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Sembrar el mar de oxígeno es posible

J.G. 18/02/2022

Los bosques submarinos, a menudo inadvertidos y escondidos debajo de esta masa de agua fascinante que ocupa dos terceras partes del planeta, son tan abundantes como así lo son sus primos en la tierra, aunque a diferente escala y grado en porcentaje y ritmo. Lo que ocurre es que este azul inmenso que cautiva al hombre desde tiempos ancestrales los ha mantenido ocultos hasta nuestros días, y tan sólo han sido habituales y evidentes por los más intrépidos aventureros. Las angiospermas, o fanerógamas marinas, no son algas sino plantas superiores, que poseen raíces, tallo, hojas, hacen flores y producen frutos. Se trata de organismos vegetales que migraron y adaptaron su fisiología hace ya decenas de millones de años al entorno acuático y que en concreto en el Mediterráneo superaron más de 30 intervalos entre glaciación y glaciación. Las praderas que conforman, arraigadas hasta los 40 metros de profundidad por motivos evidentes de posibilidad de captación de luz solar, proveen de beneficios múltiples y destacados al entorno. Donaciones perpetradas por su ritmo biológico y metabólico intrínseco, dirigidas inconsciente y altruistamente a los seres con los que conviven, tangibles y cuantificables ocasionalmente (más pesca, más recursos, menos turbidez...) y más difusas e inconcretas otras veces (cobijo y escondite, sedimentación, amortiguación del oleaje...). Como fuere, constituyen indudablemente una herramienta de salud global para la sociedad humana que, por más que niegue, se refugie en su caparazón y crea que puede vivir sin ella, es fruto directo y depende al 100% de la naturaleza.

5 especies, con el añadido más reciente de Halophila stipulacea, que migró vía canal de Suez desde el Mar Rojo conforme la temperatura de la cuenca oriental iba subiendo, conviven desde hace ya milenios en el Mar Mediterráneo y guardan diferencias en su aspecto, en su grosor, en su ritmo y modo de reproducción o en su rango tolerante de temperaturas, contaminación, nutrientes y salinidad. Cuatro de ellas pueblan asimismo suelos de aguas internacionales y afrontan y precisan condiciones muy variadas. Cymodocea nodosa forma sebadales y reposa sobre fondos arenosos o fangosos; Zostera noltei ocupa, atrevida, como único ejemplar de planta acuática que sobrevive allí, el mar Caspio y el de Aral; Zostera marina, más escasa en la península es común e intrépida hasta latitudes árticas; y Ruppia maritima, un hilo delgado, imprescindible como alimento para muchas aves es más propia de humedales, pantanos, estuarios y marismas. Posidonia oceanica es la única que es endémica del antiguo Mare Nostrum. Un tesoro identitario, que matiza las templadas aguas de un color turquesa y de un verde submarino intenso que resalta esplendorosamente cuando el verano le permite alcanzar su máximo de crecimiento y extensión foliar.

El pulmón verde del Mediterráneo

Imagen simbólica , detalle planta

Posidonia oceanica es el individuo más longevo del planeta, con un clon hallado en Formentera que hace más de 100.000 años que brotó. Su sistema biológico es sencillo y se basa en el milagro de la vida que es la fotosíntesis. Los cloroplastos, las células que albergan y contienen pigmentos de clorofila, captan los fotones de la luz y los transforman en la energía necesaria que permite fijar el carbono inorgánico disuelto en la gran masa de agua. Los hidratos de carbono son el elemento resultante de esta milagrosa ceremonia ancestral. Los azúcares primarios que ayudados por las sales minerales que absorben las raíces y por los nutrientes que transportan las corrientes, abastecen todo el organismo y son motor de la renovación de la materia orgánica que fluye. Un proceso que tiene por residuo más notorio al oxígeno, gas elemental en el ciclo de la vida que retorna en cantidades nada despreciables al entorno acuático, en un promedio calculado de unos 20 litros por metro cuadrado y día. Se estima que una hectárea de pradera tiene la capacidad de producir cinco veces más oxígeno que un bosque tropical de idéntica extensión. La capacidad de aceleración del mecanismo para almacenar carbono en forma de almidón previendo la escasez de horas de sol de otoño y de invierno es un factor que contribuye, entre otros, al papel de esta planta como actor de primer orden para regular las emisiones y el calentamiento que hemos producido los humanos. El mayúsculo depósito que crea y acumula esta angiosperma bajo el fondo es de un valor incalculable.

