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¿Qué es una calculadora de carbono?




 

¿Qué es una calculadora de carbono?
[Antonia, Almería]

Una calculadora de carbono es una herramienta que permite traducir el consumo de recursos o de energía a su equivalencia en emisiones de CO2 a la atmósfera. Permiten identificar los ámbitos en los que aumentamos nuestra dependencia de los combustibles fósiles y por tanto nuestra contribución al calentamiento global. Los datos de estas calculadoras nos permiten visualizar de forma evidente las posibilidades de reducción de nuestras emisiones personales con algunos cambios de hábitos.

En la web de Terra.org existe una calculadora de carbono en español para el transporte. En la iniciativa Yo soy la solución se ofrece un cálculo más detallado respecto a varias actividades. Existe también la de la iniciativa Cero CO2. También tenemos la web de la campaña contra el cambio climático de la Comisión Europea, que también permite calcular los ahorros en emisiones de CO2 que supone la adopción de determinados comportamientos más responsables con nuestro entorno. En internet se encuentra una buena diversidad de calculadoras de carbono, aunque se han diseñado con los parámetros y patrones de vida de la ciudadanía a la que se dirigen.

Diversas organizaciones y empresas proponen que las emisiones de carbono que provoca cualquier persona con su actividad puedan compensarse, invirtiendo en la plantación de árboles, o en proyectos que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, como por ejemplo, proyectos con energías renovables. Además, parece que el "precio" que se está dando al kg carbono en este mercado particular está siendo más elevado que el del mercado de emisiones oficial establecido a partir del protocolo de Kyoto.

Sin embargo, la plantación de árboles por si misma no compensa, al menos no totalmente, el carbono que actualmente se está liberando en exceso a la atmósfera. La alteración del ciclo del carbono es debida a la quema de combustibles fósiles, una reserva de carbono de miles de millones de años, en un camino prácticamente sólo de ida. La reserva o captación que puede llevar a cabo la biomasa forestal o los vegetales es por un período mucho más corto, de decenas de años como mucho. Luego, cuando las plantas, los árboles mueran y se descompongan, se quemen, o se conviertan en productos forestales, que también se destruirán a corto o medio plazo, se convierten en reservas de carbono. 

Por otro lado, el comercializar con el principal causante del cambio climático, que es sin duda el mayor problema al que se enfrenta la humanidad, como si se tratara de un bien o un servicio más, genera una falsa ilusión de que se está tratando el problema. Sin duda los mecanismos de mercado al dar valor a los gases con efecto invernadero pueden introducir alguna correción para su reducción. Sin embargo, este mecanismo conlleva también  que los emisores paguen por contaminar y no inviertan en una verdadera reducción de las emisiones. Los mecanismos de participación del protocolo de Kioto también preveen que las empresas que generen emisiones puedan invertir en proyectos que  "compensen" en otro país.  De la misma forma, cuando volamos podemos compensar las emisiones del vuelo. Así un vuelo de  Madrid a Nueva York aporta unos 4.000 kg de CO2, o sea, la mitad de lo que producimos los españoles de media en un año.

Tras calcular nuestras emisiones, es necesario no tratar de externalizar el problema, sinó practicar la solución, reduciendo de manera real, cada uno de nosotros, nuestra huella de carbono. Hay actividades cotidianas sencillas que pueden ahorrar hasta un 10 % de las emisiones de los españoles si todos las practicásemos como las que se propone visualizar en el tapiz digital de la campaña Yo soy la solución