entre 2.000 a 3.000 millones de toneladas de partículas finas de suelo que dejan África cada año en forma de tormentas de polvo están drenando lentamente la fertilidad del continente y, por lo tanto, su productividad biológica. Además, las tormentas de polvo de África recorren el océano hacia el oeste a través del Atlántico, depositando el polvo en el agua del Caribe, que se enturbia y daña los arrecifes coralinos del área.

En China, el arado excesivo llegó a ser común en varias provincias a medida que la agricultura se ampliaba hacia el norte y hacia el oeste en la zona pastoral entre 1987 y 1996. En el interior de Mongolia (Nei Monggol), por ejemplo, el área cultivada aumentó en 1.1 millones de hectáreas, o el 22 por ciento, durante este período. Otras provincias que ampliaron su área cultivada un 3% o más durante estos nueve años incluyen Heilongjiang, Hunan, Tíbet (Xizang), Qinghai, y Xinjiang. La severa erosión del suelo por el viento en estas tierras recién aradas dejó claro que su único uso sostenible era el pastoreo controlado. Como consecuencia, actualmente la agricultura china está realizando una retirada estratégica en estas provincias, retrocediendo para que la tierra puede sostener la producción vegetal.

La erosión del suelo por el agua
La erosión del agua también toma un peaje en los suelos. Esto se puede ver en la obstrucción por sedimentos de reservorios y en los ríos de aguas turbias y cargados de cieno que fluyen hacia el mar. Los mayores depósitos de Paquistán, Mangla y Tarbela, que almacenan el agua de río Indus para la extensa red de irrigación del país, están perdiendo cerca de un 1% de su capacidad de almacenamiento cada año a medida que se llenan de cieno de las líneas divisoria de aguas deforestadas.

Etiopía, un país montañoso con suelos altamente erosionables en un terreno escarpado, está perdiendo mil millones de toneladas estimadas de tierra vegetal al año, erosionadas por la lluvia. Ésta es una de las razones por las que Etiopía parece siempre estar al borde de una hambruna, nunca es capaz de acumular bastantes reservas de grano para proporcionar una medida significativa de seguridad del alimento.

Hay, afortunadamente, maneras de conservar y de reconstruir suelos. Éstos serán discutidos en el siguiente artículo "Conservando y reconstruyendo suelos".


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Adaptado del capítulo 5, “Natural Systems Under Stress” de Lester R. Brown, Plan B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civilization in Trouble (New York: W.W. Norton & Company, 2006).


Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org



Modificado
09/02/2017

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