Como lo es también su habilidad de retener el oleaje, fijar el sedimento, prevenir la erosión, captar partículas, reciclar contaminantes, atrapar microplásticos, y servir de refugio aproximadamente a 1.000 especies de animales y a 400 plantas. Posidonia está incluida a nivel continental como especie prioritaria en el anexo I de la Directiva Hábitats (Directiva 92/43/CEE) y protegida en España por la ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (Ley 42/2007), por la ley de protección del Medio Marino (Ley 41/2010) y por el Real Decreto 139/2011 para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. No obstante, y aunque con tendencias a la recuperación en ciertos puntos, se calcula que ya han desaparecido entre un 13 y un 38% de los prados submarinos que poblaban el Mediterráneo en los sesenta, y anualmente un 6% de ellos se degrada por el cambio acelerado a que estamos sometiendo al clima. Las causas son diversas y se retroalimentan entre ellas: contaminación del agua, construcciones y dragados en la línea de la costa, artes agresivos, fondeo incontrolado, navegación y polución constante, tropicalización y cambio de las condiciones. Se calcula que el umbral de los 28 grados de temperatura, alcanzado en ciertos puntos de la cuenca con picos que se han vuelto habituales en el último decenio, es letal para una especie que ha sabido adaptarse a innumerables mutaciones ambientales, pero siempre han sido estas paulatinas y se han ido presentando progresivamente.

La replantación como herramienta de ayuda activa en la conservación

Posidonia crece de manera clonal, asexual, extendiendo en horizontal y en vertical a sus rizomas. Se expande a un ritmo de 1 a 7 centímetros por año. Y se desarrolla igualmente utilizando una reproducción activa, con períodos de floración habituales pero pocas veces fijos para confundir a los posibles predadores. Unos brotes que suelen originarse a lo largo del otoño y que dispersan la semilla contenida en un fruto que es como una oliva y que puede vislumbrarse en el arribazón de nuestras playas entre los meses de abril y junio. Hasta ahora la mitigación pasaba por la reducción de efectos negativos y por el intento de inducir su recuperación de forma natural. En los últimos diez años se han venido incrementando asimismo los proyectos que investigan si es posible y factible a largo plazo replantarla. Desde 2018 IMEDEA, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, lleva a cabo un proyecto financiado por la empresa Red Eléctrica de España, el más ambicioso hasta la fecha, ubicado sobre 2 hectáreas (20.000 metros cuadrados) de la bahía mallorquina de Pollença. No se ha cortado planta viva, por su prohibición explícita y por los perjuicios que este hecho en sí mismo puede conllevar. Se han aprovechado meramente trozos de rizomas arrancados por los temporales de tamaño reducido, y se han fijado éstos al sustrato utilizando un anclaje en forma de U metálica, para evitar que las corrientes o la herbivoría los remuevan a los pocos días. Un equipo de cuatro buceadores se ha encargado de lanzar transectos submarinos, de medir, geolocalizar e identificar a cada uno y situarlos sobre el fondo en grupos de 16, con una separación entre estos núcleos de futura pradería de al menos 5 metros de distancia.

La supervivencia alcanzada tras estos 3 años de proyecto supera el 90%. Se ha visto de momento que la planta crece más y desarrolla su metabolismo de manera más sencilla sobre mata muerta de pradera que encima de la arena o de roca. Los proyectos previos en el mar, realizados en Italia, en Córcega, en Marsella o en la isla de Port-Cros en la Provenza, no han sido tan extensos y en general, con una metodología diferente, han podido identificar buena adaptación a corto plazo pero más mortalidad al cabo de los 2 o los 3 años. Los cultivos en laboratorio, en acuarios de agua renovada, iluminación alterna y controlada, salinidad base y temperatura de entre unos 20 y 24 grados, hechos a partir de plántulas o de semillas, todavía pueden definirse por escasos aunque hayan existido desde los 90 y hayan sido ya testigos de una tasa de arraigamiento bien notable en el primer compás de vida. Hace falta ahora ver si este paso extra más de una investigación apasionante puede dar sus frutos. Pero hay que abandonar el pensamiento de la inmediatez y situarse en el fluir eterno y en el ritmo de una planta que demora más de un siglo en renovar una pradera. Se controlará con este fin y de año en año si las hojas se incrementan o crece la talla de los haces. Se tomarán muestras de organismos asociados como son moluscos o equinodermos. Se harán censos visuales para controlar la población de peces y se determinará si aumenta o no la biodiversidad que está asociada a la nieta del dios Poseidón, que curiosamente y a pesar del retroceso paulatino está encuadrada sólo en la categoría de “Preocupación Menor” en el marco de la lista roja de especies amenazadas que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). No en vano, es un paso más que en ningún caso ha de eliminar sino más bien complementar la prevención primaria para perpetuar esta angiosperma emblema. Una protección que pasa en primer lugar por mitigar la acción humana que la afecta y por incentivar su recuperación, que puede acontecer y en mejor modo como así ya se ha observado cuando cesan las presiones y se invierte en vigilancia, de forma absolutamente natural.

ENLACES DE INTERÉS

GUÍA PARA LA REPLANTACIÓN DE POSIDONIA:

https://www.ree.es/sites/default/files/downloadable/Guia-plantado-posidonia-oceanica- nov_0.pdf

 

REVISIÓN DE LA INVESTIGACIÓN SOBRE REPLANTACIÓN:

https://www.mdpi.com/2073-4441/13/8/1034/htm

HIPÓTESIS ACERCA DE LA FLORACIÓN:

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0025326X17308834

ESTUDIO DE LA REGRESIÓN DE POSIDONIA Y OTRAS FANERÓGAMAS

https://www.nature.com/articles/s41467-019-11340-4

APLICACIÓN CREADA POR EL GOBIERNO BALEAR PARA IDENTIFICAR Y PREVENIR FONDEOS SOBRE POSIDONIA:

https://ideib.caib.es/posidonia/

APLICACIÓN CREADA POR LA GENERALITAT DE CATALUNYA PARA DETECTAR LOS FONDOS OCUPADOS POR LA PLANTA:

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.dataeast.carrymap&hl=ca_BO

http://agricultura.gencat.cat/ca/ambits/pesca/proteccio-recursos-litoral/mar-som- responsables/nautica-esbarjo-afectacio-habitats/fondeig-respectuos-app-fancat/

QUÉ PUEDO HACER YO:

  • No recoger las hojas que las olas llevan a la playa. Son de gran ayuda para evitar la erosión.
  • No contaminar en lo posible el agua con residuo o sustancia alguna. Posidonia es una especie muy sensible a la polución.
  • Tener mucho cuidado bien sea nadando, buceando, pescando o navegando de no arrancar hojas ni plantas. Su ritmo de crecimiento es extremadamente lento y cualquier daño, por pequeño que parezca, puede acarrear serias consecuencias.
  • Para aquellos que navegan, usar métodos alternativos al anclaje o cerciorarse que debajo no existe una pradera. Las aplicaciones que se citan más arriba son ya de posible uso en Catalunya y les Illes Balears.
  • Indagar más en el conocimiento acerca de la biología de la planta por medio de libros, artículos o conferencias impartidas por varias asociaciones.
  • Difundir todo aquello que se haya aprendido.
  • Presionar a la administración para que tome las medidas pertinentes y adecuadas de conservación.
  • Estar atento a las actividades en las que se pueda tomar parte como voluntario.
  • Participar en Planes de Acción conjuntos que van aumentando en diversos municipios del Mediterráneo, como lo es por ejemplo el iniciado el 2021 en la ciudad de Mataró:
  • https://www.decidimmataro.cat/uploads/decidim/attachment/file/916/Mem%C3%B2ria_participativa_Pla_d_Acci%C3%B3_de_la_ZEC_Costes_del_Maresme.pdf
  • BAJAR AL MAR y ¡observar directamente esta fascinante joya natural!